Haidé Serrano · 2 de octubre de 2026
Playa del Carmen.- Ha pasado más de un mes y Priscila Ángeles no ha recibido justicia. El 25 de agosto presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Quintana Roo por detención arbitraria, agresiones físicas -que le provocaron la dislocación del hombro derecho-, el robo de 3 mil 500 pesos y comentarios humillantes por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Playa del Carmen. El caso se hizo público luego de que la víctima difundiera su testimonio para exigir justicia y frenar la impunidad policial en el municipio.
Priscila Ángeles relató a Animal Político Quintana Roo que los hechos sucedieron alrededor de las 22:00 horas del martes 25 de agosto, cuando viajaba como pasajera en una motocicleta sobre la avenida Luis Donaldo Colosio. Tras una indicación de alto por parte de unos patrulleros, el conductor de la moto intentó darse a la fuga, a pesar de que ella le pedía detenerse.
Cuando finalmente su amigo detuvo la marcha, Priscila asegura haberse bajado del vehículo y se resguardó en un establecimiento comercial en la esquina con la avenida 30 Norte. Dos elementos policiales ingresaron al local comercial para someterla violentamente.
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“Yo no huí. No cometí ningún delito y, aun así, fui detenida, esposada y trasladada. Durante mi detención, según mi relato y la denuncia que presenté, fui agredida físicamente, amenazada, insultada y sometida a tratos que me hicieron sentir completamente vulnerable y aterrorizada”, relató en el video que compartió en sus redes sociales.
Al interior del establecimiento, Priscila solicitó la presencia de una agente mujer y pidió comunicarse con su familiar, pero los oficiales ignoraron sus derechos y comenzaron a jalonearla. Durante las maniobras para colocarle las esposas, los elementos ejercieron presión extrema en las extremidades superiores hasta lesionarla de consideración.
“Continuaron sujetándome, me colocaron unas esposas en el brazo izquierdo y sentía que me estaban cortando la circulación. Después tomaron mi brazo derecho de manera muy agresiva. Y yo les repetí una y otra vez que me estaban lastimando, y en ese momento me dislocaron el hombro derecho”, recordó.
Además de la lesión física, los agentes intentaron obligarla a desbloquear su teléfono celular mientras la amedrentaban verbalmente diciéndole que “ya se la habían chingado” y asegurando falsamente ante testigos que la joven estaba coludida o cometía un delito.
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Tras meterla en la patrulla, recibiendo intimidaciones de muerte y burlas sobre su aspecto físico, Priscila fue trasladada a las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. A su llegada, un oficial la amenazó expresándole: “sígueme y te voy a dar la de tu vida”, para acto seguido propinarle un golpe con el puño cerrado en las costillas.
En el área de registro, otro agente procedió a revisar sus pertenencias y sustrajo 3 mil 500 pesos que llevaba consigo. Al reclamar la devolución de su dinero, el oficial negó el despojo y la amedrentó directamente:
“¿Qué dinero? Ya sabes tú, calladita, que te tengo checada”.
Paralelamente, la víctima fue sometida a un entorno hostil con comentarios de índole sexual por parte del personal de guardia, quienes exclamaron frases como “me trajiste una como me gustan, chaparritas y tiernitas”, y se mofaron de su vestimenta. Cuando su hermano acudió al juzgado cívico para auxiliarla, un policía lo amenazó con detenerlo también: “¿tu hermano también va a ser levantado?”. La joven fue liberada hasta las 4:30 horas del día siguiente tras el pago de una multa de 5 mil 600 pesos.
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Ante las violaciones a los derechos humanos, la negación de información sobre la identidad de los agresores, incluida la jueza de nombre Sujey -quien tampoco quiso compartirle los nombres de los policías que la agredieron- y la privación ilegal de la libertad, Priscila Angeles formalizó su denuncia ante la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo. Solicitó además la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Estado (CDHQROO).
Animal Político Quintana Roo solicitó información a la CDHQROO sobre el caso de Priscila Ángeles. La institución respondió en el OFICIO N°. CDHEQROO/UTCE/231/2026 que: “Una vez realizada la búsqueda en los registros institucionales de esta Comisión, no se localizó información que permita identificar algún expediente de queja relacionado con los hechos, la fecha y demás datos proporcionados en la solicitud, relativos al caso referido”.
La víctima hizo un llamado público a la alcaldesa Estefanía Mercado para que el caso no quede impune y se sancione a los oficiales involucrados: “Tener un uniforme y una placa no significa tener derecho a violentar a una persona, y porque las autoridades también tienen que rendir cuentas. Hoy alzo la voz por mí, por lo que me hicieron. Estefanía Mercado, te hablo a ti directamente para que voltees a ver mi caso. Yo ya hice mi parte, ya denuncié. Ahora quiero que las autoridades hagan la suya”.
Priscila Ángeles concluyó su testimonio con la frase: “Hoy tengo miedo de las personas que dicen protegernos”.
Hasta el momento, ninguna autoridad del Gobierno municipal de Playa del Carmen se ha puesto en contacto con ella. Además, Prriscila Ángeles decidió irse de Quintana Roo por temor a represalias.
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