Yo digo que Ferran Adrià prepare recetas políticas

Claudia Calvin · 26 de marzo de 2012

Yo digo que Ferran Adrià prepare recetas políticas

Ferran Adriá, el famoso chef catalán, alma de elBulli  y Embajador de Telefónica estuvo de paso por México hace un par de semanas. Se dio cita en el Auditorio Nacional y en Bellas Artes para conversar con emprendedores pymes y el público en general sobre la innovación.

 

Confieso que tenía interés por escucharlo, y por supuesto, en conocerlo. Su presencia y capacidad como conversador sobrepasaron todas mis expectativas.

Sé que hablar de innovación puede ser visto en estos tiempos como un cliché. Se encuentra uno a cada persona hablando sobre el tema, que no puedes menos que pensar que si la innovación te lleva al mismo camino que esas personas, lo más sensato es darle la vuelta y caminar justamente en sentido contrario y lo más rápido posible. Nada peor que una persona que aprendió sobre el tema en un manual o que habla sobre el mismo pero sus actitudes te dicen exactamente lo contrario.

El caso de Adrià es justamente el opuesto: su trayectoria como chef, empresario y ser humano dan cuenta de un hombre apasionado, creativo y que sabe compartir. Tiene toda la razón, los logros y los cambios compartidos “saben” mejor.

Estuve presente en la charla en Bellas Artes. Vestido de negro y con esas canas que le sientan de maravilla (¡ay, lo dije!) paseó por palabras que sonaban a delicia para quienes estábamos presentes:

•    La pasión es el cimiento de la creatividad y la innovación (aunque la palabra creatividad no es de sus favoritas).

•    Enfatizó reiteradamente  la importancia de trabajar en equipo.

•    Si un restaurante como el Bulli decide no tener una carta… algo está sucediendo. Para él es un símbolo de libertad.

•    ¿Y si se hicieran auditorías creativas? Preguntó.

•    Hay que transformar para poder seguir haciendo lo que uno hace.

•    La consecuencia de la creatividad puede ser ganar dinero…no al revés. Además, se puede ser ético y generar ingresos.

•    Comer bien, alimenta el alma.

….y podría seguir con frases tomadas de su plática. Lo interesante, entre otras cosas,  es su capacidad para tocar puntos sensibles en el alma –y cerebro- de las personas y hacerles –hacernos- ver de qué manera podemos hacer cambios en nuestra vida, trabajo, entorno y mejorar.  Su visión y manera de hacer las cosas sale, literalmente, de la caja de lo tradicional. ¿Cerrar un restaurante 6 meses para darse tiempo a innovar y visualizar la manera de seguir adelante? No cualquiera, francamente.

Rescato varias otras cosas de ese encuentro: su énfasis en el valor de la escucha. Hay que saber escuchar en las conversaciones para comprender qué quiere la gente y cómo lo quiere. Innovar, finalmente, se convierte en un modo de vida, una manera de mirar, una manera de andar y hacer las cosas, una manera de relacionarse.

Hay una frase evidente, pero cuya profundidad pocas personas toman en cuenta:  Si quieres obtener resultados diferentes, deja de hacer las mismas cosas. Esto aplica en todos los terrenos: el personal, familiar, social, cultural, financiero, político, académico y un largo etcétera.

La sesión de preguntas y respuestas al finalizar no se dejó esperar. Se escucharon todo tipo de dudas, algunas vinculadas a su arte (porque eso es lo que él es, un artista de la cocina que sabe darle gusto a todos los sentidos), otras a los procesos empresariales y otras a la vida en general. Tuve la fortuna de ser la última persona en curiosear, por poco y no me toca, y le dije: Si te encontrases con un político que no hubiera tenido la posibilidad de sentarse a escucharte más de una hora y tuvieses que darle un consejo en tres minutos ¿qué le dirías?  Se me quedó viendo, sonrió, y respondió con la frescura que la caracteriza,  que en el tiempo que llevaba dando estas pláticas en México no le habían preguntado eso.

Más allá de su respuesta, y si,  les dejaré con la interrogante, no pude evitar pensar que necesario es que los políticos salgan de su microcosmos para escuchar el gran diálogo que les rodea y que las personas que no viven de ni se dedican a la política están construyendo.

Muchos se preguntarán ¿innovar en política? ¡Por supuesto! ¿Acaso no llevan haciendo durante mucho tiempo lo mismo los políticos, obteniendo los mismos resultados…y esperando que un milagro derive en un desenlace distinto? ¿No les vendría, y nos vendría, mal a muchos “cerrar el changarro” por un tiempo, reflexionar, meditar, buscar innovar para poder regresar al ruedo político y conectarse con los ciudadanos y construir un entorno diferente?

Y esta propuesta no aplica exclusivamente para los políticos. Hace poco estuve en una reunión con líderes de organizaciones no gubernamentales de la cual salí con dolor de cabeza. Escuché discursos tan viejos que parecían “vintage” y con una  visión tan excluyente y en la que todo lo que no fuese ong estaba mal, era corrupto y prácticamente no tenía derecho a existir, que no pude menos que preguntarme: si ellos se autonombran la encarnación de la ciudadanía ¿en dónde cabemos los que pensamos diferente? Así que a estos iluminados de la sociedad y autonombrados representantes de la ciudadanía, a muchos líderes de los medios de comunicación, empresarios, académicos, intelectuales y demás no les vendría nada mal un menú de innovación en sus vidas y actividades.

Todos saldríamos ganando.