blogeditor · 20 de febrero de 2012
Querido candidato, querida candidata:
Se sabe que las mujeres representan un poco más de la mitad de la población de este país y del padrón electoral, de ahí que en tiempos de campaña ustedes hablen de equidad de género y de políticas públicas incluyentes. Sin embargo, las siguen abordando desde una visión subsumida en temas como la protección de la familia o como vehículo para lograr el desarrollo. Siendo así, ¿qué se podría esperar de su agenda en materia de derechos reproductivos?
Uno de los temas pendientes más importantes es la interrupción legal del embarazo (ILE). En México persiste una situación de discriminación en términos de acceso a la ILE: dependiendo del estado donde una mujer resida, tendrá más o menos derecho a interrumpir un embarazo. Ello provoca que mujeres mueran por abortos inseguros, que tengan que viajar al DF para interrumpir su embarazo o que pongan en peligro la salud y vida con embarazos de alto riesgo. Desgraciadamente, no sólo la legislación es discriminatoria, sino que el acceso al aborto en las causales legales es también muy precario. Por ejemplo, pese a que la interrupción del embarazo en caso de violación es legal en todo el país, su acceso es restringido y con ello se limita el derecho a la salud, a la autonomía reproductiva y al libre desarrollo de la personalidad.
Hasta el momento los tres -sí, ustedes, los tres candidatos- han guardado silencio sobre su postura frente al aborto o han hecho declaraciones fáciles como decir que son temas “controversiales”, que ya están aclarados en la plataforma de sus partidos o que hay que ponerlos a consulta. Como si los derechos se debieran someter a la decisión de las mayorías, como si todos los abortos tuvieran un solo contexto, como si las causales no existieran, como si no hubiera que asegurar un marco de legalidad para las mujeres y bastara con evasivas o declaraciones doctrinarias. Ojalá pudieran dar un poco de claridad sobre este asunto tan importante.
La píldora de anticoncepción de emergencia, que debería ser proporcionada a las mujeres que denuncian una violación sexual no está disponible en las agencias del Ministerio Público. De acuerdo con una investigación del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio con información de 10 estados de la República, 70 por ciento de las mil 190 sobrevivientes de violación sexual recibieron información sobre la anticoncepción de emergencia, pero sólo a 405 mujeres se les proporcionó la píldora, es decir 24 por ciento. Si esto sucede con la anticoncepción de emergencia, qué sucederá con las medidas para la prevención de la infección por VIH, que están contempladas dentro de la Norma Oficial 046, ¿sería mucho pedirles que también respondan a estas dudas, fundamentales en materia de salud?
Se han dado cuenta que usan el término “perspectiva de género” como sinónimo de “para las mujeres” y qué hay de los hombres que quieren disfrutar a sus hijos o hijas recién nacidas y no cuentan con permisos por paternidad, y qué tienen que decir a las familias monoparentales sin importar el género del o la jefa de familia, que también necesitan políticas públicas. Estos temas son de hombres y mujeres, por lo tanto de todos. Las políticas que hasta ahora se han escuchado son reproductoras de estereotipos de género aunque se enumeren bajo el título de “perspectiva de género”.
A pesar de que el acceso universal a la salud reproductiva incluye garantizar el acceso a métodos anticonceptivos de calidad y apropiados para cada persona, hay en el país grandes retos en materia de abastecimiento de métodos anticonceptivos. Las adolescentes siguen formando una parte desproporcionada de la demanda insatisfecha de anticonceptivos mientras que el número de embarazos adolescentes sigue creciendo de manera alarmante. A pesar de lo anterior, las plataformas son bastante generales o definitivamente omiten incluir este tema tan importante.
Aunado a que no hay acceso a anticonceptivos para adolescentes, hasta el momento ustedes han ignorado totalmente los temas de educación sexual, a pesar del grave retroceso que ha habido en materia de campañas de educación sexual en programas de dependencias tales como el Instituto Mexicano de la Juventud, donde el abordaje científico sobre la sexualidad ha sido sustituido por pláticas de “promoción de valores”, lo cual no es más que una forma secularizada de promoción de ideas religiosas sobre la sexualidad y la reproducción. Lo mismo han hecho en sus campañas: hablan de amor y familia sin hablar de educación sexual.
Es necesario también que en sus plataformas den cuenta de cómo resolver la brecha pendiente entre la reducción de la tasa de mortalidad materna y el acceso universal a la salud reproductiva. Es inaceptable que un país con el desarrollo económico de México, esté tan lejos de alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo a reducir la mortalidad materna al 75 por ciento y garantizar el acceso universal a la salud reproductiva para el 2015.
Queridos candidatos y querida candidata, deseamos que de verdad acepten públicamente que las mujeres son soberanas en todas sus decisiones, incluidas las que tienen que ver con su reproducción y autonomía. ¿No les parece medieval que el Estado quiera decidir sobre ellas? Tomen en cuenta que las mujeres y hombres de este país cada vez somos más escépticos sobre los discursos sin acción y las promesas sin compromisos. Estamos convencidos de que los derechos humanos, incluidos los reproductivos, deben ser ejercidos libremente por todas y todos, de lo contrario será imposible que en nuestro país hablemos de democracia, ¿no les parece?