Redacción Animal Político · 7 de julio de 2025
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que el problema de la gentrificación debe ser atendido, sin embargo, especificó que no se pueden justificar las actitudes xenofóbicas ni discriminatorias.
Lo anterior debido a que durante una marcha contra la gentrificación en la Ciudad de México (CDMX) los asistentes gritaron “fuera gringos” como una de sus consignas y realizaron daños en algunos negocios.
“Las muestras xenofóbicas de esa manifestación hay que condenarlas. No puede ser que, por una demanda, por más legítima que sea, que es la gentrificación, la demanda sea ‘fuera’ cualquier nacionalidad”, sostuvo.

“La gentrificación es un fenómeno que hay que atender, pero no se pueden justificar actitudes xenofóbicas”, subrayó.
Sheinbaum aseguró que “México es un país abierto al mundo” y “cualquier persona que venga a vivir a nuestro país será bien recibido”, siempre que cumpla con las leyes y “no pueden tener ninguna actitud discriminatoria”.
Esto tras darse a conocer que una mujer de nacionalidad extranjera agredió verbalmente con insultos racistas, discriminatorios y clasistas a un policía de la Ciudad de México durante el fin de semana.
“No a la discriminación, no al racismo, no al clasismo, no a la xenofobia, no al machismo, no a la discriminación. Todas y todos los seres humanos somos iguales y no podemos tratar a nadie como menos”, dijo.
🗣️”Las muestras xenofóbicas hay que condenarlas”, dijo @Claudiashein al hablar sobre las protestas contra la gentrificación.
México siempre ha sido un país solidario y fraterno, añadió.
También reprobó la agresión de una mujer extranjera contra un policía capitalino. pic.twitter.com/8fH52W5o7l
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Al respecto, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, respaldó la postura de la presidenta y reafirmó que la capital “es una urbe que abraza las diferencias”, indicó a través de una tarjeta informativa.
“Es necesario rechazar la discriminación y la xenofobia porque es un deber moral y una obligación ética y política. En esta Ciudad de México, capital de la Transformación, todas y todos caben, pero no hay espacio para el odio ni la exclusión”, señaló.
El pasado 5 de julio, tras darse a conocer la agresión contra el oficial de la Ciudad de México, la Instancia Ejecutora del Sistema Integral de Derechos Humanos (IESIDH) lanzó un pronunciamiento ante expresiones de racismo en el espacio público.
La instancia condenó los actos que “vulneran la dignidad humana y atentan contra el principio de igualdad” e hizo un llamado para combatir el racismo en todas sus formas.
“Reiteramos que la discriminación racial no es un hecho menor, sino una violación a los derechos humanos que debe ser reconocida, sancionada y erradicada”, dice el pronunciamiento.
Además, se convocó a la ciudadanía a sumarse a la “construcción de una sociedad incluyente, respetuosa y libre de prejuicios”.
La mandataria declaró que la jefa de Gobierno de la CDMX “está buscando los mejores mecanismos para que se respete a la población original y que no sea la carestía o algún abuso el que obligue a una persona a salirse de su hogar”.
Sheinbaum adelantó que trabajará con el gobierno de la ciudad y la Sedatu para encontrar mecanismo de regulación para que no se encarezca la vida.
“En efecto, particularmente en la Condesa, la Roma, pues ya hay mucha especulación inmobiliaria derivada de la renta, de AirBnB y todos estas plataformas digitales que rentan espacios”, reconoció.
📌@Claudiashein sobre gentrificación:
“Las personas que vienen a México deben respetar nuestra ley y no tener actitudes discriminatorias”
Buscarán con @SEDATU_mx mecanismos para frenar la especulación inmobiliaria en colonias como Roma y Condesa. pic.twitter.com/gtCQsw3ESh
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Más tarde, Brugada indicó que pronto presentará una propuesta para enfrentar la gentrificación y ” que arraigue a la gente en sus barrios y colonias”.
La presidenta recordó que Martí Batres, quien fue jefe de Gobierno cuando la presidenta dejó su cargo para competir por la presidencia, instauró una normativa para las plataformas de renta.
“Hay que revisar esa regulación y ver hasta dónde ha funcionado y que le falta y seguir trabajando. Hay ejemplos en otras ciudades del mundo; Barcelona tiene ejemplos de esto donde ha crecido también la gentrificación y el aumento de las rentas. Entonces pues hay que vernos mecanismos que permitan recibir visitantes y al mismo tiempo pues que no se generen estos mecanismos de gentrificación”, concluyó.
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De igual forma, Sheinbaum recordó que durante su gestión en la CDMX implementó un programa junto con la Profeco para revisar que se cumplan las normativas en restaurantes relativas a sus precios.
Aunque también firmó una alianza para promover a la CDMX como “capital del turismo creativo” y destino para “nómadas o trabajadores digitales” con Airbnb y la Unesco.
De acuerdo con la abogada y activista Carla Escoffié, la gentrificación inicia cuando un barrio o zona de la ciudad considerada “mala” o “empobrecida” es revalorada por grupos con mayor capacidad económica que la población originaria.
Conforme van llegando los nuevos habitantes, el espacio se va modificando y aumentan poco a poco los costos de vida, lo que da como resultado el desplazamiento de la población originaria, señala en su libro País Sin Techo.
Si bien la gentrificación no es un problema que surja directamente por la llegada de extranjeros, las personas que habitan en la capital han observado una relación entre su presencia y el encarecimiento generalizado del precio de la vivienda, aunque en este proceso haya otros factores involucrados como la falta de políticas públicas que regulen las rentas, la firma de convenios con empresas directamente involucradas en el fenómeno como Airbnb, o la construcción de inmuebles para inversión.

Por esta razón, el pasado viernes 4 de julio manifestantes, en su mayoría jóvenes, se reunieron en la condesa bajo el lema “Gentrificación no es progreso, es despojo”.
En la protesta, se hizo un llamado al gobierno mexicano a dejar de favorecer a quienes ganan en moneda extranjera y se reconoció como parte del problema a quienes ven a la vivienda como un activo de inversión y no como un derecho humano.
Sin embargo, también se registraron daños a negocios y mobiliario.