Redacción / Noroeste · 16 de abril de 2025
La presidenta Claudia Sheinbaum envió una nota diplomática al gobierno de Estados Unidos para que la base militar que Donald Trump ordenó instalar en terrenos federales no traspase la frontera con México.
“Sí hay diálogo y también enviamos una nota diplomática, lo puedo decir, en el sentido de que pues es una decisión de ellos autónoma de su propio territorio, pero que esperábamos que no traspasara la frontera y que hubiera la misma colaboración que ha habido hasta ahora en materia de seguridad”, dijo este miércoles durante su conferencia matutina.
De acuerdo con Sheinbaum, el gobierno mexicano desconoce hasta ahora qué labores desempeñarán las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en esos terrenos, pero esperan que las hagan respetando el territorio mexicano.
“Algo creo que importante en términos de que, ha pasado en otra ocasiones, pero la última orden que se planteó es que el Ejército pudiera ocupar ciertos territorios federales, no sabemos si es para seguir construyendo el muro o cuál sea el objetivo, pero de todas maneras nosotros lo que pedimos siempre es respeto y coordinación”, agregó.

El pasado 11 de abril, el presidente estadounidense, Donald Trump, publicó un memorando en el que autorizó a las Fuerzas Armadas de su país tomar el control de terrenos federales que se encuentren a lo largo de la frontera con México, incluyendo la Reserva Roosevelt, una franja de 18 metros de ancho que se extiende por los estados de California, Arizona y Nuevo México.
La medida se desprende de la orden ejecutiva firmada por Trump en su primer día de mandato, mediante la cual asignó a las Fuerzas Armadas la misión de sellar la frontera sur para impedir la entrada irregular de personas.
El republicano ordenó a los titulares de al menos cuatro dependencias transferir el control de las tierras al Departamento de Defensa para que cumpla con propósitos militares, continúe con la construcción del muro fronterizo e instale equipos de detección y monitoreo.
La transferencia se implementará de manera gradual en un sector limitado, aunque podrá extenderse a otras tierras federales si el secretario de la Defensa, Pete Hegseth, lo considera pertinente.
El 15 de abril, Doug Burgum, titular del Departamento del Interior estadounidense, viajó a Nuevo México para anunciar la “transferencia de emergencia de la jurisdicción administrativa” sobre aproximadamente 109 mil 651 acres (alrededor de 45 mil hectáreas) de terrenos federales a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
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Según la notificación del Departamento del Interior, “esta acción tiene como objetivo salvaguardar los recursos naturales y culturales sensibles de la región y al mismo tiempo permitir que el Ejército apoye las operaciones de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, para asegurar la frontera y prevenir la inmigración” irregular.
Los terrenos serán transferidos al Ejército en un período de tres años, sujeto a los derechos vigentes.
De acuerdo con la notificación, el Departamento de Defensa solicitó la transferencia de estos terrenos de manera urgente para permitir el aumento de las patrullas regulares del personal federal, la construcción de infraestructura para prevenir la entrada irregular, desmantelar las amenazas terroristas extranjeras y frenar las actividades transfronterizas “ilegales”, como la migración, el narcotráfico, el tráfico de migrantes y la trata de personas.
“La transferencia de la gestión de estas tierras al Ejército permitirá a los militares ayudar a la Patrulla Fronteriza, a construir y mantener la infraestructura de seguridad fronteriza sin demoras ni conflictos que pueden surgir con usos o reclamos de tierras en competencia, lo que ayudará a controlar los flujos migratorios”, señaló la dependencia.
Con información de Noroeste.