¿Y si en lugar de andar de “shopping” modernizan la ALDF?

blogeditor · 23 de septiembre de 2015

¿Y si en lugar de andar de “shopping” modernizan la ALDF?

El inicio de la VII Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal pasó de ser un momento humorístico a ser reflejo de la grave descomposición política que se vive en la Ciudad de México. De los 66 nuevos diputados locales prácticamente ninguno ha reparado en la gran oportunidad que significa el hecho de que ningún partido político tenga la mayoría absoluta (50% + 1), sobre todo si hablamos de modernizar esta importante institución de nuestra Ciudad.

La historia de la ALDF puede resumirse así: una institución que pasó de una hegemonía priísta a una hegemonía perredista; para el caso, prácticamente lo mismo. En las épocas del PRI todo se sometía a la “Gran Comisión”, en la del PRD todo se somete a la “Comisión de Gobierno”. La primera “autoritaria”, la segunda “democrática”, en el fondo, la diferencia sólo es nominal, puesto que su funcionamiento es prácticamente el mismo.

La hegemonía, del color que sea, no es saludable para ningún órgano legislativo. La existencia de un partido político dominante es la explicación de por qué la ALDF es un órgano que ha operado con gran opacidad, con poca rendición de cuentas hacia el exterior y hacia el interior de la institución y también permite entender por qué no se tienen ni áreas capaces ni profesionales en áreas claves de esta institución, entre otras muchas deficiencias.

La actual Legislatura, instalada hace unos días, tiene como principal característica la mayor fragmentación en la historia de esta joven institución. Estamos frente a una oportunidad histórica para modernizar a este órgano legislativo, que sólo ha tenido de avanzada su agenda, porque al compararlo con el resto de los poderes legislativos del país, podemos ver que es un congreso premoderno y poco democrático (ver “Modernidad vs Retraso. Rezago de una Asamblea Legislativa en una Ciudad de Vanguardia” de Fernando Dworak y Xiuh Guillermo Tenorio, Editorial Río Lejos).

Dos oportunidades perdidas

No es la primera vez que ningún partido político tiene la mayoría absoluta en la ALDF; sucedió ya en la II Legislatura (2000-2003) y en la V Legislatura (2009-2012). Al igual que en esta ocasión, quienes tuvieron que enfrentar este escenario de fragmentación no optaron por la modernización del órgano legislativo de la Ciudad sino por un acuerdo político, que generó gobernabilidad de corto plazo pero debilitó la institucionalidad de la Asamblea.

[contextly_sidebar id=”8Bje9TWZJxPfQ8qnbl2m2Q87hIb3hAPx”]En el primer caso, Armando Quintero (PRD), Patricia Garduño (PAN) y María de los Ángeles Moreno (PRI) acordaron la rotación en la presidencia de la Comisión de Gobierno; un año al frente cada uno de los coordinadores de los tres grupos parlamentarios con más integrantes. En el segundo caso, el entonces Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, y la Coordinadora del PRD, Alejandra Barrales, sabían que necesitaban cuatro diputados para alcanzar la mayoría absoluta de la ALDF, por lo que se dieron a la tarea de sumar aliados a la fracción perredista; con la adhesión a dicho grupo parlamentario de David Razú (PSD), Maximiliano Reyes (PANAL), Guillermo Orozco (Convergencia) y Edith Ruiz (PT), el PRD pudo presidir la Comisión de Gobierno.

Estos dos momentos fueron oportunidades perdidas para reformar la Ley Orgánica de la Asamblea Legislativa y su Reglamento Interior, debilitando así la vida institucional de uno de los órganos más importantes de la Capital de nuestro país. En las otras legislaturas (I, III, IV y VI), el PRD obtuvo la mayoría absoluta desde las urnas, de manera que no existió siquiera un debate sobre cómo cambiar los equilibrios de poder al interior del órgano legislativo.

Las Enseñanzas de la 57 Legislatura

Por primera vez en la historia del país, tras la elección intermedia de 1997 el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Al inicio de la 57 Legislatura, la oposición se organizó conformando un “bloque opositor” y no sólo impidió que el PRI iniciara unilateralmente con los trabajos legislativos, sino que los entonces coordinadores parlamentarios de oposición, Carlos Medina Planscencia (PAN), Porfirio Muñoz Ledo (PRD), Jorge Emilio González (PVEM) y Ricardo Cantú (PT) optaron por proponer sendas reformas a la vida interior de la Cámara de Diputados, entre ellas la desaparición de la “Gran Comisión” (órgano de gobierno), la creación de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política (hoy Junta de Coordinación Política), el fortalecimiento de la Mesa Directiva, la creación de órganos apartidistas y especializados para profesionalizar el trabajo de la cámara baja, además de acordar que la oposición encabezara importantes comisiones ordinarias como la de Presupuesto y Cuenta Pública, que presidió el perredista Ricardo García Sainz.

Cuando uno revisa lo acontecido entre agosto y septiembre de 1997, queda claro el significativo rol que desempeñaron los integrantes de ese “bloque opositor”; no sólo dieron gobernabilidad a la 57 Legislatura, sino que abrieron la brecha para democratizar el poder legislativo, lo que ha posibilitado la generación de acuerdos en las seis legislaturas siguientes, más la que inició el pasado 1 de septiembre. Convendría que nuestros diputados locales, o en último de los casos algunos de sus asesores, revisarán las discusiones y debates que se generaron en aquella coyuntura, hace casi 20 años.

Encausando el debate

Todo lo que hemos leído sobre esta nueva legislatura en la ALDF y la falta de un grupo parlamentario mayoritario tiene que ver con renuncias, “adhesiones” a diferentes grupos parlamentarios o “compras de diputados”, en el contexto de ver quién tiene más integrantes, el PRD o Morena. Pocos o casi nadie han puesto sobre la mesa cómo aprovechar esta coyuntura para modernizar una institución que ha mostrado ser en diversas ocasiones el motor de la Ciudad.

No deja de llamar la atención que no se hayan puesto a discusión importantes posibilidades que tienen frente sí en la Asamblea, enlisto sólo algunas de ellas: 1) desaparecer la Comisión de Gobierno para dar paso a la Junta de Coordinación Política, integrada sólo por los coordinadores de los grupos parlamentarios; 2) dar la representación legal de la ALDF a la Mesa Directiva y hacerla anual, en lugar de mensual como sucede en la actualidad; 3) hacer de los órganos administrativos (Oficialía Mayor, Tesorería, Contraloría, Comunicación Social, entre otros), espacios profesionales, no partidistas; 4) fortalecer el Comité de Administración, para hacer más transparente y claro el manejo del presupuesto de la ALDF, y 5) implementar un Servicio Profesional Parlamentario, para mejorar el desempeño de la institución.

Veremos en los próximos días si los nuevos diputados aprovechan la ausencia de una mayoría monocolor para modernizar, democratizar y profesionalizar la ALDF o si los acuerdos económicos son los que prevalecieron. Lamentablemente, el panorama no es alentador.

 

* Xiuh Guillermo Tenorio (@xiuhtenorio) es Coordinador del Diplomado en Planeación y Operación Legislativa del ITAM. Fue Diputado en la IV Legislatura de la ALDF.