Yo también tengo un sueño

blogeditor · 26 de agosto de 2013

Yo también tengo un sueño

El 28 de agosto de 1963 frente al monumento de Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU, Martin  Luther King, Jr. dijo la afamada frase “I have a Dream”. Pasaron 50 años ya de ese memorable discurso de este personaje que forma parte de mi lista de personajes a los que admiro, lista conformada por personajes políticamente incorrectos en su mayoría.

Yo como cada uno de ustedes también tengo un sueño, en tiempos donde el desamor se practica por costumbre con actitudes poco propias de personas y educaciones normales.

Nos movemos en otras dimensiones.

Todo lo neandertal se aproxima a nosotros y promueve la interacción de reproches, recelos e interminables despropósitos.

No esperamos.

No nos acercamos en la búsqueda de soluciones.

Nuestros egos viven su máximo esplendor.

Manipulamos.

Provocamos incomprensión.

Alguien tiene la culpa.

El ser humano es un animal primario y territorial al que las reglas o la civilización han tratado de domesticar. Como los círculos concéntricos que determinan la edad de un árbol, el hombre conserva en el vórtice de su esencia circular el núcleo bestial que aguarda a la llamada de la sangre. Cuando un adolescente siega la vida de su novia la sociedad se estremece. El pueblo clama justicia con el mismo ardor con que podría tomársela por sí mismo.

Casi nadie comprende cómo un padre que ha perdido todo lo que tenía mata a toda su familia y luego se suicida. En México existen miles de personas desaparecidas, muchos de ellos menores de edad que jamás volverán a respirar.

A eso le llamo yo amores que matan, y puede efectuarse incluso dentro del círculo de amigos más cercanos y mira tú si no.

La mejor coartada para hablar mal de alguien es usar un buen antecedente. Si te encuentras con alguna amiga y deseas crear algún vínculo más íntimo, la opción infalible que decides tomar es hablar de alguna otra amiga no sin antes decir que la quieres mucho, y después quizá comentar algo que consideras está muy mal en su conducta. En este punto, el cadáver de tu amiga sufrirá la fermentación correspondiente.

La congruencia es uno de los atributos fundamentales de la comunicación y está íntimamente emparejada con la coherencia, la verdad, la sinceridad, y la certeza; y es lamentable que no forme parte, o sea en sí misma, el contenido de una asignatura obligada desde la primaria hasta la universidad.

En palabras sencillas que cualquiera puede comprender: “una persona congruente es aquella que siente, piensa, dice y hace lo mismo”, por lo tanto es una persona “buena”.

Nunca vi ninguna película de Kung Fu. Hasta hace poco mi novio Rodrigo, en una de esas cenas donde platicamos de muchos temas, me contó sobre varias de las reflexiones que tuvo cuando veía esa serie.

Lo que sí recuerdo es la versión de los Polivoces del Pequeño Saltamontes y su maestro Po, supongo que en aquella época fue lo más cerca que pude estar de esa sabiduría milenaria. Yo no sabía que los monjes Shaolin existían de verdad o que los recuerdos del joven Caine eran producto de miles de años de pensamiento.

Gracias a San Youtube he podido hacer un viaje por muchas de las escenas de esta serie, aquí dos de mis favoritas:

Yo también tengo un sueño. Es muy grande, pero como lo leí algún día en un libro, “recuerden siempre que la sonrisa es la primera señal de éxito”.

 

Por cierto el siguiente video no es tan sabio, pero me hace sonreír, ¡hasta la próxima!