Gabriela Soto · 8 de junio de 2023
Ante la pérdida de 11 gubernaturas en cuatro años, la derrota de este domingo en el Estado de México y frente al proceso 2023-2024, la presidencia nacional del PRI debe renovarse y elegir a un líder que no se esconda detrás de cifras alegres, aseguró Dulce María Sauri, exdirigente nacional priista.
Sauri, también exgobernadora de Yucatán y dos veces senadora, consideró que al dirigente priista, Alejandro Moreno Cárdenas, lo persigue el “aroma de un fracaso sostenido desde 2019”.
“Solamente en alianza, el PRI ha logrado sacar adelante la candidatura a gobernador en Durango y la candidatura a gobernador en Coahuila, todo lo demás se ha perdido y eso, en términos de una dirigencia nacional, creo que debería ser enormemente preocupante. Me parece que se tiene que refrescar la dirigencia nacional del PRI, ayudaría muchísimo a la coalición electoral tener una dirigencia fresca, en condiciones de crear expectativas de triunfo, que esperar más de lo mismo. ¿Más fracasos, hasta dónde?”, lamentó.
En junio de 2019, Moreno solicitó licencia a la gubernatura de Campeche, a la que había llegado en 2015, y dos meses más tarde asumió la presidencia nacional del PRI.
Durante su gestión, el tricolor ha perdido 11 estados que gobernaba: Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, en 2021; Hidalgo y Oaxaca, en 2022, y Estado de México, en 2023.
Solo puede presumir dos triunfos: ganó Durango en 2022 con el priista Esteban Villegas, y en alianza con PAN y PRD. También retuvo Coahuila, con Manolo Jiménez, el pasado 4 de junio.
El PRI pasó de ser el partido con más gubernaturas, 12 en 2019, a solo dos, a partir de septiembre próximo.
Gobernaba a más de 21 millones de habitantes, pero al perder el Estado de México (con más de 17 millones de habitantes), ahora gobernará a 4 millones en Coahuila y Durango, menos ciudadanos que MC, que gobierna a 14 millones en Jalisco y Nuevo León.
En esas condiciones, Moreno se enfila hacia las elecciones de 2024, cuando se elegirá la Presidencia de la República, la Cámara de Diputados, el Senado, 30 congresos locales, los ayuntamientos de 30 entidades, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y ocho gubernaturas.
“La sombra de la derrota del Estado de México gravita sobre los tres partidos políticos, pero muy particularmente sobre el PRI, que gobernaba, y sobre el PAN, que es el partido (de oposición) que hoy por hoy tiene la mayor intención de voto en el país. Y, si los dirigentes se quedan en las mezquindades de las dirigencias nacionales, incluso celebrando supuestos éxitos, la primera cuestión es: ¿qué dirán las ciudadanas y los ciudadanos de esa actitud?”, cuestionó Sauri.
La priista recordó que, tras las elecciones de 2000, cuando el PRI perdió la Presidencia de la República, ella presentó su renuncia como lideresa nacional del PRI, pero no le fue aceptada.
La pérdida de la gubernatura del Estado de México, luego de que el PRI gobernó por 94 años continuos, tiene un impacto severo en el interior del partido tricolor que ninguna numeralia puede minimizar, acotó Sauri.
En esta contienda, la morenista Delfina Gómez ganó la gubernatura con más de medio millón de votos a la priista Alejandra del Moral.
Ante esas cifras, Sauri afirmó que ‘Alito’ Moreno es el responsable del fracaso.
“Es una pérdida importante y dolorosa para el PRI”, sentenció.
También lamentó que el dirigente nacional priista culpe al gobernador Alfredo del Mazo de la derrota, evadiendo su responsabilidad y dejando una pregunta en el aire: ¿por qué no lo denunció a tiempo, durante la campaña?
“Esa acusación no ayuda en absoluto al PRI a enfrentar una realidad. Una vez más nos encontramos con evasivas, con intentos de modificar los hechos a partir de una visión triunfalista que no existe más que en la imaginación del dirigente nacional. Así como digo que es una derrota dolorosa, que no nos puede cegar de otras cuestiones muy valiosas, empezando por la campaña tan dedicada de la candidata a la gubernatura del estado, así tampoco podemos guardarnos tras cifras alegres. Francamente, me parece que en esa senda el PRI no solamente no va a salir de un momento crítico que vive, sino que puede inclusive profundizarlo aún más”, advirtió.
Para la exlideresa nacional del PRI, la alianza Va por México fue incapaz de motivar a la ciudadanía y la baja participación fue uno de los factores por los que el PRI perdió este bastión.
“No logramos los partidos políticos opositores al actual régimen motivar con suficiente fuerza a la ciudadanía para salir y votar. La participación electoral apenas alcanzó la mitad del electorado y en un grupo tan grande de electores como hay en el Estado de México, pues tuvo un efecto muy importante, inclusive el triunfo electoral en varias regiones en 2021 se sustentó en una participación superior al 50%”, sostuvo.
Sauri aseguró que Del Mazo hizo lo que le correspondía como gobernador, aunque también señaló diferencias con el coahuilense Miguel Riquelme, quien contribuyó al triunfo del candidato Manolo Jiménez “haciendo un buen gobierno”.
“Corresponderá al PRI mexiquense señalar en qué partes el gobernador no logró estar a la altura de las expectativas, ya no solo del PRI actual, sino del PRI histórico del Estado de México… El hecho es que es la tercera generación de gobernadores Del Mazo. Yo me imagino que debe estar muy triste de ser él quien le cierra la puerta al ciclo del gobierno del estado, de la revolución en el Estado de México”, expresó.
Luego de que el PRI firmó el “Acuerdo 2024” con los integrantes de Va por México este lunes, para postular una candidatura de gobierno de coalición a la Presidencia de la República, Sauri planteó que el partido tricolor primero debería “refrescar” la dirigencia nacional, que arroje triunfos.
“Abrir puertas y ventanas en el PRI y dejar pasar aire fresco, aire de triunfo, aire de expectativa de que sí se puede organizar el PRI junto con los partidos políticos de la coalición opositora y plantar cara a la pretensión de Morena de mantenerse seis años más”, dijo.
La exdirigente sugirió que la alianza Va por México trabaje un método democrático y participativo que permita postular la candidatura más competitiva frente a Morena y sus aliados.
“Si, por otra parte, los partidos políticos, sus dirigencias nacionales, se encierran en un cenáculo y deciden ‘el método’ y dejan fuera a las organizaciones de la sociedad, esa candidatura va a surgir muy frágil; difícil de crear, en primer término, una sensación de que es posible competir”, añadió.