La crisis por VIH en Playa del Carmen, Quintana Roo: desabasto, fallas en PrEP y atención médica

Marcela Nochebuena · 16 de septiembre de 2026

La crisis por VIH en Playa del Carmen, Quintana Roo: desabasto, fallas en PrEP y atención médica

En Playa del Carmen, Quintana Roo, la respuesta de salud pública al VIH evidencia un deterioro caracterizado por falta de acceso a una atención médica integral, deficiencias en la entrega de información preventiva y trabas institucionales.

El incremento del 28.9 % en los nuevos diagnósticos coincide con la reticencia de los servicios públicos de salud a la entrega de recetas, las fallas en los programas de medicamentos de Profilaxis Preexposición (PrEP) —medicamentos que previenen la transmisión del virus— por prejuicios médicos y la persistencia de mitos sobre la transmisión del virus.

Rudolf Geers, presidente y fundador de la organización Vida Positiva Playa, asegura que el número de nuevos diagnósticos de VIH registró un incremento entre 2024 y 2026. 

La crisis por VIH en Playa del Carmen, Quintana Roo: desabasto, fallas en PrEP y atención médica
La constante rotación de los médicos impide construir un vínculo de confianza entre el personal de salud y las y los pacientes. Foto: Cortesía Vida Positiva Playa

Este repunte tiene como contexto que el acceso a los servicios de salud de calidad se ha visto progresivamente limitado. Además, pese a que las herramientas de prevención y los tratamientos antirretrovirales evolucionan a nivel mundial, en la región la mortalidad asociada a la fase más avanzada de la infección no ha registrado una reducción significativa, pues apenas ha disminuido entre 10 y 20 %.

La labor comunitaria de prevención sigue recayendo en gran medida en iniciativas voluntarias. Vida Positiva Playa, por ejemplo, distribuye mensualmente entre 5 y 10 mil condones entre personas trabajadoras sexuales de la localidad, con apoyo del Hospital General, cuyo personal traslada los insumos hasta la organización. Sin embargo, esa labor también enfrenta obstáculos debido al desinterés institucional y a la falta de seguimiento por parte de autoridades locales y organismos de derechos humanos.

Los obstáculos en el servicio público y el esquema PrEP

Uno de los puntos críticos señalados en la atención a personas que viven con VIH se focaliza en el Hospital General de Zona No. 18 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Playa del Carmen, donde la atención médica ha experimentado un retroceso.

Durante la gestión del anterior delegado estatal del IMSS, la institución contaba con tres médicos especializados dedicados exclusivamente a la atención de personas con VIH. En ese periodo, cuando se detectaba un nuevo caso, la persona usuaria ingresaba a su tratamiento antirretroviral en un lapso de dos a tres días, describe Geers.

Lee: El ‘sida’ no se transmite por consumir alimentos contaminados

Actualmente se vive una dinámica opuesta. A pesar de que existe una Guía de Manejo Antirretroviral para personas con VIH emitida por la Secretaría de Salud —que es de carácter obligatorio para todas las instituciones del sistema nacional de salud—, las autoridades hospitalarias locales se niegan a implementarla de forma estricta. Geers explica que “el director del hospital 18 de Playa del Carmen dice que los médicos, ante el VIH, únicamente tienen que dar recetas”.

Esa disposición elimina la consulta clínica integral y limita la intervención del personal a la expedición de documentos farmacológicos. A esto se suma una rotación constante de los médicos asignados, lo que impide construir un vínculo de confianza o un seguimiento clínico adecuado entre el personal de salud y las y los pacientes.

Por otro lado, la estrategia de PrEP ha tenido un fallo sistémico en la localidad. Al evaluar el funcionamiento de dicho esquema dentro del IMSS, el activista afirma que falló por dos factores: la falta de capacitación operativa y el prejuicio del personal médico. 

La entrega del insumo fue delegada a médicos familiares que no cuentan con la preparación técnica requerida para orientar sobre los esquemas de ingesta, que pueden ser diarios o por evento. Además, las personas usuarias enfrentan actos de discriminación y juicios de valor en los consultorios.

La crisis por VIH en Playa del Carmen, Quintana Roo: desabasto, fallas en PrEP y atención médica
Entre quienes están en el esquema PrEP y acuden a realizarse pruebas de detección con Vida Positiva Playa, el 50% recibe instrucciones erróneas o incompletas de los médicos de instituciones públicas. Foto: Cuartoscuro

De acuerdo con los testimonios recabados por la organización entre las personas derechohabientes, la consulta suele iniciar con cuestionamientos estigmatizantes: “la primera pregunta de los médicos familiares, me dicen nuestros usuarios, es siempre, ¿y por qué no quieres usar siempre condón?”, apunta Geers.

Las consecuencias de esta falta de educación médica se reflejan directamente en las personas derechohabientes. Entre quienes están en el esquema PrEP y acuden a realizarse pruebas de detección con Vida Positiva Playa, el 50 % no toma el tratamiento correctamente porque recibe instrucciones erróneas o incompletas de los médicos de instituciones públicas. 

A la falla en la prescripción se suma el desconocimiento sobre los derechos en materia de salud. Solo entre el 20 % y el 25 % de los hombres que tienen sexo con hombres entrevistados durante los tamizajes de la organización sabe que el PrEP se ofrece de forma gratuita en el IMSS.

Al indagar las razones por las que el porcentaje restante no acude a solicitar el medicamento, la respuesta predominante es “no tengo tiempo”, lo que se atribuye a las extensas jornadas laborales del sector hotelero de Playa del Carmen, que dificultan cumplir con los trámites administrativos del sistema hospitalario público.

Minimización del riesgo y desinformación

El incremento de infecciones por VIH también está vinculado, según Geers, con una caída en la percepción del riesgo, así como con la persistencia de mitos sobre la transmisión del VIH. Cuando la organización inició la aplicación de pruebas comunitarias, cerca del 20 % de los hombres que tienen sexo con hombres que no utilizaban condón de manera constante reconocía estar expuesto a un riesgo “alto o muy alto” de adquirir VIH.

En cambio hoy, la mayoría de las personas que incurren en prácticas sexuales sin protección afirma que el riesgo es “ninguno” o “bajo”. Esa falsa sensación de seguridad se sustenta en el prejuicio de que el VIH es una condición exclusiva de personas promiscuas.

Te puede interesar: ¿Podrías contagiarte de VIH por usar papel higiénico? La ciencia dice que no

Algunas personas usuarias, ejemplifica el activista, suelen justificar la omisión del preservativo señalando que tienen confianza en sus parejas o que no son promiscuas. La confianza suele ser un sustituto de la protección física bajo la creencia equivocada de que sostener una relación “estable” exime del riesgo de transmisión.

El concepto de “pareja estable”, sin embargo, es diverso, pues en ocasiones se catalogan como tales vínculos de corta duración; el criterio utilizado para definirlos así se limita a haberse expresado afecto verbal o haber mantenido relaciones sexuales en más de una ocasión.

Geers recuerda que las estadísticas oficiales sobre las probabilidades reales de transmisión por cada acto sexual no protegido, de acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, son del 0.04 % para hombres y del 0.08 % para mujeres por sexo vaginal, del 0.11 % general por sexo anal insertivo, y del 1.3% por sexo anal receptivo, la práctica con mayor probabilidad de transmisión. 

La crisis por VIH en Playa del Carmen, Quintana Roo: desabasto, fallas en PrEP y atención médica
En Playa del Carmen se han incrementado los diagnósticos positivos de VIH entre las personas más jóvenes. Foto: Cortesía Vida Positiva Playa

Eso quiere decir que, en promedio, ocurre una transmisión de VIH por cada 70 relaciones sexuales anales receptivas no protegidas. De ese modo, la alta prevalencia de VIH en ciertos sectores poblacionales no obedece a una promiscuidad generalizada, sino a la eficiencia biológica de la vía de transmisión asociada al sexo anal receptivo, explica Geers. 

A su juicio, la falta de información preventiva genera un impacto directo en sectores jóvenes y en mujeres. Respecto a estas últimas, en los últimos años la organización ha documentado en Playa del Carmen un incremento de diagnósticos positivos entre las más jóvenes. La causa principal radica en que muchas parejas jóvenes recurren al sexo anal antes del matrimonio para “preservar” la virginidad vaginal: algunas apuntan que no usan protección porque no lo consideran una verdadera relación sexual.

Deficiencias históricas y acumuladas en la atención al VIH

Para Geers, el déficit informativo que persiste en la ciudad quintanarroense es resultado de deficiencias históricas en los modelos de capacitación estatal. Cuenta que al comenzar su labor en 2008, rechazó los cursos impartidos por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el SIDA (Censida) porque la instrucción oficial se enfocaba solo en la técnica de aplicación de los reactivos, sin consejería emocional y médica, previa y posterior a la prueba. 

Mediante capacitación especializada de la secretaría de salud alemana, el activista implementó un protocolo integral. Pero la ausencia de estos en otras organizaciones e instituciones ha derivado en negligencias graves en la entrega de resultados, advierte. Recuerda, por ejemplo, el caso de un usuario vinculado por otra asociación civil cuyo único acompañamiento tras recibir un resultado reactivo fue la frase “no te preocupes, Jesús sigue amándote”.

Lee más: ¿Epidemia de VIH en México? Sí, existe desde hace años, pero actualmente no hay un repunte de casos

A la falta de preparación técnica, se suma una trayectoria de resistencia política por parte de las autoridades municipales desde que el municipio llevaba el nombre de Solidaridad. En los inicios de las campañas comunitarias, el gobierno local negó de manera reiterada los permisos para instalar módulos de detección en la vía pública con el fin de ocultar la problemática ante visitantes internacionales.

En aquel momento, el entonces subsecretario de salud municipal justificó la negativa de permisos al activista con el argumento de que había que privilegiar el turismo antes que reconocer una problemática que podía mermarlo. Para conseguir autorizaciones, la organización tuvo que amagar con denunciar la situación ante medios de comunicación. Después enfrentó el hostigamiento oficial, amenazas gubernamentales y la declaración del activista como persona non grata por autoridades de la época.

Un estigma social que persiste y trabas en derechos humanos

Pese al paso de los años, las barreras sociales y el estigma en Playa del Carmen persisten. Las plataformas digitales y redes sociales se han convertido en espacios de agresión violenta hacia las personas que viven con VIH o que promueven la salud sexual. Vida Positiva Playa debió suspender la publicación de fechas y sedes de sus jornadas de tamizaje debido a la proliferación de comentarios de odio e insultos.

A la par de esos prejuicios que siguen expresándose públicamente, los mecanismos institucionales de defensa de los derechos humanos han perdido efectividad, acusa Geers. Los procesos de queja ante la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se perciben como ineficaces por parte de los usuarios, especialmente desde la época de transición del Hospital General al esquema IMSS Bienestar.

La burocratización y la falta de resoluciones han provocado que la ciudadanía se desista de interponer recursos legales por desabasto de medicamentos o discriminación médica, agrega. En ese escenario, la recomendación más práctica para la población que no utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales debe ser firme: realizarse la prueba de detección del VIH al menos una vez al año. Solo la detección temprana permitirá iniciar tratamientos antirretrovirales efectivos para preservar la vida y la salud de las personas usuarias, recuerda.