Verónica Fajardo · 14 de septiembre de 2026
Decenas de operadores de mototaxis que ofrecen servicio de transporte público en la zona norponiente de Cancún se manifestaron este lunes en la Plaza La Reforma, frente al Palacio Municipal de Benito Juárez. Los conductores exigieron un alto a la extorsión, robos y ataques violentos que sufren desde hace cuatro años.
El contingente de aproximadamente 500 unidades avanzó por las avenidas Uxmal y Tulum hasta estacionarse en la explanada del Ayuntamiento. Para visibilizar la gravedad de la situación, los manifestantes colocaron frente al templete municipal dos mototaxis calcinados a causa de recientes atentados.
El líder de la Federación de Sindicatos Obreros y Campesinos (FESOC), Leopoldo Arias Arenal, denunció que la violencia ha ido en aumento. Recordó que hace apenas unas semanas una persona a bordo de una motocicleta lanzó un artefacto incendiario contra las oficinas del sindicato en el fraccionamiento Haciendas del Caribe.

Arias Arenal señaló que, aunque afortunadamente los daños han sido materiales y no se han registrado pérdidas humanas entre los transportistas, la situación es insostenible para las mil 500 familias que dependen directamente de esta actividad económica en Cancún.
Asimismo, recrimina la falta de avances por parte de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, la cual denuncia que mantiene detenidas las carpetas de investigación interpuestas por robo y por los ataques a las unidades e instalaciones, sin que hasta el momento haya personas detenidas.
Durante la protesta, los líderes sindicales rechazaron entablar conversaciones iniciales únicamente con funcionarios estatales e insistieron en una mesa de diálogo integral que involucre a los dos niveles de gobierno, tras no recibir soluciones previas por parte del Instituto de Movilización de Quintana Roo (IMOVEQROO).

Ante el reclamo, el secretario del Ayuntamiento de Benito Juárez, Pablo Gutiérrez, descendió para atender a los manifestantes e invitó a la comitiva a una reunión en sus oficinas, comprometiéndose a coordinar un mayor patrullaje por parte de la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana.
Por temor a represalias y amenazas, los operadores evitaron dar testimonios individuales a los medios. El conflicto refleja disputas territoriales en paraderos clave, como el de Multiplaza Kabah, y actos violentos atribuidos a grupos delictivos en la Supermanzana 248.
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Los chóferes esperaban a sus líderes, se refrescaban con raspados, helados y aguas de sabor, postrados debajo de los árboles para recibir un poco de sombra. Cuando se les preguntó sobre la inseguridad que viven y conocer su testimonio, se negaron a hablar. Uno de ellos sólo dijo: “Si hablamos, nos identifican. No queremos amenazas o que pase algo más fuerte”.