CRÓNICA: El privilegio del aire acondicionado en Playa del Carmen

Haidé Serrano · 13 de octubre de 2026

CRÓNICA: El privilegio del aire acondicionado en Playa del Carmen

Son casi las 11 de la noche y la calle está llena de niñas y niños. A Brian y a Alexa les han llamado varias veces para meterse a dormir: tienen escuela temprano. Rendidas sus madres, prefirieron sacar sillas a la banqueta antes que explotar ante la desobediencia.

Las casas de Misión de las Flores están sobrecalentadas por el sol de verano. Hace más calor adentro que afuera. El termómetro cotidiano marca en el pico del día los 40 grados a la sombra y 100 por ciento de humedad.

A estas horas, dentro de las casas en las periferias de Playa del Carmen, el aire se siente pesado y pegajoso. Ningún ventilador es suficiente. Confiadas en que el cansancio tumbará a los escuincles, las mujeres esperan, absortas en sus celulares.

Las familias trabajadoras sufren el calor y los altos precios de la luz en la periferia de Playa del Carmen.
Foto: Haidé Serrano

Dentro, en la única recámara del hogar, el abuelo se entera por el Face que el subsidio eléctrico de la CFE está a punto de terminar. “¡¿Cuál subsidio?!”, su grito se escucha hasta la esquina. “Si con mi pensión apenas alcanza para pagar el recibo”, se lamenta. Esta vez llegó de casi 4 mil pesos. Y eso que casi no prendemos el aire acondicionado, protesta.

Casas de 45 metros cuadrados: el calor dentro del hogar

Sobrevivir al verano para familias en casas de 35 a 45 metros cuadrados pone a prueba la resistencia de cualquiera. Pareciera que quienes habitan el Caribe están habituados a las temperaturas extremas, pero lo que la mayoría hace es aguantar.

La canícula este año provocó que la sensación térmica llegara a los 45 grados centígrados. Para evitar un golpe de calor, que puede ocasionar la muerte, las autoridades recomendaron no exponerse a la luz directa del sol entre las 11 y las 4 de la tarde. Justo es en este rango de horario cuando el turno matutino de las escuelas públicas finaliza.

Niñas y niños salen de sus escuelas no climatizadas para guarecerse en sus hogares sofocantes. Son las infancias de la clase trabajadora de la industria turística, la que sostiene gran parte de la economía de Quintana Roo. No es igual para quienes tienen el privilegio de asistir a colegios privados, que sí cuentan con aires acondicionados.

Las familias trabajadoras sufren el calor y los altos precios de la luz en la periferia de Playa del Carmen.
Foto: Cuartoscuro

El repentino chubasco logra lo que ninguna de las mamás y al fin entran todos a la casa. 

—Mamá, ¿puedo prender el clima? 

—Ni se te ocurra. Ese es un privilegio. 

El aguacero refresca sólo momentáneamente. Así como se agradece la lluvia también se aborrece. El calor no llega de golpe, se acumula como un fino vapor, grado a grado se cuela por toda la casa hasta convertirla en un sauna. Los ventiladores mueven un aire denso y viciado hasta el sofoco.

Sin luz ni respuestas: los bloqueos vecinales contra CFE

Lucía se despierta empapada. Se fue la luz otra vez. Son las dos de la mañana y el abuelo ya está en la banqueta buscando algo de aire fresco. Por fortuna, los niños no se han despertado.

Todo el año se ha ido la luz. Los apagones han durado hasta cinco días. Además de Misión de las Flores, se han presentado en Villas del Sol, Palmas, Xcacel, Ejido, Paseos de Sisal. Harta de la situación, hace poco más de un mes, Lucía se sumó a un grupo de vecinos y salieron a bloquear una de las principales avenidas de Playa del Carmen, la Colosio, que dividen en dos la ciudad. Llegó con su cartulina, pancarta improvisada, para presionar a la CFE y a las autoridades que les habían ignorado hasta ese día.

Las familias trabajadoras sufren el calor y los altos precios de la luz en la periferia de Playa del Carmen.
Foto: Haidé Serrano

Buscar una respuesta en la CFE es como hablar con la pared, piensa Lucía. ¿Quién nos repone la comida que se echa a perder en el refri? ¿Quién paga los electrodomésticos quemados por las altas y bajas de voltaje? ¿Y por qué en el recibo no se ve reflejado el apagón? Cuando se trata de la CFE, cualquier vía de reclamo es inútil.

El fin del subsidio y el costo de resistir al verano

¿Te enteraste que el subsidio termina en octubre? Cuestiona el abuelo a Lucía. Si ahora el recibo se comió casi toda mi pensión, ¿de cuánto nos llegará el siguiente? No pensemos en eso, frena las preocupaciones de su padre. Mejor, métete a bañar y no hagas ruido para no despertar a los niños.

Amanece, aún sin luz. El celular, descargado. No hay internet. Lucía se apresura para alistar a sus hijos y llevarlos a la escuela. Mamá, pero si no hay luz, seguro no habrá clases. Mejor nos quedamos en la casa. Lucía ignora las propuestas. Imposible faltar a trabajar. Y mucho menos ahora que en el hotel les dieron “días solidarios” esa práctica ilegal de los hoteles que ofrecen al personal como alternativa al despido. Son “días de descanso”, pero sin goce de sueldo.

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De camino, Lucía ve a las vecinas conversar sobre el apagón; si hoy no regresa la luz, saldremos de nuevo a bloquear la avenida. Vienes, ¿verdad, Lucía? Asiente sin detenerse y sin mucho ánimo, pero no hay de otra. Sólo piensa en cuánto aumentará el próximo recibo de la CFE desde el próximo 31 de octubre. En la esquina, se despide de su padre, quien se va al súper a trabajar de empacador.