Redacción Animal Político · 18 de agosto de 2024
Un sexenio más está por terminar y otro por iniciar. Ojalá el que viene en camino tenga mayor interés por atender a millones de personas jóvenes que hoy viven en condiciones adversas.
Agosto está dedicado a las y los jóvenes, el pasado lunes 12 se conmemoró el Día Internacional de la Juventud, fecha propicia para analizar los contextos en que se encuentra el país en relación con los derechos a la educación y al trabajo de este sector de la población.
De entrada, es necesario acotar el análisis a un segmento mayoritario, de jóvenes, de 15 a 29 años de edad, que enfrentan diversas barreras sociales, educativas y estructurales del sistema laboral y que denominamos de manera positiva jóvenes oportunidad, para evitar estigmas y etiquetas discriminatorias.
En el país son 16.4 millones, más de la mitad de la población joven, que viven en condición de pobreza por ingresos o que están en rezago educativo y carecen de trabajo en condiciones dignas.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza recién presentó el estudio “Jóvenes oportunidad: Datos de la Zona Metropolitana del Valle de México. Análisis de políticas y recomendaciones para su inclusión económica”, un completo diagnóstico del tema disponible en este enlace.
La condición de pobreza que afrontan los jóvenes oportunidad inicia desde su nacimiento y les persigue en la niñez y la juventud: quienes hoy tienen 28 años, nacieron en 1996, cuando la pobreza afectaba al 69% de la población. Quienes hoy tienen 24 años, nacieron en 2000, cuando más de la mitad de la población vivía en pobreza (52%). Y quienes hoy tienen 18 años, nacieron en 2006, cuando el 43% de la población vivía en pobreza. Actualmente 42% de jóvenes 15-29 está en condición de pobreza por ingresos.

El segundo contexto adverso es la mala calidad educativa, que afecta sus aprendizajes y desarrollo de competencias. Dos terceras partes de estudiantes de tercero de secundaria tienen un desempeño deficiente en matemáticas (66%), más de la mitad en ciencias (51%) y poco menos de la mitad en lectura (47%). Esta situación afecta en mayor medida a quienes están en condiciones de pobreza.
Y, por si fuera poco, en el sistema laboral predominan los trabajos precarios o informales y con bajos salarios. 73% carecen de salario suficiente para superar el umbral de pobreza, 49% carecen de seguro social, es decir tienen trabajo “informal”, 25% trabajan jornadas laborales excesivas, mayores a 48 horas, y 44% de los que tienen empleo -es decir, trabajo asalariado y subordinado- carecen de contrato estable.
Las y los jóvenes oportunidad acumulan desventajas, tales como desnutrición crónica en la primera infancia, desempeño educativo deficiente, abandono escolar sin concluir la Educación Media Superior (EMS) e imposición del trabajo de cuidados del hogar, principalmente para mujeres.

Estas y otras desventajas, como la apariencia física, la pertenencia étnica, las discapacidades y limitaciones, la violencia intrafamiliar, en las escuelas y en la comunidad vital, crean barreras estructurales para ejercer el derecho a la educación y el derecho al trabajo para millones de jóvenes.
Datos oficiales y recientes indican que son 16.4 millones jóvenes oportunidad, en tres condiciones: 8.2 millones tiene rezago educativo y no tienen trabajo en condiciones dignas; es decir, tienen trabajo precario; otros 5.1 millones tienen rezago educativo y no tienen trabajo; están excluidos del trabajo; y 3.1 millones aún estudian, pero viven en condiciones de pobreza, situación que los coloca en riesgo de abandonar la escuela y quedar en rezago educativo.

Las gráficas de esta sección son parte del resumen infográfico del estudio “Jóvenes oportunidad” que se puede consultar aquí.
Ante este panorama, los retos del próximo sexenio para lograr la inclusión educativa y económica de las personas jóvenes son urgentes. Hay varias acciones de política pública que son indispensables implementar.
Por ejemplo, actualizar y revalorar la Educación Media Superior (EMS) técnica y tecnológica para que esté vinculada a opciones laborales, además de implementar medidas para prevenir y evitar la deserción durante la EMS.
Crear la EMS de segunda oportunidad vinculada a la formación para el trabajo, incluyendo habilidades socioemocionales.
Concretar el sistema nacional de cuidados, con servicios e infraestructura suficiente, que permita, principalmente a las mujeres, tener tiempo para concluir sus estudios o incorporarse al sistema de trabajo remunerado.
Si bien el programa Jóvenes Construyendo el Futuro enfoca el problema de jóvenes en exclusión (sin trabajo y fuera de la escuela), requiere fortalecerse para lograr mayores resultados; por ejemplo: priorizar a jóvenes con rezago educativo y con barreras de empleabilidad; atender las zonas donde hay más jóvenes fuera de la escuela y el trabajo; garantizar capacitación y aprendizajes relevantes para mejorar la empleabilidad y certificarlos, así como vincular a quienes egresan con servicios de intermediación laboral y ofertas disponibles de trabajo.
Para garantizar la capacitación se pueden involucrar a los institutos públicos de capacitación, a organizaciones de la sociedad civil especializadas en juventud y a organismos empresariales. Las organizaciones pueden aportar mucho en el desarrollo de las habilidades “blandas” o socioemocionales.
Jóvenes oportunidad es una identidad, es el concepto que busca cambiar la narrativa, para confrontar estigmas, etiquetas, prácticas discriminatorias y, en general, las percepciones negativas que fortalecen y normalizan las barreras de exclusión de este amplio sector de la juventud.
Las y los jóvenes oportunidad son personas creativas, resilientes y con gran capacidad de resolución; han enfrentado contextos adversos que producen desventajas que se acumulan durante su vida y dificultan su inclusión económica y social.
Te invitamos a ver este video de solo 2 minutos:
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, en apoyo a la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, impulsa el diálogo con las autoridades del próximo gobierno con una agenda de acciones y propuestas para la creación de alternativas efectivas a fin de que millones de jóvenes que hoy están en desventaja, puedan tener oportunidades no sólo para superar la pobreza, sino también para contribuir al desarrollo del país.