Verónica Fajardo · 8 de septiembre de 2026
Las temporadas de baja afluencia turística están impactando severamente las propinas, un ingreso directo que históricamente impulsaba la economía de miles de colaboradores del sector, señaló Jesús López Mateos, secretario de Organización de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Cancún, Quintana Roo.
López Mateos indicó que los complejos hoteleros del destino implementan diversas estrategias para sostener el flujo de visitantes durante todo el año y mitigar el despido de capital humano, con especial énfasis en meseros y personal de camaradería, cuya percepción económica depende en gran medida de las propinas.
El dirigente recordó que a su llegada a Cancún en 1983 la demanda laboral era continua, mientras que en la actualidad la dinámica ha cambiado radicalmente, incrementándose los periodos de inactividad. Con más de tres décadas de trayectoria en la industria hotelera y sindical, destacó que la evolución de las propinas está vinculada a los esquemas de promoción turística, fundamentales para atraer segmentos de alto poder adquisitivo.

Aunque evitó profundizar en la gestión actual de la promoción turística en Quintana Roo, resaltó que la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) es el organismo responsable de consolidar las estadísticas y analizar las variables que afectan al sector náutico y turístico a nivel nacional.
De acuerdo con cifras de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres (AHCPMI), al 4 de agosto la ocupación registraba un 49.3% en la Zona Hotelera de Cancún, 51.1% en el centro de la ciudad, 36% en Puerto Morelos y 53.1% en Isla Mujeres.
López Mateos subrayó que, a diferencia de hace 35 años cuando el flujo turístico se mantenía estable de forma permanente, hoy influyen múltiples variables internas y externas que incrementan la volatilidad del mercado y afectan el nivel de ingresos de los trabajadores, citando como ejemplo el alza en los costos del combustible de aviación.

Asimismo, la creciente competencia en promoción turística por parte de otros destinos del Caribe representa un desafío constante para la hotelería local.
En relación con los factores internos, puntualizó que la sobreoferta de infraestructura hotelera diluye las oportunidades de captación de propinas para la fuerza laboral, explicando que una sobreexpansión de cuartos sin un crecimiento proporcional de la demanda fragmenta los beneficios económicos entre un mayor número de unidades operativas.
Los reportes de la AHCPMI señalan que al 4 de agosto la Zona Hotelera de Cancún registraba mil 348 habitaciones fuera de operación, el centro de Cancún 292 y Puerto Morelos 893 cuartos cerrados, mientras que la zona continental de Isla Mujeres no presentó cifras de cierre.
A raíz de la pandemia, el flujo de propinas directas sufrió una contracción generalizada, aunque en el modelo “Todo Incluido” la gratificación suele estar integrada en el paquete de hospedaje.
A este panorama se suma la implementación paulatina de la Reforma Laboral para reducir la jornada a 40 horas semanales. En un contexto de baja ocupación, los colaboradores deberán reorganizar sus presupuestos ante la reestructuración de sus percepciones. La aplicación de esta normativa en el sector se dará de manera gradual.

Por otra parte, la expansión de las plataformas de oferta inmobiliaria vacacional ha generado un impacto competitivo adverso para la industria hotelera tradicional, al canalizar una porción significativa del flujo de visitantes hacia alojamientos alternativos de menor costo.
Las rentas vacacionales, por otra parte, sobre todo de plataformas digitales, han tenido un impacto negativo para el sector hotelero porque muchos turistas ya no viajan a Cancún a disfrutar de una estancia en un hotel y prefieren pagar un departamento a bajo costo.
Brandon Chi, de 26 años, se desempeña como mesero en un complejo hotelero en Playa del Carmen. Tras enfrentar tres semanas de inactividad laboral sin llamado de reincorporación, ha debido recurrir a servicios independientes de plomería para complementar sus ingresos.
Chi señala que su salario base quincenal asciende a 5 mil pesos, mientras que la captación por concepto de propinas ha caído sustancialmente en comparación con sus inicios en el sector hace ocho años.
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Tras el esquema de distribución entre el equipo operativo, detalló que su ingreso neto diario por gratificaciones oscila entre los 200 y 300 pesos, destinados principalmente a transporte. Es un marcado contraste frente a los 700 a mil pesos diarios que percibía anteriormente.