Joana Maldonado · 4 de septiembre de 2026
Sin documentos, sin dinero y sin poder ejercer su profesión, decenas de cubanos deportados desde los Estados Unidos llegan a Cancún, Quintana Roo, en busca de una oportunidad para trabajar, aunque esto implique hacerlo desde la precariedad y la informalidad.
“Busco trabajo, tengo 25 años, donde no pidan papeles”, se lee en uno de los mensajes publicados en grupos de búsqueda de empleo de Cancún en redes sociales. Lo firma Cristina, una joven recién llegada a la ciudad.
La solidaridad proviene de los propios cubanos organizados o de quienes ya tienen experiencia buscando empleo sin documentación. “En la Central de Abastos sobre la Colosio hay”, responde uno de sus compatriotas.

Muchos de ellos, tras varios años de residencia en EU, llegaron deportados a Cancún luego de meses o años de procesos legales por la comisión de algún delito. Con el endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump desde 2025, las deportaciones a México se aceleraron mediante un acuerdo bilateral.
El testimonio de Raúl Hernández, ciudadano cubano que reside en Cancún, confirma que sus connacionales suelen llegar sin una red de apoyo. Ante la necesidad de subsistir, consiguen empleos precarios donde los empleadores se aprovechan de su falta de documentos para evitar reclamos laborales. “A veces les retrasan el pago y otras les pagan menos de lo que les corresponde”, señala.
Raúl llegó deportado a México y en Cancún se convirtió en creador de contenido dirigido a la comunidad cubana, mientras espera respuesta a la solicitud de residencia en el país. En su espacio informa sobre los trámites del Instituto Nacional de Migración (INM) y, en particular, de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). Muchos de estos procesos son gratuitos, aunque se ofrecen con costo de forma fraudulenta en redes sociales y grupos de WhatsApp.
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Raúl indica que los sectores donde más los contratan son en el servicio doméstico en las zonas residenciales de la avenida Huayacán y las empresas de seguridad privada sin prestaciones. También laboran lavando autos, como meseros, albañiles o en el trabajo sexual, incluso si son profesionistas.
Marilyn Torres, abogada, activista y presidenta de la Fundación CISVAC, una organización dedicada a la asesoría legal para migrantes, sostiene que Quintana Roo carece de políticas migratorias y de refugios adecuados para atender este fenómeno social.
“Quintana Roo no tiene un refugio como tal para migrantes. No tenemos una estancia temporal para brindar apoyo mientras la persona gestiona sus documentos legales”, señala Torres.
Por esta razón, personas procedentes de las oficinas de Migración en Chiapas que se trasladan a Cancún terminan pasando días e incluso semanas en situación de calle. Esta problemática se concentra en los alrededores de la terminal de autobuses ADO, en la zona centro, un área conocida como la “Pequeña Habana” desde 2016.

En ese punto, diversos hoteles pequeños se han adaptado para ofrecer tarifas por semana o por mes, albergando en su totalidad a la comunidad cubana.
A la par de los empleos precarios y el aumento en el costo de la vivienda en el centro de la ciudad, los migrantes enfrentan campañas de descrédito y xenofobia. Esto se intensificó tras un enfrentamiento entre un ciudadano cubano y un habitante local en la Supermanzana 23, hecho que derivó en convocatorias de linchamiento a través de redes sociales.
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La situación provocó que múltiples arrendadores y empleadores se nieguen a rentar viviendas o dar trabajo a migrantes cubanos bajo el estigma de ser “problemáticos”, según explica Raúl Hernández. Debido al rechazo, varios se ven obligados a migrar hacia Mérida y otras ciudades cercanas en busca de oportunidades.
“La gente deja que las redes sociales influyan en sus decisiones. Si ven publicaciones diciendo que los cubanos generan problemas, no les rentan ni les dan empleo. Pero al final, todos somos sobrevivientes y encontramos la manera de salir adelante”, concluye.