Elenita a la plaza: “¡son unos chingones!”

Carlos E. Martínez · 13 de abril de 2026

Elenita a la plaza: “¡son unos chingones!”

Once de la mañana. El sol cae a plomo sobre el norte de la Ciudad de México. Los Indios Verdes leen plácidamente dos libros, con su tradicional y combativo semblante inmutable, en las pantallas gigantes. Siete sillones esperan a los invitados especiales” en un foro aún semivacío. El día es brevemente luminoso. Brilla de momento, pero pinta para nublarse en un rato.

Conforme pasan los minutos, las sillas de enfrente, “reservadas” también para descendientes de muralistas, funcionarios ypromotores”, comienzan a llenarse, entre corbatas, sacos y vestidos impecables para la ocasión, bolsos, besos, abrazos y risas de camaradería, como de quienes se conocen.

Detrás de los postes plateados con cordones negros, como los que se usan para dividir las ceremonias de gala, está el pueblo, la prole. En este lado, hay de todo: adultos mayores, algunos con sombrero para soportar el calor, otros con bastón para sostener el peso; señoras recién bañadas, bien peinadas y animosas; funcionarios con chalecos guinda de la alcaldía; jóvenes despistados y los curiosos.

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Las 12:00 en punto. La gente estalla en aplausos, algunos se ponen de pie, los celulares se levantan por encima de los rostros. Después de dos o tres comerciales oficiales” de los logros” en Gustavo A. Madero, aparece la invitada especial: Elena Poniatowska sube lentamente… y sin prisa las escaleras que conectan una carpa oscura con el pequeño foro, sostenida siempre del brazo del alcalde.

La cronista mexicana, vestida toda de blanco, con el cabello recogido por un lacito amarillo, toma su asiento. Conoce el protocolo por la experiencia de los años. Sonríe a los asistentes, con sus ojos azules cada vez más pequeños, saluda con sus diminutas manos; pareciera envuelta en un aura, quizá esa que a algunos da la vejez.

En el Primer Festival de Letras de Gustavo A. Madero, el país invitado es República Checa. Su representante recuerda a dos de los máximos exponentes literarios checos, Franz Kafka y Milan Kundera, lo que genera aplausos, y menciona además al presidente Masaryk, que todos los mexicanos reconocen allá en Polanco.

Pero minutos después viene una rechifla. El representante de la embajada checa aprovecha para levantar la polémica al pronosticar un empate entre su país y México en el Mundial. Los funcionarios mexicanos revirarán más tarde con un atrevido marcador de 3-0 a favor de la selección tricolor. ¿Quién da más? El futbol no falta en las plazas ni en los hogares mexicanos.

Es en la calle donde Elena encontró la palabra”, dice el director cultural del festival. La autora de La noche de Tlatelolco agacha la cabeza en señal de agradecimiento a los aplausos y gritos de los presentes. En algún momento, la escritora mira atentamente el dron que sobrevuela dentro de la carpa… como quien observa un insecto. Y lo reconoce por el zumbido.

El sol parece dar tregua a las personas que no alcanzaron la sombra y se esconde detrás de unas nubes que más tarde se dejarán caer en abundante lluvia. Llegó el turno de la protagonista de la tarde. El público estalla y se pone de pie, mientras la cronista se levanta de su asiento lentamente, se acomoda el pelo y toma el micrófono.

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Foto: Cuartoscuro

Ustedes son los bonitos”, suelta Poniatowska, de 94 años de edad. En su breve participación, agradece a los invitados y al pueblo que se tomaran el tiempo en este día blanco” para asistir. Se ven como si acabaran de hacer su primera comunión… ¡son unos chingones!”, dice y la gente le agradece con alboroto. “¡Elena, Elena, Elena!”, corean. “¡Gustavo A. Madero te ama!”, le grita una mujer.

Es el turno del alcalde. En el aplausómetro parece empatar con su porra” a la autora de libros como Hasta no verte, Jesús mío y Tinísima; célebre por sus entrevistas a escritores legendarios como Octavio Paz, Juan Rulfo, Juan José Arreola, José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis.

“¡Janco, Janco, Janco!”, gritan los promotores” y su gente. Ese es el apodo del morenista y antes perredista Janecarlo Lozano. La maquinaria política” funciona bien en GAM y sigue aceitada. El alcalde aprovecha para recordarle a Elena que la presidenta Claudia Sheinbaum la considera como su periodista y escritora favorita”. Una sonrisa de lado a lado aparece en la cara de la cronista.

Le estaba preguntando a Elenita si sabía que la querían tanto en el norte de la ciudad”, menciona Janecarlo. Y vuelve a destacar su alcaldía, pero ahora con la figura de una mujer por arriba de este foro, una que forma parte de la identidad mexicana. “¿Ustedes creen que la Virgen de Guadalupe se equivocó al escoger la Gustavo A. Madero?”, pregunta. “¡No!, le responde la multitud.

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El evento culmina, como lo marca el programa, con el corte de un listón rosado. Una selfie por aquí, otra por allá… pero la que más destaca es la que se toma en lo alto del foro: Elena Poniatowska, escoltada por el alcalde, un funcionario de cultura, dos diputados locales, un representante internacional y por su hijo, Felipe Haro, director de la fundación que lleva su nombre.

Aquella imagen parece evocar el retrato que, incluso, inspiró un documental, La muñeca tetona. En esa antigua fotografía a blanco y negro aparecen sonrientes periodistas como Iván Restrepo, Elena Poniatowska, Miguel Ángel Granados Chapa, y los escritores Héctor Aguilar Camín, Carlos Monsiváis y Gabriel García Márquez.

Pero los dos personajes, que quizá involuntariamente parecen resaltar más en aquella instantánea, son una muñeca de trapo con senos prominentes y la figura de quien sería uno de los presidentes priistas más polémicos de México: Carlos Salinas de Gortari. La cultura y la política no dejan de coquetearse, se conocen desde hace tiempo, se atraen. Así sea en el patio de una alcaldía.

En los stands de las editoriales los libros parecen esperar. Un ejemplar del francés Foucault cuesta 390 pesos, en otros lugares la venta es de a dos libros por 100. Entre los anaqueles, aparece un niño pidiendo ayuda para vender sus chicharrones. De a 10 pesos… de a 10”, le dice a tres señoras… que le entregan tres monedas.

 Chicharrón mata cultura.