Joana Maldonado · 31 de agosto de 2026
En la calle 5 de la Región 225, una madre llora la ausencia de su hija. A punto de cumplir 15 años, Yorley fue asesinada en el interior de su vivienda en Cancún, cuando su vecino ingresó al domicilio para robar una televisión y un celular que posteriormente empeñó por mil 400 pesos.
Alrededor del mediodía del martes 25 de agosto, Marcia Alejandro, madre de Yorley, salió de su casa ubicada en la calle Mar y Cenote Azul, en la Región 225. Su ausencia no se extendió por más de una hora; sin embargo, al regresar encontró a su hija sin vida, suspendida de una de las paredes con un cinturón en el cuello.
Yorley, sus hermanos y su madre habitaban los dos cuartos que se encuentran al fondo de una casa color verde, ubicada justo a la mitad de la calle 5, una arteria sin pavimentar en una zona irregular que, no obstante, cuenta con servicios básicos como luz y agua. La familia llegó a Cancún hace más de dos años procedente del municipio de Paraíso, Tabasco.

En uno de esos cuartos ocurrió la tragedia que Marcia no se atrevió a narrar a detalle. Sólo recordó que la reja principal de la vivienda que alquila estaba cerrada y que dentro no había nadie más que Yorley, quien debía estar segura. “Es probable que apenas acababa de dar la vuelta a la calle cuando ocurrió el ataque”, declaró.
Según el Banco Estatal de Datos e Información de Violencia contra Mujeres del Estado de Quintana Roo (BAESVIM), la Región 225 registra una tasa de incidencia media respecto a casos de violencia contra mujeres y niñas. Los vecinos del lugar refirieron incluso que se trata de una zona “tranquila”.
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Un día después del feminicidio, la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo (FGEQROO) informó la detención de un hombre en el parque de la zona conocida como El Crucero, a unos 20 minutos del lugar del feminicidio. El detenido fue identificado como Miguel Salvador “N”, de 38 años, originario de Tabasco, presunto feminicida, vecino de la víctima y con antecedentes por delitos sexuales.
De acuerdo con el fiscal de Quintana Roo, Raciel López Salazar, la aprehensión se logró cuatro horas después del crimen gracias al monitoreo de las cámaras de vigilancia. El hombre ya fue vinculado a proceso y las autoridades buscarán la pena máxima, que en Quintana Roo es de hasta 50 años de prisión.
El titular de la FGEQROO afirmó que el sujeto ingresó a la vivienda porque la puerta estaba abierta, “con la intención de robar diversos objetos”. Al ser descubierto por la menor, quien gritó, se produjo el ataque.
“La sujetó por el cuello y la estranguló con las manos; utilizó un cordón de color negro para estrangularla y colgarla. Finalmente, el sujeto salió del inmueble llevándose un televisor, un celular y un reloj, los cuales vendió en una casa de empeño y en una tienda de celulares por la cantidad de mil 400 pesos”, detalló la autoridad.

La versión oficial, tras practicarse la necropsia, confirmó que la causa de muerte fue asfixia por ahorcamiento.
De acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Quintana Roo registró de enero a julio un total de nueve feminicidios (cuatro perpetrados con arma blanca entre abril y mayo, uno con arma de fuego en marzo y cuatro sin especificar el arma utilizada), además de 19 tentativas de feminicidio en el mismo periodo.
El Código Penal del Estado de Quintana Roo establece en su Artículo 89-Bis: “Comete el delito de feminicidio el que dolosamente prive de la vida a una mujer por razones de género. Se le impondrá prisión de treinta a cincuenta años y de mil quinientos a tres mil días multa”. El Artículo 89-Bis 1 precisa que la pena se agravará hasta en una mitad más cuando la víctima sea adolescente.
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Un día después del feminicidio, Marcia recibió el cuerpo de su hija y lo trasladó a su lugar de origen, donde su familia la esperaba para los servicios fúnebres.
Esa mañana, en el patio de la vivienda —a un costado de la habitación acordonada con cinta amarilla—, Marcia recordó cómo era su hija, quien este lunes habría comenzado el último año de secundaria y el próximo 16 de septiembre cumpliría 16 años.
“Ella no salía, se mantenía en su casa. No era una niña de andarse saliendo o de decir ‘voy con unas amigas’. A veces ni con nosotros quería salir, se quedaba con su hermana o con su hermanito. Era una niña inocente a la que, a pesar de tener 15 años, ni siquiera le gustaba maquillarse”, rememoró.