¿Y el empleo, apá?

blogeditor · 4 de abril de 2020

¿Y el empleo, apá?

Sumando todas las fuentes de ingreso de las familias (transferencias que da el gobierno, remesas, ingresos financieros, ingresos por renta de propiedades, jubilaciones, pensiones, ingreso por trabajo, regalos), el 65% proviene de ingresos del trabajo, de la chamba, pues.

Ya sean asalariados (trabajan para alguien más), trabajadores por cuenta propia (tienen su propio negocio con pocos empleados o con familiares), patrones (dueños de negocios con trabajadores a quienes le pagan seguridad social), formales o informales, en promedio la mayor parte del ingreso que ganamos cada mes proviene del trabajo. Para muchas familias ese ingreso incluso representa todo lo que ganan, no tienen nada más.

Ejemplo. La dueña de un puesto en el mercado de Coyoacán, que mide 22 m2, tiene en general 9 personas apoyándola. El ingreso que ganan ella y todos sus trabajadores proviene de la compra diaria que el público hace de sus productos (comida). Ese es el único puesto que tiene, las personas que ahí trabajan tampoco tienen otra fuente de ingresos. Si no hay gente comprando, el ingreso de todo ese puesto cae dramáticamente y, eventualmente, ya no podrá pagar a sus empleados. La misma dueña tendrá mucho menos dinero para comprar los productos y servicios que compraba usualmente. Este puesto no es Walmart. La dueña no va a esquiar a Colorado. La dueña vive en Iztapalapa.

En la última semana de marzo de 2020, esa persona tuvo que pedirle a 5 de sus trabajadores que ya no vinieran a trabajar, pues sin tener casi clientes, el ingreso fue insuficiente para pagarle completo a las 9 personas. Así funcionan muchos negocios en la realidad. Así funciona la economía de muchas personas en México y en el mundo, van al día y el dinero que ganan depende de la venta que hagan diariamente. Sin compradores, no hay lana.

Esta es la realidad que empezó en el mundo con el coronavirus, y que empeoró cuando tuvimos que confinarnos en nuestras casas, que por cierto es lo más lógico y lo que más protegerá a la población del virus. Pero quienes más sufrirán por la falta de compradores serán quienes dejen de ganar dinero, dueños y trabajadores, y que van al día. Algunos de ellos, la mayoría, ni siquiera tendrán acceso automático a los servicios de salud. Para ellos, para quien sea despedido temporalmente o con quien se negoció una paga menor mientras dura la falta de compradores, el gobierno no ha anunciado apoyo temporal alguno.

Se anunció la contingencia sanitaria, se ha dicho atinadamente que no salgamos de las casas, se habla de comprar ventiladores y mejorar servicios hospitalarios, pero ¿y el empleo, apá?

Si el presidente no entiende que ahora se necesitan recursos públicos para defender los empleos, va a haber mucha gente sufriendo por culpa del gobierno. La empresa sola no puede hacerlo. Ninguno de los despedidos temporales en el puesto del mercado de Coyoacán recibía algún programa social. Es decir, los programas sociales actuales NO resuelven el problema de empleo ni de los ingresos perdidos x ello. Esos programas tienen otra función. Ayudan a algunos grupos sociales, pero no a quienes hoy sufren la caída del empleo.

Se necesitan apoyos al empleo y muchas veces esto hay que hacerlo vía la empresa. Es un error pensar que el apoyo a las empresas (micro, pequeña, mediana) para preservar empleo es un apoyo a los “ricos”. Así nos va a ir, ya nos está yendo, por pensar así.

El presupuesto de 2020 necesita ser modificado, el gobierno podría generar déficit o deuda temporal que tendremos que financiar a partir de 2021. Se podrían suspender temporalmente los grandes proyectos como Dos Bocas o el cuantioso apoyo a Pemex. El dinero debajo del colchón es para estos momentos.

Si ya el presidente de todos modos va a salir de casa, que vaya a visitar a las micro, pequeñas empresas formales e informales de zonas urbanas para que vea de cerca lo que está pasando en el país. Igual eso puede hacerlo cambiar de opinión. Igual podría hacerlo cambiar de opinión las sugerencias de académicos serios que han recomendado en estos días un cambio de rumbo en materia de gasto y de deuda en estos momentos. Si el presidente le hace caso a los científicos y expertos en salud, que también lo haga a los expertos en economía.

Sin apoyo presupuestario, las personas seguirán saliendo de casa a buscar el sustento diario, por más contingencias de salud que se hagan y se transmitan en vivo y a todo color todos los días en horario estelar.