Redacción Animal Político · 26 de junio de 2024
Ya llegó junio, mes de las libertades, de los derechos y de las manifestaciones de todas las poblaciones de la diversidad sexual y de género. Nunca como hoy la diversidad sexual y de género había tenido tanta visibilidad y conquistado tantos espacios. Pero aún no se han alcanzado la inclusión, la igualdad y una vida libre de violencia en una sociedad marcada por un sistema patriarcal, machista y binario.
México sigue registrando números preocupantes de violencias y crímenes de odio que el Estado no sistematiza, no resuelve, no atiende de manera homologada y prioritaria, especialmente en el caso de los transfeminicidios. Son las organizaciones de la sociedad civil que visibilizan, alertan, contabilizan, analizan los crímenes de odio por cuestión de orientación sexual, identidad o expresión de género, como es el caso de Letra S y del Observatorio de Crímenes de Odio LGBTI+.
A la par, la falta de control en México de la violencia y de la discriminación en las redes sociales propicia un ecosistema de odio que contamina y agrede el espacio público virtual y físico. Tampoco existe un control normativo real en el ámbito político y para quienes nos representan. Por ejemplo, personas legisladoras han violentado desde la tribuna y públicamente en sus redes a las poblaciones de la diversidad sexual y de género con desinformación y discursos de odio. La ausencia de un Comité de Ética Parlamentaria activo fomenta la impunidad generalizada o la no reparación del daño justa del daño causado.
En una sociedad democrática, los discursos de odio no son libertad de expresión. Son discriminación. Si bien existe cada vez más consciencia sobre la discriminación, es fundamental deconstruir en colectivo esas narrativas de odio al origen de la exclusión y de la violencia.
Ya llegó junio, mes de celebrar los orgullos, las expresiones, las identidades, las orientaciones diversas con todas las letras que sean. Porque las libertades que no afectan la vida de alguien más no tienen límites. A esta fiesta, bienvenidas las identidades no binarias que ya son reconocidas por el INE y en los pasaportes. Bienvenido el avance del derecho a la identidad de género por la vía administrativa, especialmente los que incluyen el derecho de las infancias y adolescencias que también son sujetos de derecho, y poblaciones de atención prioritaria. Bienvenidas las sentencias y campañas de sensibilización de la Suprema Corte para garantizar y exigir nuestros derechos. Bienvenida la prohibición de las torturas o mal llamadas terapias de conversión, especialmente gracias al trabajo de coalición e incidencia de la organización Yaaj México bajo el poderoso lema “¡No hay nada que curar!”.
Ya llegó junio y la Marcha del Orgullo LGBTTTIQAP+ de la Ciudad de México que desde 46 años ha ido creciendo, siendo una de las más grandes del mundo. Desde hace algunos años, el Comité IncluyeT reivindica la importancia de marchar a pie y del tinte político de una marcha de exigencias frente a la desigualdad, la exclusión y las violencias, la negligencia o las omisiones del Estado. Porque la omisión es violencia y el silencio es complicidad.
El Comité incluyeT está conformado por activistas y organizaciones de la sociedad civil que luchan y buscan incidir de manera permanente para la igualdad. Cada año hay una reorganización que busca coadyuvar al buen desarrollo de la marcha además de preparar, entregar y difundir un posicionamiento público a las autoridades y a la sociedad sobre los pendientes a atender.
Este año el Comité IncluyeT, apartidista y voluntario, posicionará el lema “Frente al Estado opresor y la sociedad indiferente exigimos vivir dignamente” haciendo referencia a la ola de violencias y crímenes de odio que han sucedido en México, en particular desde el inicio del año. El Estado mexicano aún no cuenta con una estrategia integral y coordinada para prevenir, atender, combatir esas violencias y las narrativas de odio.
Ya llegó junio y el cambio de administración como una oportunidad de mirar hacia adelante desde un enfoque constructivo sin dejar de exigir, buscando impulsar una agenda colectiva nacional. Una estrategia que sea abierta, incluyente, interseccional y transgeneracional. El Estado está en deuda y tiene la responsabilidad de emitir una disculpa pública reconociendo la necesidad de actuar con prioridad desde el más alto nivel y mediante una política transversal. Corregir y fortalecer las instituciones existentes dotándoles de capacidades de prevención, de sanción y de reparación. La democracia no solamente es electoral, es de derechos e inclusión. Para ello, la primera etapa es escuchar y buscar integrar las reivindicaciones justas de los movimientos sociales rumbo a un bienestar que no se vea afectado por la libertad de ser.
Ya llegó junio para refrendar el compromiso individual y la responsabilidad colectiva en el combate contra los prejuicios, contra la violencia y contra la discriminación.
Ya casi termina junio, pero las poblaciones de la diversidad sexual y de género existimos y resistimos los 365 del año luchando por un México diverso de iguales para todas, todos y todes.
*Aurélien Guilabert (@aurel_gt) es politólogo y activista.