Haidé Serrano · 17 de septiembre de 2026
Un grupo de seis personas se preguntaron cómo conseguir maíz que no fuera transgénico y comer tortillas de maíz sin pesticidas entre otros aditamentos. Por ello, hace 16 años en Cancún nació México Tierra Viva: una organización sin fines de lucro que hoy en día enlaza a productores y personas de todo el país, promueve la conservación de la naturaleza y la salud humana mediante el consumo de alimentos agroecológicos.
El grupo enfatiza la importancia de preservar las semillas ancestrales y ofrece recursos educativos, tales como talleres en línea sobre nixtamalización y guías para el almacenamiento natural de granos.
Nacida como una iniciativa de apenas seis personas comprometidas con la salud, la organización México Tierra Viva impulsa hoy las compras cooperativas de alimentos agroecológicos de la milpa mexicana para rescatar las semillas nativas, combatir la desnutrición crónica y evitar la abusiva práctica de los intermediarios: el supermercado.

Fue en la Universidad del Caribe donde una idea floreció para transformar los alimentos que llevaban a la mesa. En esa reunión estuvieron la doctora Graciela Nélida Díaz Barreiro y Óscar Ramón Canul González, quienes en principio solo querían dejar de comer tortillas industrializadas, transgénicas y repletas de químicos.
Díaz Barreiro rememora que se propusieron el reto de adquirir su propio maíz y trigo para elaborar pan y tortillas reales en casa. Para este primer intento, compraron un molino artesanal y adquirieron un único costalito de maíz traído de Chiapas y algo de trigo de Jalisco.
No obstante, al recibir los granos, se dieron cuenta que ninguna de las seis personas integrantes sabía cómo prepararlo, nixtamalizarlo y mucho menos tortear. Tras una serie de errores y masa echada a perder, el pequeño grupo logró dominar la técnica de cocción y repartirse los primeros kilogramos de alimento limpio.
Cuando el maíz del primer costal se agotó, quisieron comprar más, cuenta Díaz Barreiro; entonces su contacto les informó que la cosecha del año había terminado y tendrían que esperar hasta el ciclo de siembra del siguiente.

Esta sorpresa les hizo comprender la desconexión de los habitantes urbanos con los ciclos naturales de la tierra, acostumbrados a la inmediatez del supermercado donde las estaciones climáticas no existen.
Vivir en Cancún, en el norte de Quintana Roo, crea desafíos logísticos y económicos cuando de alimentación se trata. Según datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca de Quintana Roo, el estado importa entre el 60% y el 99% de los alimentos primarios que consume.
Para resolver este obstáculo geográfico que representa para Cancún su lejanía con los productores en otros estados del país, Díaz Barreiro creó el sitio web mexicotierraviva.org, que atrajo rápidamente el interés de personas en Veracruz, Monterrey y la Ciudad de México.
Esto dio origen al modelo actual de coordinar redes de compras cooperativas de alimentos por WhatsApp, reuniendo el volumen necesario para pagar de forma justa a los campesinos y hacer viables los fletes hacia múltiples ciudades de la República.

Óscar Ramón Canul González, quien colabora en la logística, organización e investigación documental de México Tierra Viva, recuerda que estaban hastiados de comer tortillas de origen y sabor “raro” pero que también había un afán de resistencia y rebeldía.
“En Puerto Morelos, vendía la masa del maíz de colores, fui de los primeros en el pueblo. Después tuve una tortillería. No duró mucho el experimento gastronómico, ambiental y social. Digo ambiental porque eso era un maíz cultivado agroecológicamente, la gente desconocía mucho de lo que cuesta producir un kilo de maíz, ya que, en aquellos tiempos, hace casi 17 años, todavía estaba vigente el Tratado de Libre Comercio, y mucho de ese maíz se compraba a Estados Unidos a precios muy bajos por el dumping”, relata en entrevista para Animal Político Quintana Roo.
“Los productores de milpa son heroicos porque están produciendo aún en contra del cambio climático”, explica Canul González. Además, señala que el esfuerzo productivo es muy alto y esto es algo que la gente no sabe. “Se tiende a pensar que el campesino se está haciendo rico cuando en realidad está sacando apenas para su propia subsistencia y para guardar su semilla para la futura siembra. Más la tarea de cuidar semillas nativas, lo que tiene un valor incalculable”.
La conservación de las semillas nativas de México es el pilar fundamental de la soberanía alimentaria en un contexto de crisis climática global, asegura por su parte Díaz Barreiro. “A diferencia de las semillas híbridas o de las patentes transgénicas que resultan estériles y generan una absoluta dependencia tecnológica y económica con las corporaciones, las semillas nativas pueden resembrarse indefinidamente año tras año”, detalla.

Conservar estos maíces de colores no solo resguarda un patrimonio genético invaluable, sino que asegura un nivel nutricional superior para la población. Para aprovechar al máximo estas propiedades, México Tierra Viva promueve activamente el rescate de la técnica de nixtamalización ancestral en los hogares de las ciudades.
Frente al mito de que preparar nixtamal en casa es un proceso complejo y agotador, Díaz Barreiro asegura que este método es sencillo, requiriendo un tiempo de cocción similar al de unas lentejas comunes.
El proceso básico consiste en cocer el grano de maíz nativo con agua y cal de grado alimenticio, dejándolo reposar para que ocurra la magia de la nixtamalización.

Para solucionar la falta de molinos tradicionales en los entornos urbanos, México Tierra Viva enseña a adaptar el proceso utilizando licuadoras y procesadoras de alimentos comunes. Dependiendo del aparato utilizado, se obtendrán diferentes texturas de masa ideales para elaborar tortillas, pozole, atoles, tamales o sopes tradicionales.
Para guiar a las familias en este proceso de reaprendizaje, la organización imparte un taller de nixtamalización en casa 100% en línea. El taller consta de tres videollamadas de acompañamiento personalizado y el donativo de inscripción se destina íntegramente a financiar los fondos de siembra de los productores locales.
La actual campaña de compra cooperativa de México Tierra Viva apoya directamente a campesinos de Puebla, quienes cultivan bajo el sistema tradicional de milpa asociada libre de venenos químicos.
Las familias que participan no solo cuidan su salud, sino que ayudan a proteger los mantos freáticos de la cuenca del Río Nexapa, que fluye desde el volcán Popocatépetl hasta el Océano Pacífico.
Para participar en la red de comercio justo, tienen información disponible en su página web.
La variedad de alimentos disponibles incluye maíces de colores rojo, azul, blanco y cacahuacintle, frijoles criollos pinto, negro, amarillo, mantequilla y vaquita, garbanzo, chía, amaranto y harinas artesanales listas para consumo.