blogeditor · 23 de julio de 2015
En febrero de 2014, en una entrevista para Univisión realizada por León Krauze, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó de manera contundente que le preguntó al Secretario de Gobernación -en principio responsable de estos menesteres, muy por encima incluso del representante de la cartera de Seguridad del país- respecto del encarcelamiento y la custodia de “El Chapo” Guzmán: “¿y lo tienes bien vigilado? ¿Estás seguro?”, dado que esta era una responsabilidad que tenía “a cuestas” el gobierno para que la fuga ocurrida hace unos años, no la reciente, nunca más se volviera a repetir.
Sin embargo… ¡se repitió!
[contextly_sidebar id=”NQdv4HjvmgExadmdyvUvO7KAdwfmMdoQ”]Ante una imagen de México ante el mundo ya de por sí deteriorada por temas de narcotráfico, la fuga de “El Chapo” viene a deteriorarla aún más en una época en donde el país requiere de todo, menos de la proyección de un Estado inoperante, pero, sobre todo, de un Estado corrupto en donde no se toman las medidas realmente necesarias ante los problemas graves, de un país en donde nadie es responsable de nada, en donde en ese sentido nada se mueve y, particularmente, nadie renuncia.
Dada la propia mención presidencial de responsabilidad respecto de la custodia del narcotraficante de nueva cuenta más buscado del planeta, ¿no tendríamos que haber visto ya sobre algún escritorio la renuncia del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong?
Mientras cavilamos sobre el cuestionamiento, veamos qué ha pasado con las renuncias a la importantísima y clave cartera llamada Gobernación o del Interior en otros lados del orbe en años no tan añejos. Veamos.
Gobernación y sus renuncias en el mundo
La cartera de Gobernación es un factor crucial para la vida democrática de cualquier país occidental, pues es responsable de coadyuvar en la conducción de las relaciones del Poder Ejecutivo, y sus equivalentes, con los otros poderes del país en cuestión y de fomentar, así sea de manera promedio, la convivencia armónica de todos los factores de poder o no, políticos, económicos y sociales, para el bienestar de todos, tarea de seguridad obligada desde la perspectiva de un Estado de Derecho.
El peculiar caso uruguayo
Los datos sobre la seguridad, en la mayoría de los países occidentales civilizados, son casi de uso exclusivo de la cartera de Gobernación, del Interior. No por nada en Uruguay, en 2011, Rafael Paternain, el director del Observatorio de Violencia y Criminalidad, un organismo al que el Ministerio del Interior, entonces a cargo de Eduardo Bonomi, tenía por fuerza que consultar en todo momento antes de dar a conocer cifras en relación con dicha realidad, renunció a su cargo después de que el citado Ministerio dio a conocer por la libre a la opinión pública unos números respecto a los delitos de aquel país a los que el Observatorio nunca tuvo acceso, números, pues, que este nunca verificó y que, por ende, habían sido susceptibles de ser manipulados.
Es decir que, para el caso uruguayo, en donde Bonomi se mantuvo deshonrosamente en su puesto, la mera sospecha de manipulación de cifras fue motivo suficiente para una renuncia digna, si así se la puede calificar, por parte del laureado sociólogo Paternain, líder de un organismo independiente que, por lo mismo, antes le daba gran autoridad y prestigio al Ministerio del Interior del país sudamericano.
* Roberto Rueda Monreal es politólogo, traductor literario, articulista y escritor.