Y en los medios: ¿Qué tipo de movimiento es este?

Alianza Cívica · 11 de mayo de 2011

Y en los medios: ¿Qué tipo de movimiento es este?

Por: Rogelio Gómez Hermosillo, Presidente de Alianza Cívica.

El domingo se expresó un clamor. Del jueves al domingo, víctimas de la violencia, ciudadanía en general y sociedad civil organizada caminaron en silencio desde Cuernavaca al Zócalo “por un México en paz con justicia y dignidad”.

La marcha fue convocada por un poeta. Javier Sicilia es un líder con autoridad moral que se maneja mucho mejor en el lenguaje literario y el uso de los símbolos que en el debate político y mediático al que estamos acostumbrados.

Es triste y sintomático que muchos medios y comentaristas se fijen más en sus declaraciones aisladas que en sus acciones simbólicas y textos cuidados. Sin pretender negarlas o contradecirlas.

Por eso hago una sugerencia: Aprovechemos que U2 está en México. Invito a comunicadores y a la ciudadanía en general a disfrutar y captar la fuerza de los símbolos en los conciertos de U2 –sea en vivo quienes puedan- como en video partiendo desde aquel lejano “Rattle and Hum” de 1990.

Algo sobre Bono y U2

Bono es un hombre comprometido con la paz y con la erradicación de la pobreza extrema a tiempo completo. Dedica mucho de su tiempo libre y muchos de sus recursos económicos a promover estas causas con sus concreciones: el cambio de las políticas del G8 hacia África, hace décadas contra el apartheid en Sudáfrica, después contra la guerra en Iraq, contra el genocidio en Bosnia. Cuando inicio la gira 360º  que hoy está en México promovió la liberación de Aung Sun Suu Kyi, presa política en Burma (Myanmar), quien fue liberada por el régimen autoritario en noviembre de 2010.

Bono es uno de los más logrados rockstars globales. Está a la vanguardia del “showbiz” y además de su tiempo libre y dinero, lleva su convicción a su propio escenario. En cada concierto, hay miles de símbolos, por ejemplo, Bono de rodillas, se coloca en la cabeza una banda con 3 símbolos: la estrella de David, la cruz y la luna con estrella y reza al Dios de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes, explicando que es “el mismo” y el mismo padre: Abraham.

Hace poco a medio concierto llamaba por su celular a la oficina del Secretario General de las Naciones Unidas para exigir una acción efectiva frente a contextos de violencia. Para exigir la liberación de Aung Sun Suu Kyi, repartió “máscaras” con su rostro para mostrarlas en el concierto. En sus pantallas gigantescas incluye fragmentos de la marcha y el discurso de Martin Luther King: “Tuve un sueño . . .”. Minuto a minuto, deleita con su música, despliega un espectáculo multimedia con tecnología de vanguardia y al mismo tiempo le da sentido poético a grandes dramas de la humanidad . . . para invitar a la acción, para exigir y comprometer. Y la verdad lo ha logrado. Es divertido, es gozoso y es . . . profundo.

Regresando a la Marcha en México

El punto es por qué para ciertos medios y comentaristas “pesa” mucho más la declaración que la fuerza del símbolo. Por ejemplo, la nota es el grito de algunos segundos y no el silencio de 5 minutos, o mejor aún, el silencio de 4 días de una gran multitud. ¿Por qué no sabemos narrar el silencio? ¿Por qué no se sabe comentar? Quizá porque es un símbolo muy fuerte. Quizá porque escribir o narrar textos sobre el silencio es casi una contradicción de términos.

Hay comentaristas inteligentes que dicen que Javier Sicilia se “centró” en pedir la renuncia de García Luna. Sin demeritar que su declaración sí era “nota”, ese reclamo legítimo y razonado, no es y no fue el “centro”, ni la conclusión o resumen de su propuesta. Ahí esta su discurso, que en todo caso, cuestiona al conjunto de la clase política por su incapacidad para enfrentar la emergencia que estamos viviendo.

Más aún, la iniciativa del poeta se expresa en un documento propositivo que contiene seis exigencias de fondo, con acciones inmediatas y de largo plazo. Un documento que ofrece rumbo y que da sentido a la marcha para que trascienda como movimiento ciudadano. En todo caso, ahí está el centro del mensaje.

Sicilia no es “rockstar” como Bono, ni mucho menos. Pero los símbolos tienen la misma fuerza, en su debilidad, son un lenguaje que puede invitar a la acción. Abren cauce para exigir y comprometer. Ojala los sepamos ver . . . y actuar.