Verónica Fajardo · 8 de octubre de 2026
Habitantes y prestadores de servicios turísticos de Isla Mujeres hicieron un llamado urgente a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a las autoridades ambientales de los tres órdenes de gobierno para que implementen de inmediato medidas integrales de mitigación, tales como insonorización, encapsulamiento, barreras acústicas y control riguroso de emisiones en la planta de generación eléctrica ubicada en las instalaciones del antiguo aeropuerto.
Esta central eléctrica auxiliar opera con generadores a diésel que producen niveles de ruido continuo superiores a los 100 decibeles (dB), afectando de manera directa y cotidiana a las familias que residen en las inmediaciones, así como a diversos centros de hospedaje cuyos huéspedes enfrentan molestias constantes durante el día y la noche.
Regina Allende, una de las residentes afectadas y vocera de las familias del sector, recordó que las primeras denuncias formales ante la CFE, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y autoridades locales se presentaron en 2019. Sin embargo, a pesar de las múltiples gestiones realizadas durante años, no se ha obtenido una solución definitiva a esta problemática que impacta la salud pública y la calidad de vida comunitaria.

Allende explicó que la central fue instalada de forma emergente en una zona de constante crecimiento urbano, quedando rodeada progresivamente por viviendas y pequeños establecimientos turísticos. “En 2019 se nos aseguró que la planta funcionaría de manera meramente provisoria mientras se concretaba la instalación del nuevo cableado submarino desde Cancún; no obstante, han transcurrido los años y la infraestructura continúa operando exactamente en el mismo sitio y bajo las mismas condiciones”, enfatizó.
El principal motivo de inconformidad entre los habitantes cercanos radica en la severa contaminación acústica. Registros preliminares efectuados por los propios vecinos mediante herramientas digitales han marcado picos de ruido que sobrepasan con frecuencia los 100 dB. “Entendemos que estas mediciones ciudadanas deben ser verificadas formalmente mediante sonómetros calibrados y bajo los procedimientos oficiales que establece la norma NOM-081-SEMARNAT-1994. Por ello, solicitamos a las autoridades ambientales realizar un peritaje oficial para determinar las sanciones o adecuar la operación a los límites legales”, apuntó la entrevistada.
Asimismo, la representante vecinal refirió que durante los últimos meses el funcionamiento de los generadores a diésel se ha intensificado de forma notable, operando prácticamente a diario. La planta suele encenderse entre las 17:00 o 18:00 horas, manteniendo su actividad ininterrumpida hasta las 4:00 o 5:00 horas del siguiente día.
Este prolongado horario nocturno interrumpe de manera constante el descanso de las familias locales, además de minar la reputación de los hoteles colindantes por las continuas quejas de los visitantes debido a las vibraciones y al estridente sonido de los motores.
A la afectación por ruido se suma la creciente preocupación ambiental por los humos y gases residuales que produce la combustión de diésel. Allende instó a las autoridades competentes a auditar las licencias de operación, revisar el cumplimiento de las bitácoras de mantenimiento preventivo y comprobar la efectividad de los filtros de control atmosférico con los que cuenta la CFE en la ínsula.

No obstante, la vocera aclaró que la intención de la comunidad no es desmantelar la planta si esta resulta imprescindible para asegurar el fluido eléctrico de la isla. “No exigimos una medida intempestiva que comprometa el suministro; únicamente pedimos que la CFE y las autoridades ambientales adopten las adecuaciones técnicas e infraestructura de aislamiento necesarias para resguardar la salud de la población”, precisó.
Finalmente, destacó que resulta indispensable que las instancias sanitarias, de protección civil y ambientales certifiquen que la planta opera en apego al marco regulatorio vigente, permitiendo una convivencia armoniosa entre la infraestructura indispensable del municipio y la vida cotidiana de las zonas residenciales adyacentes.
Al ser consultada sobre este tema, la Coordinación de Comunicación Social de la CFE a nivel federal informó que el caso se encuentra en revisión técnica por parte de las áreas operativas competentes. La empresa productiva del Estado indicó que una vez concluido el análisis correspondiente emitirá la posición oficial y las medidas que habrán de implementarse en la instalación.
En un informe de infraestructura difundido en 2022, la CFE dio a conocer el proyecto de reemplazo del cable submarino entre Punta Sam e Isla Mujeres, obra proyectada para instalar cuatro cables monopolares de media tensión con 48 fibras ópticas a lo largo de un tramo de 6.9 kilómetros.

Aquel proyecto contó con un presupuesto asignado mediante contrato por 277 millones 799 mil 490 pesos, con un periodo de ejecución original programado entre el 22 de octubre de 2021 y el 31 de diciembre de 2022.
De acuerdo con los datos técnicos presentados por la paraestatal, Isla Mujeres recibe energía eléctrica de Cancún mediante un sistema de cableado submarino operado a 34 mil 500 voltios. Como dicha infraestructura data de 1989, la CFE justificó la instalación de las plantas diésel auxiliares para evitar sobrecargas en las líneas antiguas y prevenir un desgaste acelerado del sistema principal.
Lee más: Isla Mujeres: 58.9 mdp sin dueño, bajo investigación
Por su parte, la presidenta municipal de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, declaró recientemente que el gobierno local se mantiene al pendiente de las obras de mantenimiento que la CFE realiza en el municipio, las cuales buscan reducir riesgos para la población y modernizar el tendido eléctrico.
Las acciones en desarrollo contemplan la sustitución gradual de postes deteriorados por la severa corrosión marina y el salitre habitual de la zona costera, así como la renovación programada de herrajes y transformadores en diversos sectores de la ínsula.