Edgar Ledesma · 16 de julio de 2026
—Fue una trampa —acusó Marina del Pilar Ávila.
—Ni WhatsApp tengo —respondió Jaime Bonilla. Después afirmó que la gobernadora de Baja California rompió la “caja de emergencia” para sacar a su “villano favorito”.
La trama de las visas dio un nuevo giro y provocó otro temblor dentro de la Cuarta Transformación en Baja California. Las acusaciones cruzadas entre la mandataria y su antecesor reabrieron una fractura que comenzó durante la sucesión de 2021 y que Morena nunca logró cerrar.

El origen inmediato del caso está en mayo de 2025, cuando Estados Unidos revocó las visas de Marina del Pilar y de quien entonces era su esposo, Carlos Torres, sin explicar públicamente las razones. Meses después, la gobernadora aceptó reunirse con personas que se presentaron como intermediarios estadounidenses para ayudarla a aclarar la medida. De esa conversación surgieron los audios filtrados recientemente.
Durante su conferencia matutina del 15 de julio, Marina del Pilar responsabilizó al exgobernador Jaime Bonilla de haberla contactado por WhatsApp para pedirle que recibiera a esas personas. La reunión ocurrió el 15 de diciembre de 2025 en oficinas del gobierno estatal en Tijuana, donde fue grabada la conversación que después se difundió por fragmentos.
Bonilla negó haber organizado el encuentro o intervenido en las grabaciones. En un comunicado del Partido del Trabajo (PT), sostuvo que sería ilógico que la mandataria confiara un asunto tan delicado a quien considera su principal enemigo y a quien su gobierno ha perseguido “política y penalmente”.
Horas después elevó el tono. En entrevista con Pamela Cerdeira, en MVS Noticias, llamó a Marina del Pilar “narcogobernadora”, sin presentar pruebas públicas, y acusó a la 4T de protegerla desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para evitar que sus señalamientos afectaran políticamente a Morena.
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“Yo no creo que la 4T la quiera, pero la está cuidando. La están protegiendo porque no quieren que se les venga abajo la elección”, afirmó.
Este 15 de julio, en un posicionamiento difundido por la dirigencia estatal, la presidenta de Morena en Baja California, Rosina del Villar, cerró filas con la gobernadora y sostuvo que los audios fueron obtenidos “mediante engaños” y presentados fuera de contexto con fines de desgaste político.
El mismo día, durante una conferencia en Tijuana, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, uno de los aspirantes a sucederla, criticó a los dos y calificó el pleito como una “telenovela” que, dijo, lleva tres años.
Las reacciones muestran que los audios no son una pieza aislada. Bonilla dejó Morena, pero Morena no ha logrado dejar atrás a Bonilla.

Bonilla encabezó en 2019 la llegada de Morena al gobierno estatal después de tres décadas de administraciones panistas. El partido ganó las cinco alcaldías en disputa y los 17 distritos del Congreso local, con lo que el entonces gobernador se convirtió en el principal referente del movimiento.
La victoria trasladó las diferencias internas a la pelea por los cargos, las candidaturas y el control del partido. En 2020, Bonilla y un grupo de consejeros respaldaron a César Castro Ponce para dirigir Morena en Baja California, mientras la dirigencia nacional reconocía a Ismael Burgueño como delegado con funciones de presidente.
El semanario ZETA documentó que consejeros cercanos al entonces gobernador realizaron una reunión para desconocer a Burgueño y colocar a Castro Ponce. Marina del Pilar, entonces alcaldesa de Mexicali, todavía era cercana a Bonilla y participó en el bloque que buscaba cambiar la dirigencia antes de las elecciones de 2021. El proceso fue impugnado y profundizó las divisiones dentro del partido.
La separación ocurrió cuando Morena tuvo que decidir quién heredaría el gobierno. Marina del Pilar obtuvo la candidatura y ganó la elección, pero durante los últimos meses de la administración de Bonilla quedaron expuestos dos grupos: los que todavía respondían al mandatario saliente y los que comenzaban a alinearse con la sucesora.
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El choque se hizo visible por proyectos que Bonilla buscaba dejar aprobados, entre ellos la transferencia de los organismos operadores de agua a los municipios y el contrato para construir una planta fotovoltaica. Una parte de la bancada de Morena en el Congreso local se opuso y la transición se convirtió en una disputa por el control político del estado.
Ya en el gobierno, Marina del Pilar revisó contratos y decisiones de la administración anterior. El principal conflicto fue el acuerdo con Next Energy, un proyecto que no se concretó y que comprometía recursos públicos durante varios años.
En marzo de 2026, un juez vinculó a proceso a Bonilla y a varios de sus excolaboradores por presuntos delitos relacionados con ese contrato, valuado en alrededor de 4 mil 500 millones de pesos. El exgobernador sostiene que se trata de una persecución política, mientras la mandataria afirma que su gobierno está obligado a investigar.
La confrontación pasó así del interior de Morena al gobierno, los tribunales y los medios.

Después de dejar la gubernatura, Bonilla regresó al Senado y endureció sus ataques contra Marina del Pilar. El señalamiento más grave ocurrió el 17 de agosto de 2022, cuando todavía era senador de Morena.
Desde la tribuna de la Comisión Permanente, en la Ciudad de México, sostuvo que los ataques y la quema de vehículos registrados días antes en Baja California fueron una represalia del Cártel Jalisco Nueva Generación porque el gobierno estatal había incumplido un supuesto acuerdo. Bonilla no presentó pruebas que demostraran la existencia del pacto.
El exgobernador asegura que llevó sus acusaciones hasta Palacio Nacional. En la entrevista del 15 de julio con MVS Noticias, relató que cuando era senador entregó a López Obrador cuatro expedientes sobre funcionarios estatales detenidos y le pidió voltear hacia Baja California por el avance del crimen organizado.
Según la versión de Bonilla, el entonces presidente descartó que esos casos involucraran directamente a Marina del Pilar y le respondió que “ella es mi gobernadora y la tengo que proteger”. El exmandatario no mostró los expedientes durante la entrevista y no existe una confirmación pública de esa conversación.
Aquellas acusaciones cobraron nuevo peso en mayo de 2025 con la revocación de las visas. Bonilla asegura que, durante un encuentro posterior para intentar reconciliarlos, la gobernadora lo responsabilizó de la medida por los señalamientos que había realizado contra ella. Marina del Pilar sostiene ahora que fue en ese contexto cuando su antecesor le ofreció los contactos con los supuestos intermediarios estadounidenses.
El exmandatario por Morena terminó por incorporarse al PT y asumió el control político del partido en Baja California.

La nueva confrontación ocurre cuando Morena comienza a definir a quien buscará suceder a Marina del Pilar. Julieta Ramírez es identificada como la opción más cercana al grupo de la gobernadora. Antes de llegar al Congreso fue su asesora, colaboradora de campaña y secretaria particular en Mexicali.
Ismael Burgueño, actual alcalde de Tijuana, pertenece a una corriente distinta. En 2020 encabezaba la dirigencia estatal reconocida por Morena cuando Bonilla y su grupo intentaron sustituirlo por César Castro Ponce. Ahora busca la candidatura con una estructura propia.
Ruiz Uribe sí formó parte del grupo cercano a Bonilla, pero con el tiempo se distanció y construyó su propio proyecto dentro de Morena. El exgobernador, por su parte, impulsa desde el PT a Montserrat Caballero, exalcaldesa de Tijuana, como su opción rumbo a la gubernatura.
⭕️La senadora con licencia Julieta Ramírez, aspirante a la gubernatura de Baja California, rechazó que haya una cargada dentro de Morena a su favor y evadió responder cómo influirá su cercanía con la gobernadora @MarinadelPilar.
📹: @androaguilar pic.twitter.com/j2SlqvXm23
— Animal Político (@Pajaropolitico) June 22, 2026
El 25 de junio de 2026, durante una entrevista en el World Trade Center de la Ciudad de México, donde se realizaban los registros de aspirantes a las coordinaciones estatales de la 4T, Bonilla advirtió que el PT podría romper la alianza con Morena si Julieta Ramírez obtiene la candidatura.
“Si nos ganan a la buena en las encuestas lo aceptaremos, siempre y cuando no sea la senadora”, afirmó.
Por eso los audios no son una pieza suelta. Junto con los conflictos anteriores, muestran a un partido que gobierna Baja California desde 2019, pero que todavía no resuelve la división entre el grupo que lo llevó al poder, el que heredó el gobierno y el que ahora busca encabezar su siguiente etapa.