Joana Maldonado · 1 de septiembre de 2026
A Joaquín Villegas Cano parece habérselo tragado la tierra. El 16 de abril de 2024, el joven de 26 años conducía la unidad piloto que abría paso a maquinaria pesada sobre la carretera federal 307. Partió de Cancún con dirección a Chetumal, hacia las obras del Tren Maya. Al cruzar el centro del municipio de Felipe Carrillo Puerto, se perdió todo rastro de su ubicación.
Su madre, María del Rosario Cano Góngora, lo busca incansablemente. Joaquín era operador de maquinaria pesada en las obras del Tren Maya, pero ese día conducía la unidad piloto hacia Chetumal, capital de Quintana Roo, ubicada a casi 400 kilómetros de Cancún. Se trata de un recorrido por la carretera 307 que se caracteriza por tener una “zona de silencio” donde no hay señal de telefonía.
Sin embargo, Joaquín ya había dejado atrás ese tramo sin señal localizado entre Tulum y Felipe Carrillo Puerto. Es la parte más pesada de la ruta, por lo que es común que los conductores hagan escala en el centro de la zona maya para comer, cargar gasolina o usar un sanitario.

En ese momento, se realizaban los trabajos de cimentación del Tramo 6 de la obra emblemática del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
“Un trailero dijo que entró a comprar al pueblo de Carrillo Puerto y que ya no salió”, es lo único seguro que sabe su mamá, además de la publicación que Joaquín hizo en redes sociales en la que anunció que viajaría a Chetumal.
El joven era el menor de tres hermanos varones, estaba soltero y llevaba unos diez años dedicándose al manejo de maquinaria pesada, al igual que sus hermanos mayores. Un año antes se había mudado a Chetumal —donde rentaba una vivienda muy cerca de la de su mamá— tras haber residido en Cancún.
Junto con Joaquín, quien vestía un pantalón de mezclilla azul, una playera azul del Club América, chaleco de trabajo rojo y una gorra con la leyenda “Corona”, desapareció otro chofer del que tampoco se conoce el paradero ni se tiene registro de alguna ficha de búsqueda.

Desde su desaparición, María del Rosario Cano se unió al colectivo “Verdad, Memoria y Justicia”, con la esperanza de encontrar a su hijo con vida o “en cualquier condición en que lo halle”. “No busco culpables, solo quiero que aparezca”, indicó.
Su madre lo recuerda como una persona tranquila y apasionada de las peleas de gallos, enfocado siempre en aprender a operar maquinaria como sus hermanos.
La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo (FGEQROO) activó una ficha de búsqueda con el folio ALERTA 46/ZS/2024, en la que se describe a Joaquín como una persona de complexión delgada, cabello lacio, corto y negro, ojos pequeños de color negro, estatura aproximada de 1.65 metros y un peso de 60 kilogramos.
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Como señas particulares, tiene un tatuaje de un gallo de pelea en la mano derecha, una corona con los nombres «Iker» y «Shaina» a la altura de la clavícula derecha y una cicatriz en el lado derecho de la pantorrilla.
En julio de este año, el Periódico Oficial del Estado de Quintana Roo publicó el acuerdo específico 47/2026, mediante el cual se ofrece una recompensa para quien aporte información veraz que contribuya a la localización de Joaquín Villegas Cano, víctima de desaparición cometida por particulares.