Marco Cancino · 4 de agosto de 2011
Ya casi son las once y media de la mañana y no he podido desayunar. De hecho, a veces se me olvida hacerlo, pero hoy, como por fin me pude levantar para ir al gimnasio a bajar un poco el bofe, pues como que la tripa si me anda avisando que o le echo algo, o va a empezar a inmolarse.
-Seño, ¿todavía le queda algún tamal?
-Nomás de dulce.
-¿Sólo de ese? ¿No tiene de algún otro?
-¿Me ve cara de mentirosa?
-No, para nada, sólo que tenía la esperanza de que hubiera uno de mole o de rajas, o verde.
-¿Lo va a querer o no? Porque ya me quiero ir.
-Está bien, pues démelo, ya qué.
-¿Lo quiere en guajolota, o lo quiere pelón?
-¿Guajolota? ¿Cómo es eso?
-Pues con pan, en torta. ¿Pues qué pensaba? ¿Qué vendía “otras cositas”?, jeje.
-Jajaja, qué señora.
-Pues démela.
–Pa que se nutra joven. Aunque a usté, la mera verdá, lo veo ya bastante “llenito de vida”.
-Ya ni la hace seño, ¿me está aplicando el bulling?
-¿Qué es eso? Yo nomás lo estoy cabuleando.
-Pues que está abusando emocionalmente de mí y me está generando el síndrome del niño maltratado.
-Pos si quisiera abusar de usté, lo estaría llevando a otro lado, ¿no?
-Jajajaja. Ok, no.
De pronto, le sube al volumen a su minúsculo radio en la noticia en la que anuncian que Sicilia hace berrinche porque los diputados vuelven a hacer sus enjuagues legislativos para hacerse mensos con la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional.
-¡Ya ni la chingan éstos! Nomás se hacen bueyes.
-¿Quiénes seño?
-Pus los diputados. Nomás nos están dando atole con el dedo.
-Por cierto, le queda un poco de atolito.
-No, ya no. Me había quedado re bueno, era de elotito.
-¿Usted cree que si se reeligen los diputados va a cambiar la cosa?
-¿Cómo? ¿Qué no se reeligen?
-No, está prohibido. En México, no hay reelección ni de diputados, ni de senadores, ni del Presidente, ni de presidentes municipales.
-Ah, mire. De lo que se entera uno. ¿Y como pa qué?
-¿Qué cosa?
-¿De qué nos serviría que esta bola de holgazanes se reeligieran?
-Pues para que se profesionalicen, para que realmente vayan con sus representados a rendirles cuentas, les informen qué hicieron, qué leyes cambiaron, en qué nos ha beneficiado su trabajo. ¿Usted votó en las últimas elecciones?
-Nel, ¿como pa qué?
-Pues para elegir a sus representantes.
-Yo ya no les creo nada. Nomás es pa ellos y su santo y el pueblo que se chingue.
-Además, los legisladores estarían obligados a informarle a la ciudadanía de su trabajo para que los evalúen y si les gusta su trabajo, los reelijan.
-¿Y cómo nos informarían, irían a nuestras casas o lo sacarían en el teleguía? Porque yo de plano, no leo otra cosa y a mí que ni me vengan a decir que hicieron maravillas cuando se ve que estamos re jodidos. ¡Yo ni sé cómo se llama mi diputado!
-¿No le queda otro tamalito?
-Clarines, este se lo regalo, me cayó re bien usté. Eso sí, va sin bolillo porque ya no tengo. Ya decía yo que este gordito se veía buena gente.
-Muchas gracias por lo de buena gente y por el tamal. Debo irme.
-Y no se malpase, estas ya no son horas pa andar desayunando, por eso se pone panzón uno, debe comer a sus horas.