#YoSoyUnDesestabilizador

blogeditor · 19 de noviembre de 2014

#YoSoyUnDesestabilizador

Lo confieso públicamente: yo soy un desestabilizador del país.

Lo soy no porque esté comandado por fuerzas oscuras o titiriteros, sino porque estoy indignado. Soy un desestabilizador que cree que en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos por la policía municipal de Iguala, ES el Estado el responsable de tan atroz crimen.

Me gusta desestabilizar porque creo que la economía no marcha bien, que la conducción en esta materia ha sido insuficiente y que sigue privilegiando a muy pocos en la redistribución del ingreso. Desestabilizo porque no creo que las reformas estructurales estén moviendo a México, por el contrario, pienso que serán la causa de una brecha (un abismo) más amplia en la desigualdad social.

Soy un desestabilizador porque no me gusta la democracia consensual, porque prefiero la democracia deliberativa. Un desestabilizador que en la sociedad no ve individuos sino comunidad. Soy un desestabilizador talibán de la libertad de expresión y crítico de los medios al servicio del poder (que viven gracias a la propaganda gubernamental). Me gusta desestabilizar cuando un presidente es incapaz de comportarse como tal, cuando selectivamente le brinda mucho Estado a unos y nada a muchos.

Soy un desestabilizador que cree que La Casa Blanca significa un serio conflicto de interés para el presidente, uno que cree que la señora Rivera nada tiene que informarnos (para ella probablemente no haya ningún conflicto, pero negarlo resulta absurdo). Un desestabilizador que marcha y defiende a los encapuchados, porque el anonimato, como elemento sine qua non de la libertad de expresión, protege a los vulnerables.

Si exigir transparencia es desestabilizar al país, prefiero el caos. Si criticar al gobierno es romper con el orden establecido, prefiero que ese orden nunca vuelva. Soy un desestabilizador porque romper la estabilidad nos trae muchas preguntas (la democracia es incertidumbre) y nos obliga a imaginar nuevas respuestas.

Enrique Peña Nieto se equivoca si piensa que la crisis política tan profunda por la que pasa el país es orquestada, que se trata de descarrilar “SU proyecto político”. Es momento de entender el contexto, de escuchar mucho. Los desestabilizadores estamos auténticamente cansados de este tipo de Estado, discurso y gobierno. La indignación es legítima (y en un país con una distribución tan asimétrica y concentrada del poder, esa indignación es torpemente procesada por las instituciones). Negar la crisis, señor presidente, en nada nos ayudará a procesarla; decir que queremos desestabilizar al país encenderá el enojo, radicalizará posturas, traerá más víctimas, no menos.

 

@antoniomarvel