Alfredo Maza · 2 de septiembre de 2024
En tan solo una semana, Aldair Rodríguez, estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pasó de tomar clases tranquilamente en un aula de la máxima casa de estudios del país a tomar las calles para manifestarse en contra de la reforma al Poder Judicial de la Federación (PJF), convirtiéndose a sus 19 años en un líder estudiantil.
Su rostro redondo y sus facciones aún adolescentes contrastan con su voz firme y el temple que muestra al tomar un micrófono para hablar ante cientos de personas, organizar a sus compañeras y compañeros para marchar o explicar por qué cree que la reforma judicial propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador puede afectar a la sociedad en general.
“Creo que, en primer lugar, como ciudadanos, esta reforma deja de lado todas las batallas democráticas que hemos logrado, prácticamente debilita la división de poderes y debilita el Estado de Derecho”, dice.
En medio de los miles de estudiantes de Derecho de la Ibero, UNAM, ITESO, UAEM, ITAM, La Salle y el CIDE, entre otras universidades públicas y privadas, que se manifestaron ayer en contra de la reforma judicial, Aldair Rodríguez se toma unos minutos de su tiempo para explicar -sin dejar de marchar- uno de los puntos que considera “más graves” sobre la reforma judicial y que de hecho también han sido señalados por expertos en la materia.

“Es un intento de debilitar también al Poder Judicial de la Federación en el sentido de que ya no va a llegar a ser juez el más preparado sino el más popular, impulsado tal vez por poderes fácticos, tal vez por fuerzas políticas y eso es lo que no queremos”, dice al mismo tiempo que sus compañeros arriban al Senado de la República.
El 5 de febrero de 2024, el presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó un paquete de reformas constitucionales entre las que se encontraba la reforma al Poder Judicial de la Federación (PJF) en la que propuso una la elección por voto popular para elegir a todos los jueces, magistrados y ministros del país.
A petición de la nueva presidenta electa, Claudia Sheinbaum, el Congreso de la Unión organizó diversos “foros” en los que aseguró que escucharía a todas las partes para conformar una nueva propuesta de reforma al Poder Judicial que tomara en cuenta todos los puntos de vista.
Sin embargo, al publicar el nuevo escrito, que endurecía aún más la propuesta de reforma original, planteando renovar a todos los ministros de la Corte en 2025 y proponiendo la remoción de todas las personas juzgadoras entre el 2025 y 2027, las y los trabajadores del Poder Judicial Federal anunciaron que llevarían a cabo un paro nacional de labores, al acusar que no habían sido escuchados.
Unos días después, el domingo 25 de agosto, dentro de la máxima casa de estudios 17 estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNAM comenzaron a hablar sobre su sentir respecto a la reforma judicial mediante un grupo de WhatsApp, sin pensar que su conversación se transformaría en todo un movimiento estudiantil.

“Nos dimos cuenta que teníamos una opinión compartida y que nosotros debíamos expresarlo, porque es una necesidad que tenemos nosotros como estudiantes de tener un razonamiento crítico, de criticar nuestra realidad y decir ¿esto realmente está bien? y así fue como empezamos a organizar y empezamos a difundirlo”, explica Adaleymy Enríquez, otra de las organizadoras de la protesta de la Facultad de Derecho de la UNAM.
Sin embargo, esta no fue la primera ocasión en la que los estudiantes se manifestaron en contra de la reforma judicial. Apenas el pasado miércoles 28 de agosto alumnos de la Facultad de Derecho de la UNAM, acompañados de otras facultades y universidades, marcharon con dirección a las instalaciones del Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
Ahí, frente a cientos de estudiantes, trabajadores del Poder Judicial y los medios de comunicación, Aldair tomó el micrófono para lanzar una dura crítica a las intenciones presidenciales de reformar al Poder Judicial, video que circuló ampliamente en redes sociales:
“Nosotros somos estudiantes de Derecho que el día de mañana seremos los futuros litigantes, los futuros jueces, y en ese sentido no queremos debernos a nadie, a ninguna fuerza política ni a ningún poder fáctico”, dijo.
Luego de la protesta, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que los estudiantes de Derecho estaban siendo “engañados” por sus profesores para apoyar las protestas contra la reforma judicial, por lo que les pidió leer la propuesta de reforma completa.
“Hay manifestaciones de jóvenes, quiero referirme a ellos, los que están estudiando leyes, porque tienen maestros que seguramente les están diciendo que es injusto e ilegal la reforma al Poder Judicial o antidemocrático, los están engañando”, dijo el mandatario federal.

En respuesta, Aldair pide al presidente Andrés Manuel López Obrador y a las y los legisladores del partido de Morena y sus aliados no desacreditar el movimiento estudiantil.
“Porque efectivamente los estudiantes universitarios de México, no sólo de la UNAM sino de todas las universidades que estamos aquí presentes, ya leímos la reforma, ya estamos informados y tenemos un criterio propio. Somos autónomos”.
Por eso pide también a la ciudadanía que se sume a las manifestaciones: “No dejemos de estar en estas luchas que son históricas. Tú puedes ver cuánta gente somos y nosotros lo único que queremos es un mejor México”.
Momentos antes de avanzar sobre la emblemática avenida Paseo de la Reforma gritando consignas como “¡México, despierta, somos tu defensa!”, un grupo de estudiantes de diversas universidad públicas y privadas del país se subieron a un improvisado templete en frente del Ángel de la Independencia para lanzar duros mensajes contra la reforma judicial.
“Hoy salimos de nuestras aulas, como siempre lo hemos hecho los estudiantes en los momentos históricos, para mostrar que estamos dispuestas y dispuestos a caminar siempre por las luchas del país”, dice un estudiante con la voz desgarrada pese a tener un megáfono, mientras sus compañeras y compañeros explotan gritos de apoyo y cantan a todo pulmón la porra de la UNAM.
Entre el público estuvo José, un estudiante de tercer semestre de la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM, que escucha pacientemente los discursos, pero que al ser cuestionado sobre la reforma no duda en explicar que está en total desacuerdo con ella y que los magistrados y jueces se elijan por voto popular.

“La elección popular en México jamás ha sido la fórmula para acabar con la corrupción ni con ninguno de los problemas que existen en el poder… Además de que si se habla de unas elecciones, la verdad es que no hay un suelo parejo porque igual que en las elecciones presidenciales existe una presión del Estado que está siempre encaminando a los votantes”, dice.
Pese a lo anterior, José no camina entre los asistentes, prefiere mantenerse sobre la banqueta alejado del resto sosteniendo un pedazo de cartón donde en letras negras escribió “¡La justicia NO es un concurso de popularidad!”, donde aprovecha la oportunidad para expresar una autocrítica a la demás comunidad estudiantil que no está marchando.
“Solamente la Facultad de Derecho (en la UNAM) fue la que se levantó en contra de esta reforma, pero en general siento a los estudiantes un poco apáticos al respecto, como que no les interesa o de plano están apoyando ciegamente cualquier propuesta que venga de la presidencia”, dice.
-¿Y por qué crees que sea esto? -, se le pregunta.
-Por una parte, es enojo con los gobiernos del pasado, todo este contexto de la UNAM con el 68, el enojo con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), esta ola gigantesca que se ha esparcido por todo el país de apoyar la famosa Cuarta Transformación. Creo que es mayormente eso y que no les interesa realmente involucrarse… están muy encasillados en el ‘si a mi no me afecta ¿qué?”-, dice con amargura.
Por eso también pide a la demás ciudadanía que “no se dejen llevar por el enojo, no se dejen llevar por el pasado, y si van a hablar de memoria entonces vean, comparen el autoritarismo que está teniendo hoy nuestra nación con la que tuvo en el pasado”.
Entre las miles de personas que marcharon de blanco y verde contra la reforma judicial también estuvieron diversos docentes, como el profesor Pascual Alberto Orozco, maestro de derecho constitucional de la Escuela Libre de Derecho que tiene 40 años siendo profesor.

El profesor aprovecha la oportunidad para hablar sobre las implicaciones que podría tener la implementación de la reforma al poder judicial si se aprueba en los términos en los que ha sido presentada.
“Porque realmente hoy en día el único mecanismo de defensa de nuestra Constitución es el Poder Judicial de la Federación. No es solo un tema de jueces, es de toda una estructura de división de poderes. Para los que ya pasamos por una dictadura desde los 70’s -años en los que se desarrolló el Movimiento Estudiantil del 68 y culminó en la llamada “matanza de Tlatelolco y ocurrió el famoso “halconazo”- no queremos volver a que nuestros jóvenes vuelvan a caer”, dice.
– ¿Qué es lo que más le preocupa a los estudiantes de la reforma judicial? -, se le pregunta.
-Son varias cosas, que desaparezca la carrera judicial, que los jueces sean electos por voto popular ¿qué va a implicar todo eso? que de alguna manera que los grupos de poder -llámese narcos, gente de dinero- van a impulsar las candidaturas de jueces y magistrados, explica.
Mientras los estudiantes, docentes y trabajadores del Poder Judicial protestaban para defender la independencia judicial, a unas cuadras el presidente Andrés Manuel López Obrador hacía una encuesta a mano alzada en el Zócalo capitalino sobre quién debería elegir a los jueces, magistrados y ministros.
Por este motivo, y por los dichos del mandatario federal sobre que los estudiantes del país estaban siendo “engañados” por los profesores para manifestarse, se le pregunta al profesor si en verdad los profesores han tenido algo que ver con el movimiento estudiantil contra la reforma judicial y qué opina sobre su petición de leer íntegra la reforma para manifestarse.
“Al revés, ojalá López Obrador la leyera. Los maestros sí sabemos, los estudiantes sí saben, el que no sabe es él. Esa es la vergüenza”, dice el profesor.
Pascual asegura que se siente “maravilloso” volver a ver marchar a las y los estudiantes del país.

“Es histórico por dos razones. Uno: por ver a maestros y estudiantes en el mismo proyecto. Desde el rector, la directiva, todos estamos aquí. El problema de los muchachos es que había mucha apatía. Cuando fuimos a las marchas del INE no había jóvenes. Ahora hay muchos jóvenes. Primer hecho histórico. Segundo hecho histórico: Todas las facultades y escuelas de derecho unidas. Más allá de todo no hay rivalidad ni de la UNAM, La Salle, todos somos de la misma causa. Esto es maravilloso”, dice.
Raúl Alejandro Velazco Pinacho, de 20 años, de la Escuela Libre de Derecho y estudiante del profesor Orozco, también explica otras de las preocupaciones de las y los estudiantes de Derecho respecto a la reforma judicial que es la “carrera judicial”, considerada como un derecho de las y los trabajadores del PJF, desaparezca de aprobarse esta reforma.
“Lo que más nos preocupa de esta reforma es que el Poder Judicial se politice. Nos preocupa mucho que los jueces, magistrados sean votados. Creemos plenamente en la carrera judicial de los jueces para su preparación que efectivamente ejerzan justicia independiente e imparcial lo cual no podríamos lograr si los jueces fueran votados como se plantea con esta reforma judicial”.
Durante la manifestación, los estudiantes de la Escuela Libre de Derecho -en particular- fueron los que más consignas gritaron contra el exministro presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, y la ministra Loretta Ortiz Alhf, promotores de esta reforma judicial y que se formaron en esta escuela.
“Arturo Zaldívar, vergüenza de la Libre” y “juez votado, corrupto asegurado”, gritaron.
Finalmente, sobre este último punto, Raúl Alejandro señala que “el voto popular de jueces y magistrados no solo afecta a las y los estudiantes, sino a todos los mexicanos”.
“Consideramos que (la reforma judicial) nos puede afectar en que los jueces, si fueran votados, no podríamos tener acceso a una justicia imparcial y no podríamos defender nuestros derechos por vía del amparo o algunos otros medios judiciales que nos pudieran defender como población”, señala.
Luciana, estudiante de 20 años de edad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) -una de las escuelas que más ha protestado contra medidas de la llamada Cuarta transformación- es otra de las asistentes de la marcha estudiantil que pone sobre la mesa otro tema importante sobre la reforma judicial: la figura de los jueces sin rostro.
“Específicamente nos preocupa todo realmente. Somos estudiantes de un centro de investigación, cualquier cosa que tenga la reforma, especialmente la nueva incorporación de la figura de jueces sin rostro nos puede perjudicar a todos ¿Por qué? Porque su implementación puede abrir paso al narcotráfico para poder meter a su gente y a muchísimas personas más dentro del poder. Del mismo modo no les da la transparencia a los ciudadanos de saber quién está defendiendo el caso”, señala.
Lee | Jueces sin rostro: Una figura que viola el principio de un juicio justo
Y es que la figura de los jueces sin rostro, propuesta de fue añadida de último momento en el dictamen de reforma al Poder Judicial elaborado por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, es una figura que viola el principio de un juicio justo, según especialistas y organizaciones de Derechos Humanos a nivel internacional.
“Una reforma judicial sí es necesaria, pero no de esta manera. No solamente para solapar los caprichos de una figura presidencial o de un partido político. El hecho de que haya tres poderes para poder dividir México no es nada más para un juego, es por una razón y es para tener orden, hay que tener conciencia y precisamente para que todos nosotros podamos vivir bien”.
María Isabel Flores, estudiante de 24 años de la carrera de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey del campus Estado de México, también señala que otra de las preocupaciones del estudiantado es respecto a la desaparición de otros organismos autónomos, como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai), que sin bien no forma parte de la reforma judicial sí forma parte del paquete de reformas del presidente López Obrador próximas a votarse próximamente
“También eso nos preocupa, principalmente que no existan los contrapesos ya que en el Congreso de la Unión y en el Poder Ejecutivo ya hay una mayoría, aunque en los medios digan que no hay una sobrerrepresentación, sí existe y prácticamente el Poder Judicial es el único organismo para poder ampararnos ya que también quieren desaparecer a los organismos autónomos”, dice.
Por eso, independientemente de las afectaciones que puedan causar estas reformas al estudiantado, señala que marchan porque lo sienten como una “labor” o un “deber” social el marchar por las personas que no saben por qué estas reformas pueden afectar al país.
“Como estudiantes de Ciencias Sociales es algo que estudiamos y analizamos día con día y a pesar de que hay muchas personas que no lo saben y que en este momento no se están manifestando lo hacemos por ellos, los hacemos por nuestros hijos y por las siguiente generaciones”, dice.