Edgar Ledesma · 12 de marzo de 2026
Tras el rechazo de la reforma electoral en la Cámara de Diputados, Morena alista un nuevo intento de cambio constitucional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque todavía cuentan con el respaldo del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
La nueva ruta fue anunciada por Sheinbaum este jueves. La presidenta adelantó que enviará al Congreso una iniciativa enfocada en recortar gastos en congresos locales y ayuntamientos, además de flexibilizar la revocación de mandato.
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En esa misma línea, el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, confirmó esta mañana en entrevista con medios que el llamado Plan B será una reforma a la Constitución y no un paquete de leyes secundarias, al insistir en que “no estamos hablando de leyes secundarias en este momento”.
Monreal dijo que la propuesta contempla recortes en congresos locales, límites a la representación en ayuntamientos y regidurías, cambios a la revocación de mandato y la posible postergación de la elección judicial a 2028, mediante ajustes a artículos transitorios.
El morenista también sostuvo que este nuevo intento no retoma por completo la iniciativa rechazada, sino una versión más acotada. Según dijo, se trata de una reforma que “no sería tan profunda como la primera propuesta”.
Monreal descartó además que en este nuevo paquete se recupere la reducción del financiamiento público a los partidos, uno de los puntos de la reforma rechazada el miércoles, porque esa parte ya “no se puede retomar”.
La iniciativa, agregó, podría llegar al Congreso entre el lunes y el martes de la próxima semana, aunque todavía no está definido en cuál de las dos cámaras comenzará su trámite.

Aunque Morena busca recomponer su bloque tras el revés en el pleno, Monreal reconoció que no puede dar por amarrado el respaldo de sus aliados, pues él “nunca” garantiza votos y trabaja, dijo, en la construcción de acuerdos.
Aun así, sostuvo que el PT y el PVEM siguen siendo aliados de confianza para su bancada, pese a que tomaron “veredas incidentales”, y confió en que el gesto de la presidenta ayude a que retomen “el mismo camino principal”.
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Monreal presentó como parte de ese intento de recomposición la reunión que sostuvieron la noche del miércoles en Palacio Nacional dirigentes y coordinadores de Morena, PT y PVEM, junto con la secretaria de Gobernación, en un encuentro que, según relató, se prolongó unas seis horas.
El coordinador morenista negó que la presidenta hubiera reclamado a sus aliados por el voto del miércoles y, por el contrario, afirmó que “ella no regaña” y que convocarlos ese mismo día fue “un gesto político de alto nivel”.
Más tarde, el presidente de la Comisión de Reforma Político-Electoral, Víctor Hugo Lobo, dijo en conferencia de prensa que Morena hará “todo el esfuerzo” para recomponer el acuerdo con PT y PVEM y sostuvo que el nuevo paquete ya no toca los puntos que detonaron el rechazo de los aliados, como el financiamiento a partidos y la representación proporcional.
El coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, dijo que su bancada apenas comenzó a revisar la nueva ruta y que lo que les “inquieta” es saber si la propuesta busca avanzar en la democracia o si puede afectarla.
El petista también marcó distancia del tono con el que Morena reaccionó al voto en contra del PT y reclamó que ha faltado autocrítica, pues ahora se les trata “como si fuéramos extraños y como si no aportáramos nada”.

Desde la oposición, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, sostuvo que la reforma electoral se desechó porque “no hubo condiciones numéricas” para aprobarla y afirmó que esa decisión la tomó la Cámara de Diputados como representación del “pueblo de México”.
Ante el anuncio del plan B, la panista pidió “cabeza fría” y advirtió que una reforma electoral no puede construirse “solamente con una visión ideológica”. A su juicio, cualquier cambio a las reglas debe incluir también a la oposición, porque se trata de un tema de “pluralidad” y “contrapesos”.
Así, Morena perfila una propuesta más acotada que la rechazada el día de ayer, pero con el mismo problema de fondo: todavía necesita reconstruir la mayoría calificada que perdió en el pleno y convencer a aliados que, por ahora, no han dado un respaldo cerrado.