Noé Cruz Serrano · 28 de octubre de 2026
Durante la gestión de Emilio Lozoya Austin al frente de Petróleos Mexicanos (Pemex), entre diciembre de 2012 y febrero de 2016, la deuda de la petrolera tuvo un aumento histórico: recibió la dirección de la petrolera con un endeudamiento total de 786.8 mil millones y la dejó en poco más de un billón 622 mil 900 millones de pesos en poco más de tres años.
Al tipo de cambio promedio de ese periodo, la deuda de Pemex aumentó con Loyoza casi 60 mil millones de dólares, el equivalente a 6.7 veces el costo original de la refinería de Dos Bocas, estimado en 8.9 mil millones de dólares.
El argumento para explicar el incremento de la deuda fue, de acuerdo con los estados financieros consultados por Animal Político, “por la necesidad de mantener el gasto de inversión de la empresa y por la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos”.

Funcionarios de Pemex comentaron que una parte importante de esa deuda se destinó al pago de impuesto: fue a parar al Sistema de Administración Tributaria (SAT). La petrolera sostuvo en sus informes a inversionistas que “necesitaba contratar financiamiento” para cumplir sus planes de inversión y sostener sus actividades de exploración, producción e infraestructura petrolera y por la caída de los precios internacionales de hidrocarburos, que arrastraron a la baja la mezcla mexicana de exportación.
La única variable que sostuvo el argumento fue la caída de los precios internacionales del petróleo crudo, que arrastró a la baja el valor de la mezcla mexicana de exportación, que se redujo en promedio de 101.81 dólares por barril en 2012 a 35.63 dólares hacia el cierre de 2026, una reducción del 65 %.
Sin embargo, los resultados operativos de la petrolera no reflejan el uso del endeudamiento en que incurrió la administración de Lozoya.
En el bienio 2012-2013, el monto de inversión ejercida en las principales líneas de negocio de la empresa —Exploración y Producción; Refinación; Gas y Petroquímica Básica; Petroquímica; y Corporativo— aumentaron de 311.5 mil millones de pesos a 336.6 mil millones de pesos.
Pero entre 2014 y 2016, las inversiones en estas actividades se redujeron de manera considerable: pasaron de 356.8 mil millones a 298.6 mil millones de pesos, una caída de 16 %, afectando actividades de la empresa.
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Por ejemplo, la producción de petróleo crudo durante la gestión de Emilio Lozoya se redujo de 2 millones 588 mil barriles diarios, en promedio, a 2 millones 154 mil barriles por día, una reducción de 16.7 %.
El número de pozos en operación cayó de 9 mil 696 a 8 mil 351 al cierre de cada uno de los años administrados por Lozoya. El número de equipos de perforación, usados para extraer hidrocarburos de yacimientos en tierra y mar, se redujo de 161 en 2013 a 26 en 2016, lo cual refleja un menor dinamismo de la actividad de la empresa.
La consecuencia fue una caída de las reservas de petróleo crudo que pasaron de 30 mil 612 millones de barriles a 16 mil 386 millones entre 2012 y 2016, una reducción de 46.5 %.
El proceso de crudo en las seis refinerías que en ese entonces operaba Pemex (Cadereyta, Minatitlán, Salamanca, Tula, Salinas Cruz y Madero) también se redujo de un millón 305 mil barriles diarios en promedio a 784 mil barriles diarios, al cierre de 2012 y 2026, respectivamente.
La producción de gasolinas, uno de los derivados del petróleo crudo más importantes para el país, disminuyó de 415 mil barriles por día a 263 mil barriles en el mismo periodo, lo que representó una caída del 36.6 % en esos cinco años.

México tuvo que recurrir a un incremento en las importaciones de gasolinas durante la administración de Lozoya para cubrir el mercado interno. En 2012 se adquirieron en el exterior 395.2 mil barriles diarios; para 2016, el volumen aumentó a 504.8 mil barriles por día.
Los resultados operativos de Pemex, sobre todo la caída de la producción de petróleo a partir de 2024, llegaron cuando ya estaba vigente la Reforma Energética promovida por el entonces presidente Enrique Peña Nieto que entró en vigor el 21 de diciembre de 2013, tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
La reforma, de acuerdo con el propio expresidente, permitió la participación privada en la explotación de hidrocarburos y modernizó el sector eléctrico, manteniendo la propiedad del Estado sobre los recursos naturales. Los reportes financieros de Pemex ya hacían referencia a las Rondas de Licitación de los campos petroleros asignados a privados como parte de la reforma energética:
“El 5 de diciembre de 2016, la empresa BHP Billiton Petróleo Operaciones de México, S. de R.L. DE C.V. resultó ganadora de la licitación de la participación del 60% del bloque Trión al ofertar una regalía adicional de 4%, por arriba de la regalía base 7.5%. Como criterio de desempate, ofreció una aportación por USD 624 millones, de los cuales 10% se pagarán en efectivo al estado a la firma del contrato y el 90% restante se destinará a inversión de acarreo en favor de Pemex. Esta inversión adicional, sumada a la inversión mínima de USD 570 millones permitirá a Pemex no destinar recursos presupuestales para este proyecto en cerca de 4 años”.
“El 5 de diciembre de 2016, el consorcio formado por Pemex-Exploración y Producción, Chevron e Inpex Corporation, ganó el bloque 3 Norte en aguas profundas de la Ronda 1.4, al ofertar una regalía adicional de 7.44%. Este es el primer bloque adjudicado a Pemex en asociación en un proceso competitivo, a la vez que consolida su posición estratégica en el Área del Cinturón Plegado Perdido”. Incluso con el importante incremento de la deuda de Pemex, Lozoya fue incapaz de frenar la caída de la producción de petróleo crudo.
La gestión de Emilio Lozoya también estuvo manchada por acusaciones de actos de corrupción, uno de los casos se relaciona con la compra de una planta de producción de urea a la acerera regiomontana Altos Hornos de México (AHMSA), que llevaba 14 años sin operar. Por la compra, Pemex pagó 275 millones de dólares; la operación fue cuestionada por haber sido adquirida a sobreprecio.
Lozoya estuvo involucrado también en una investigación de sobornos luego de que en diciembre de 2016 las empresas brasileñas Odebrecht y Braskem se declararon culpables ante la Corte Federal de Nueva York, Estados Unidos, de haber pagado sobornos a funcionarios de varios países, entre ellos México.
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Los sobornos, en el caso de nuestro país habrían sido por 10.5 millones de dólares y entregados a Emilio Lozoya. El 23 de mayo de 2016, la Secretaría de la Función Pública inhabilitó a Emilio Lozoya por un periodo de 10 años, tras encontrarlo responsable de proporcionar información falsa en su declaración patrimonial.
Además, la Auditoría Superior de la Federación detectó que el exfuncionario utilizaba para su uso personal un avión Cessna Sovereign, adquirido por Pemex para tareas de patrullaje y movilidad estratégica.
De los vuelos realizados en la aeronave, 588 fueron a instalaciones de Pemex y 324 a destinos turísticos, hospitales, oficinas federales. La ASF advirtió que no existía documentación que justificara que el entonces director tuviera que viajar por aire a tales sitios.