Infantino, en la tierra del "juego de pelota" y la flor de calabaza

Carlos Díaz-Barriga · 31 de marzo de 2026

Infantino, en la tierra del "juego de pelota" y la flor de calabaza

Hace unos días reconoció a México como “cuna del futbol” dada la práctica precolombina del juego de pelota más de tres mil años atrás… y ayer comió flor de calabaza en el Palacio Nacional. Así, ha tomado la calidad de in-con-di-cio-nal, el respaldo explícito que Gianni Infantino otorgó hace cuatro semanas a este país desde Miami, en medio de la rumorología que despertó la ola de bloqueos carreteros tras la detención y muerte del narcotraficante Nemesio Oseguera:  “Es México o es México… se descarta por completo que habrá otra sede… tenemos plena confianza en las autoridades de México, en Sheinbaum y su equipo de trabajo”. 

Sigue leyendo: ¿Selección Naturalizada Mexicana? Entre la competitividad deportiva y el debate de identidad

Este lunes, la Presidenta se retiró un poco antes de la conferencia mañanera: “Ah, ya son 9:15, ya nos vamos… ya va a venir este hombre”. Lo había anunciado la semana pasada y ayer confirmó su cita con el presidente de la FIFA. “Lo invité a desayunar y vamos a platicar sobre cómo vio el partido del sábado, y pues todo lo que estamos trabajando hacia el mundial”. ¿Cuál va a ser el menú? —pregunta la reportera Noemí Gutiérrez. Se ríe la fuente de prensa, sin saber que esa pregunta va a darle color y, sobre todo, sabor al video que la mandataria subiría por la tarde a las redes. 

Giovanni Vincenzo Infantino, el que sumó el VAR a las jugadas polémicas, el que ha incrementado la Copa Mundial de 32 a 48 selecciones a partir de ahora. El abogado suizo, hijo de inmigrantes italianos, que desde hace exactamente 10 años preside la poderosa Federación Internacional de Futbol Asociación, un año después del escándalo de corrupción que cimbró al organismo y derivó en la salida de su paisano Joseph Blatter. Es políglota… habla siete idiomas. Ocho, con el futbol. 

sheinbaum-infantino-mundial-1
Foto: Gobierno de México

Luce su español en el video que graban él y Claudia Sheinbaum en el renacentista despacho presidencial del primer piso de Palacio. El escritorio al fondo con el sillón que luce en su cabecera el áureo escudo nacional. Dice ella: “Estamos evaluando todo para el próximo Mundial y todo va a salir maravilloso… la inauguración va a ser histórica, excepcional”. Habla él: “Muy feliz de estar aquí con la Presidenta, fantástico: hemos desayunado muy bien”. Ataja ese balón Sheinbaum… se lo pusieron desde la mañana: “Omelette de flor de calabaza, porque alguien preguntó el menú”. 

Portan a dos manos un banderín blanco con ribete amarillo, que dice en forma descendente: Presidente Gianni Infantino / FIFA / Excelentísima Dra. Claudia Sheinbaum / Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos… y solo añade hasta abajo dos palabras: “con respeto”. 

También lee: México vs Bélgica: Una hegemonía mexicana frente a los ‘Diablos Rojos’

“Miren lo que me regaló”, dice —no carente de malicia— la titular del Poder Ejecutivo, y muestra un pequeño estuche negro del cual extrae una tarjeta amarilla “o… si alguien se porta mal, ¡la tarjeta roja!”, agrega Infantino. Ella la porta hacia el frente en su mano derecha, y ríe. Sin inocencia. “Debería usarla”, pensarán unos. “Ojalá y no”, sudarán otros. “¡Cuidado!”, sonríe y remata de cabeza el mandamás de la industria en la que se estima un valor de mercado global de 59 mil millones de dólares. 

Infantino afirma haber leído sobre “el juego de pelota”… que lo practicaban hace tres milenios los mexicas, los olmecas, zapotecas o los mayas. Sabrá, desde luego, que era un ritual político y religioso. Hoy no tiene por qué no sospechar, que sigue siéndolo.