blogeditor · 16 de febrero de 2022
En agosto de 2021 mi hermana tomó la decisión de matricularse en el Programa “Prepa en Línea” de la Secretaría de Educación Pública como una forma de proteger a mis papás de algún contagio y continuar sus estudios.
Pese a las dudas de mis papás sobre este programa, Prepa en Línea-SEP, uno de los más infravalorados para combatir la pandemia por COVID-19, resultó estar muy bien logrado y mi hermana logró avanzar en los diversos módulos con el apoyo remoto de sus profesores y profesoras.
Llegó diciembre del año pasado y el portal se cerró el 12 de diciembre con el anuncio de regreso a clases para el 31 de enero. Un poco inusual pero nada de qué preocuparse.
Sin embargo, quince días antes del inicio de clases, la comunidad estudiantil recibió un correo electrónico mencionando que “por causas de fuerza mayor” se retrasaría el inicio a clases hasta febrero.
Después, una semana antes, se publicó un desplegado en la página oficial pidiendo a las y los estudiantes que estuvieran al pendiente del nuevo calendario 2022, ya sin fechas, ni razones, ni explicaciones sobre el retraso en el inicio de clases.
La comunidad estudiantil está por perder un ciclo escolar completo de educación media-superior sin tener noticias ni razón de los retrasos, dando pie a teorías que van desde la eliminación del presupuesto para el programa de Prepa en Línea hasta posibles conflictos por falta de pago a personal educativo y administrativo; sin embargo, esta situación afecta a más de 23 mil estudiantes en todo el país que siguen sin saber si darse de baja para matricularse en otra institución educativa con el riesgo de tener que recursar el ciclo escolar o que ni siquiera les sean revalidadas las materias ya cursadas o esperar hasta que las “causas de fuerza mayor”, en las que llevan 8 semanas, se solucionen.
Mi hermana y sus compañeras y compañeros se encuentran en un limbo del que no tienen ni la más remota idea de cómo o cuándo se solucionará.
Resulta incomprensible la falta de comunicación por parte de las autoridades educativas para que sus estudiantes puedan tomar decisiones para afectar lo menos posible su vida académica, mientras tanto, mi hermana -y 23 mil estudiantes más- continúan actualizando el portal frenéticamente en espera de alguna actualización que le ofrezca certezas sobre su futuro inmediato.