Marco Cancino · 23 de noviembre de 2011
El otro día escuchaba en un restaurante a una chava diciéndole a su novio:
– Oye gordo, creo que ya no es bueno que me ande poniendo estas cosas taaaan maravillosas que me regalaste en nuestro primer aniversario, no vaya a ser la de malas, toco madera, claaaarooo, pero que me quieran hasta cortar la mano por quitármelas. ¿Tú qué piensas gordo?
Mientras tanto, el “gordo” no le quitaba la mirada del escote a su chava y sólo atinaba a decir:
– Como tú digas Rurris, yo me ajusto a lo que tú quieras.
– ¿No me estás escuchando gordo? A ver, ¿qué te estoy diciendo?
– Que no sé qué de tus cosas esas.
– ¿Ya ves cómo eres? Te dije que ya no voy a usar este reloj y estos aretes y este collar que me regalaste cuando cumplimos un año de andar, porque pues me los van a robar, ya sabes cómo está esto de la inseguridad, gordo.
– Estoy completamente de acuerdo Rurris, yo me ajusto a lo que tú digas.
– ¿Ya viste Magco? Ese cuatito nomás le está viendo las bubis a su chava, lleva hogas haciéndolo.
– ¿Qué dices güera?
– ¿También tú se las estás viendo puerco?
– Noooo, ¿cómo crees? Yo sólo tengo ojos para ti.
– Baboso.
– Oye güera, ¿pero te das cuenta que la banda realmente está empezando a usar cada vez menos joyas y cosas ostentosas?
– ¿No es pog la guisis?
– ¿Cuál guisis?
– ¡Pues pog la guisis económica!
– ¡Aaaahh! Creo que también, pero la inseguridad si está pegando en la gente. Salvo los mirreyes y las mátalascuandopuedas, los demás son como que más reservados a la hora de andar presumiendo sus cosas.
– ¿Pego eso no es guesponsabilidad de las autoguidades? ¿Qué están haciendo paga que nos sintamos más segugos?
– Pues parece que no mucho güera. Se supone que el Estado, tiene como primera obligación proteger la integridad física de las personas y sus bienes.
– ¿La pgopiedad pguivada?
– Eso mero, pero parece ser que no es muy exitoso en eso. De hecho, inclusive hasta deberían ser deducibles los seguros de coches, de casas, de negocios. Si te roban tus pertenencias, el Estado debería de reponértelos. Creo que sólo así se verían más obligados a hacer su chamba.
– ¿Tú cgues?
– Puede ser. Pero el problema que causa el sentimiento de inseguridad, son justamente esos delitos escandalosos, que les llaman de alto impacto.
– ¿Cómo el secuestgo del Jefe Diego?
– Exactamente, o de figuras emblemáticas de la vida pública. Eso hace que la gente realmente se sienta más insegura, igual que los descabezados y las balaceras.
– Pego, ¿hay muchos secuestgos?
– Pues la verdad, no lo sé, y dudo que la propia autoridad lo sepa.
– ¿En seguio?.
– Sí, es verdad. Recuerdas que el domingo salió en el periódico una entrevista a un alto funcionario en la que decía que los gobiernos de los estados, que aunque están obligados a informar al gobierno federal sobre el número de delitos comunes…
– ¿Cómo que comunes?
– Esos que son como robo, robo a casa habitación, robo de vehículo, inclusive secuestro. Pues esos, deberían de estarlo informando los gobernadores y es la hora que nadie lo hace, o la información que le dan al gobierno federal no es real.
– ¿Cómo que no es gueal, la inventan?
– Parece que sí.
– ¡No mames!
– No me limites, güera, jeje.
– ¿Y entonces?
– ¿Entonces qué?
– ¿Cómo pueden diseñag una política de seguguidad si no tienen infogmación básica?
– Muy buena pregunta. No lo sé y creo que ellos tampoco lo saben.
– ¿Y entonces?
– Pues nada, se tendrá que presionar a los gobernadores para que hagan su trabajo.
– ¿Quiénes?
– Pues el gobierno federal, las organizaciones de la sociedad civil…
– ¿Como CIDAC donde tgabajas?
– Exacto, como CIDAC, como México Evalúa, como IMCO, como Mexicanos Unidos Contra la Delincuencia…
– ¿Y han logado algo?
– Buena pregunta. Creo que la principal tarea de estas organizaciones es visibilizar el problema, documentarlo, sensibilizar a los demás ciudadanos…
– ¿Y haceg pgopuestas no?
– También.
– ¿Cómo cuáles?
– Como impulsar que se implemente adecuadamente la reforma al Sistema de Justicia Penal, en el que los estados deberían estar chambeando durísimo y parece que van muy atrasados y todo, porque parece que no ha sido una prioridad del gobierno federal.
– ¿Pog qué?
– Porque al gobierno federal le gustan más las armas y los policías aunque parece que apenas se han sentenciado a muy poquitos de los que han agarrado. ¿Qué estás haciendo güera?
– Me estoy quitando el gueloj y lo estoy guagdando, no vaya a ser la de malas.
Epílogo
Ayer que estuve en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, recordé una escena de unos años atrás en el que estuve en esa misma ciudad con mi domadora a propósito de la boda de una buena amiga que le llamo Miss Tuxtla (o la flor más bella del ejido):
– Magco, creo que se me quedó atogada la comida en los dientes, necesito un hilo dental.
– Okas güera, vamos a ver si aquí en el aeropuerto de Tuxtla lo venden.
Entramos a una tienda de las típicas de aeropuerto en la que venden desde quesos, hasta artesanías, joyas y fayuca.
– Buenas tagdes señoguita.
– Buenas.
– ¿Tiene hilo dental?
De pronto, la vendedora se sonroja y contesta:
– No, yo no uso de esos.