Joana Maldonado · 6 de octubre de 2026
Conocer el origen del sargazo es un punto clave para México y el Caribe. Aunque se sabe que ha existido siempre, su multiplicación masiva y acelerada obedece a múltiples factores asociados al cambio climático, al aumento de nutrientes en el océano y a modificaciones en las corrientes marinas; sin embargo, tras más de una década, aún no se han determinado alternativas científicas para reducir este problema.
Desde el verano de 2015, Quintana Roo registró una mayor cantidad de sargazo, aunque cuatro años antes, se documentó la llegada del alga en Trinidad y Tobago hasta República Dominicana y en la costa Oeste de África. Desde entonces las investigaciones hablan del origen de esta macroalga y las consecuencias para los ecosistemas, pero sin un planteamiento científico concreto para alcanzar una solución.
Mientras tanto, cada año el arribo de sargazo es mayor. Este año la biomasa flotante en el Caribe se acercó a 35 millones de toneladas húmedas; volúmenes cuatro veces mayores a los del 2025 y 27 veces por encima del promedio histórico. Los centros de monitoreo coinciden que 2027 será similar y que la temporada de sargazo comenzará desde enero.

La directora de Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Edith Calixto Pérez, explicó que, hasta hoy, la hipótesis científica sostiene que el sargazo se multiplica por diversos factores climatológicos que pueden determinar la cantidad que recala en las costas.
Por ejemplo, señaló que un año con actividad ciclónica en el Golfo de México atraerá menos sargazo debido a los cambios en las corrientes marinas o incluso a los frentes fríos. Esto explicaría por qué 2026 ha sido un año con un arribo extraordinario de esta alga: debido a la baja actividad ciclónica.
Para la doctora en Ciencias Biológicas, el sargazo sigue siendo un tema complejo bajo constante investigación para comprender el origen de su multiplicación acelerada y diseñar medidas que logren reducirlo o frenarlo.
“Sin embargo no es tan simple, estamos hablando del océano. (…) Sí hay investigaciones en marcha, pero definitivamente es uno de los temas más complejos”, subrayó Edith Calixto.

La directora de Desarrollo Tecnológico de la Secihti se refirió al supuesto uso de una bacteria, un planteamiento surgido en 2019 por parte de la empresa Playa Xhero, la cual proponía un sistema basado en la nanobiología, método nunca comprobado, que planteaba introducir microorganismos con el objetivo de “degradar y limpiar el sargazo”. “Se habla mucho de la bacteria que se come al sargazo, sin embargo, además de que no existe, tendría que ser un factor muy específico que no tenga un impacto en la biodiversidad adicional”, explicó.
También refirió que se ha planteado el uso de herbicidas; sin embargo, aclaró que esta iniciativa carece de fundamento científico, afectaría gravemente al ecosistema y no existe la capacidad humana para aplicarla.
En realidad, agregó, hay un camino muy largo por recorrer antes de poder establecer las causas exactas y las soluciones para el sargazo. “No hay una sola solución, es como encontrar solución al cambio climático, tiene que ser multifactorial, muy probablemente por ahí va”, puntualizó.
Este año, la Secihti publicó cuatro convocatorias sobre Ciencia de Frontera, Ejes Estratégicos y Maduración de Tecnología; en todos los casos se sigue una línea de trabajo orientada a atender la problemática del sargazo.

Añadió que, a mediano plazo, el aprovechamiento económico del sargazo podría convertirse en una solución real; de no contar con las herramientas para frenar la multiplicación de la macroalga, una cadena de valor rentable generaría interés privado en su recolección, transformación y comercialización.
“Las capacidades de colecta se irían mucho más allá del Estado mexicano y los gobiernos, entraría el sector privado y eso aceleraría mucho la atención”, concluyó.
El director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y coordinador de la estrategia integral para atender al sargazo en Quintana Roo, Sebastían Ramírez Mendoza, anunció que se ha acordado con el gobierno del estado y los municipios afectados un trabajo coordinado para preparar las estrategias en 2027, año en el que se prevé la llegada prematura de la alga.
“Hay capacidades que están dispersas, hay que mejorarlas y vamos a empezar a reunirnos todas las semanas”, adelantó Sebastián Ramírez, quien también afirmó que la estrategia anunciada por el gobierno federal se mantendrá, pero que la adquisición de maquinaria aún está en proceso.
En una reunión reciente con empresarios hoteleros, el director de Fonatur les ha pedido trabajar con los equipos técnicos y de sustentabilidad, para concretar un encuentro próximo y afinar estrategias para 2027.

Sostuvo también que el sector ha visto cómo este año, el gobierno federal avanzó en la “Estrategia nacional de atención y manejo del sargazo” que comprende el trabajo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secihti, la Secretaría de la Marina, Estado y Municipios para trabajar bajo cinco ejes: estudio científico, recolección y manejo, así como normatividad y valorización.
De esta manera, se invertirán más de dos mil millones de pesos para contar con una flota de buques sargaceros, oceánicos, semioceánicos y casi 50 kilómetros de barreras de contención y un muelle en Puerto Juárez para aumentar la capacidad de recolección en aguas abiertas hasta mil 870 toneladas diarias, con la expectativa de llegar a tres mil toneladas por día.
“Que no haya un gasto ineficiente, que mejoremos las capacidades, que no dupliquemos trabajo y colaboremos entre el sector privado y público y los distintos niveles de gobierno; cuatro dependencias del gobierno federal estamos haciendo trabajo de coordinar, son decenas de instituciones académicas que están haciendo trabajo. ¿Qué hay que hacer? Coordinar y estar más vinculados, que no esté cada quien en lo suyo”, refirió.
En todos estos años, México ha avanzado en el marco legal para la valorización del sargazo, declarándolo un recurso pesquero con potencial de desarrollo, luego de que por una década se considerara jurídicamente un residuo que significaba toneladas de pasivos.

En este contexto, México representa un ejemplo en el Caribe y la Unión Europea, pues el sargazo se puede recolectar en altamar mediante embarcaciones y con permisos de pesca.
La Secretaría de Agricultura estima un potencial de recolección de hasta 945 mil toneladas anuales de sargazo seco, que puede comercializarse en el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar de Quintana Roo, en Puerto Morelos, sobre casi 40 hectáreas del corredor Cancún-Puerto Morelos-Playa del Carmen.
En este polo, se podrá procesar entre 600 y cuatro mil toneladas diarias de sargazo y las empresas instaladas podrán deducir el 100% de sus inversiones en activos fijos.
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El gobierno mexicano ha identificado 198 iniciativas de aprovechamiento de sargazo en México, 38 ya venden productos y 11 están en condiciones de escalar, además de la apuesta de bonos de carbono.