Contenido Animal Político · 28 de septiembre de 2023
Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Prevención del Embarazo en Adolescencia. En ese contexto, se organizó un foro en el que las juventudes opinaron sobre el tema. El encuentro tiene como objetivo abordar el embarazo entre adolescentes desde una perspectiva de las juventudes y no de la población adulta, para contribuir en el conocimiento y estrategia integral que se requieren para mejorar la salud sexual de manera general.
“Las juventudes están inmersas en un entorno donde no hay como la facilidad de acceso a los servicios de salud, a una información que sea dirigida para y por ellos, pues también no cuentan los adultos y las adultas quizá con esta sensibilidad para atender las necesidades específicas de las juventudes, y pues sigue siendo un tema difícil de poder conversar con naturalidad, como tendría que ser la sexualidad en la vida”, afirma Ana Delia Barriga Dávila, de la organización Yo quiero, yo puedo.
A pesar de que México cuenta con una gran cantidad de opciones gratuitas para una buena salud reproductiva, no existe la cultura ni la educación para que las juventudes se acerquen a los centros de salud o se preocupen por prepararse para iniciar y ejercer su vida sexual.
“También desde la parte de la educación el trabajo con los docentes, qué tanto también tienen como esta sensibilidad de poder atender las necesidades y únicamente transmitir la información, pero sabiendo que la toma de decisiones es del individuo, no es como sesgarlo o querer influir desde mis propios mitos, limitaciones y prejuicios”, agrega Barriga Dávila, quien además promociona la salud y prevención de enfermedades biopsicosociales en México.
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En la capital del país, según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, las tasas de mayor fecundidad adolescente en la CDMX se encuentran en las alcaldías de Milpa Alta y Xochimilco, mientras que las más bajas están en Benito Juárez y Coyoacán.
Desde 2015, se puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes en México con objetivos muy claros: reducir el embarazo en adolescentes, de tal forma que para 2030 se reduzcan a cero los nacimientos en niñas de 10 a 14 años, y disminuir 50% la tasa específica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años.
Con todo y estas acciones, las barreras son varias y muchas veces no es la falta de acceso a estos servicios sino los tabúes o la desinformación, lo que hace que se estigmaticen varios métodos anticonceptivos y se obstaculice la orientación desde la niñez por cuestiones religiosas o culturales.
“Siento que todas estas pequeñas acciones que hacemos llegan a destiempo, ¿por qué? Porque mucho lo queremos hacer desde la primaria, pero sin embargo existen como varios tabúes por los padres en los cuales decimos ‘hasta aquí, sólo de la secundaria en adelante’ […] Entonces ¿cuál es mi trabajo?, asesorarlas, decirles ‘tienes derecho a esto, tienes derecho a aquello’, y sin embargo no generar algo, es un tema que yo quiero tocar, que es la violencia obstétrica”, comenta Juan Manuel Ayala, pasante de medicina en el Centro de Salud de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco.
Otro factor que es muy importante es el apoyo y respeto que podamos brindarles a las y los adolescentes. No sólo es reconocer sus experiencias e inquietudes, sino también generarles una red de apoyo donde puedan tener diversos espacios, orientación y herramientas para ejercer sus derechos reproductivos, haciéndolos más responsables y conscientes, respaldados por la información.
“Al momento de querer acercarnos pues sí se tiene como este miedo porque se habla, siempre nos hablan los adultos como menospreciando nuestras experiencias, y justo no fortaleciendo nuestras capacidades de decisión, viéndonos aún como niños que no sabemos lo que queremos, que somos indecisos, entonces también por eso pues se da este miedo”, comenta Fernanda Lara Ojeda, estudiante de Psicología Social y parte del equipo de formadores de la organización civil Elige reto.
Asimismo, es necesaria la colaboración de todos los actores para que las estrategias funcionen de manera exitosa y las juventudes puedan sentirse seguras y preparadas para vivir plenamente su sexualidad. Tanto las y los jóvenes como los adultos tenemos mucho que aprender, y en la medida que lo reconozcamos podremos tomar mejores decisiones basadas en la libertad que otorga ser consciente de las situaciones.
“Yo creo que es importante el crear redes de apoyo, el crear un mismo sentido, un mismo lenguaje, una misma comunicación que logre el objetivo específico, que es hablar de sexualidad correctamente con las adolescencias, con las juventudes […] Crear una verdadera red de apoyo en gobierno, en la sociedad civil, en sector público, salud, sector privado, y el compromiso como ciudadanos […], yo creo que la importancia de una buena y correcta red de apoyo es lo que nos puede llevar a escalar innumerablemente”, asegura César Alan Guevara, director y fundador de Petit Fils A. C., quien además trabaja por los derechos reproductivos de las comunidades más marginadas en el país.

La verdadera libertad de decisión radica en contar con la información necesaria para saber qué hacer. Cómo podríamos realmente elegir si no conocemos todas las alternativas. Es por esto que empoderar a los jóvenes es tan importante en cuanto a salud reproductiva, pues las repercusiones de no hacerlo mancharán el futuro de nuestra sociedad: los niños y niñas.
“Todo este proceso que integra como al ser desde la sexualidad se deja de lado, entonces bien cuando el joven, la joven, está frente a una toma de decisiones pues no está informada suficientemente su capacidad para que sea libre, responsable y autónoma, como para poder determinar si esta información es suficiente para poder decidir si quiere o no quiere tener uso de preservativo, o cómo negociar con la pareja el uso del anticonceptivo, o bien, ni siquiera hacerlo como consenso, sino tener autonomía para poder decidir desde estas prácticas”, platica Ana Delia Barriga.
Nos corresponde como sociedad inmiscuirnos en la salud de nuestras juventudes y la difusión de la correcta información sobre los derechos reproductivos. De esta manera, se podrá abordar desde diferentes perspectivas, lo cual complementará y nutrirá para poder disfrutar de una vida sexual plena.
Por otra parte, mientras más sensibilizados y empapados estemos sobre el tema, será posible dar visibilización y respeto a las diversidades sexuales, las cuales tienen derecho a vivir su sexualidad sin prejuicios o estereotipos.
“Entonces esta comunicación horizontal va a ayudar mucho a que también se eliminen poco a poco estos tabúes y estos miedos, y generen en las adolescencias un sentimiento de acompañamiento y no de juzgar”, agrega Fernanda Ojeda, quien tiene 25 años y está a punto de obtener su título de licenciatura.
Los mitos y los prejuicios aún sesgan el conocimiento de nuestros derechos reproductivos, lo cual demuestra que no es suficiente con informar, debe ser con ética y consideración, pues nadie puede decirte qué hacer o no con tu cuerpo y tus decisiones. El apoyo debe ser informado, no importa del contexto del que hablemos; ya sea familia, adolescentes, infantes, docentes o funcionarios de salud, la estrategia debe ser integral y accesible para todos.

Las entidades del país que registraron las tasas más bajas de fecundidad en menores de edad fueron CDMX, con 48.7, y Querétaro, con 61.5 nacimientos por cada mil adolescentes. Las más altas fueron Coahuila (94.5), Chiapas (87.2) y Nayarit (82.3).
La precariedad de una planificación familiar equivale, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, a perpetuar el círculo de pobreza y una cifra anual de 76 mil 340 millones de pesos, los cuales equivalen a construir un aeropuerto internacional cada año o a construir y equipar más de 20 hospitales generales.
Hay ocasiones en que el acceso a la información integral no llega de forma equitativa a donde es necesario. Incluso con las variables geográficas, la orientación que tendrán las y los jóvenes se verá permeada por cuestiones personales, sociales y culturales. En consecuencia, nunca se debe suponer que todos conocen lo básico o dar por sentados ciertos aspectos.
“Se espera que el adolescente llegue, que pida ayuda, pero entonces dónde están las campañas. Yo creo que un reto muy fuerte es apostarle por estas campañas que es el trabajo que está haciendo Organon, el salir, el ir en busca de, el llevar la información, no a que lleguen y digan ‘sí quiero un método, sí háblenme de sexualidad’, sino que es necesario salir”, declara César Guevara, quien además trabaja con sectores como los que se encuentran en la zona chinampera de Xochimilco y en los estados de Oaxaca y Aguascalientes.
Por lo tanto, la mejor forma de contribuir para prevenir el embarazo adolescente y sus posibles repercusiones, considerando el punto de vista de los y las adolescentes, es tener mayor apertura en el pensamiento, pero sobre todo saber escuchar, aprender y reconocer las experiencias de nuestras juventudes y las propias, de tal forma que se genere un círculo abierto de confianza, progreso y respeto.
“Es muy importante que se sigan escuchando a las juventudes, que se sigan creando espacios donde sí estén profesionales, estén quién los guíe, pero que sean sobre todo las adolescencias quienes hablen, no, que digan qué es lo que carecen en información, qué es lo que necesitan más, qué es lo que desde sus experiencias sienten que necesitan para poder completar esta formación, y pues igual desde Elige es como seguir creando y promoviendo estos espacios de juventudes para que se siga informando de los derechos sexuales y reproductivos, y que se siga fomentando esta capacidad de decisión, que se sigan desarrollando estas habilidades”, finaliza Fernanda Ojeda.
Acá puedes ver el foro completo.
Nota del editor: Agradecemos a Organon, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Consejo Nacional de Población su colaboración para la realización de este foro.