Y cuando despertamos, la mafia del poder seguía ahí

blogeditor · 13 de noviembre de 2019

Y cuando despertamos, la mafia del poder  seguía ahí

Todos las corrientes tenían propuestas distintas. El partido en el poder buscaba que quien dirigiera la Comisión Nacional de Derechos Humanos fuera afín a la visión del gobierno; la oposición buscaba justo lo contrario. La protección y defensa de los derechos humanos fueron lo de menos.

Para acceder a sus cargos, los titulares del poder judicial y de los órganos autónomos necesitan el visto bueno de la cúpula política en turno. Aunque suene absurdo, siempre han podido escoger a quienes los vigilan y los juzgan, por eso el presidente Andrés Manuel López Obrador les llamaba la mafia en el poder.

El arreglo de la mafia es sencillo: intercambio de favores. Cuando los nombran, esperan reciprocidad y en la mayoría de los casos la obtienen. Eso puede explicar mucho de la tradición de impunidad y corrupción que vivimos en México.

Nombrar cercanos para que funjan como “juez y parte” fue práctica constante con el PRI y con el PAN cuando fueron gobierno y ahora Morena no esta siendo la excepción. Lo demostraron con la elección de la ministra Yazmín Esquivel y lo confirma ahora con la elección de Rosario Piedra Ibarra en un proceso plagado de irregularidades: con una evaluación que no fue transparente y una elección incapaz de generar certeza y legitimidad.

En Morena este martes ganaron perdiendo, porque lo que las mexicanas y los mexicanos le dijimos al PAN y al PRI en las elecciones es que no queremos estas prácticas que ahora ellos repiten. La justicia, la democracia, la transparencia y los derechos humanos no pueden depender de los intereses de los grupos en el poder, por eso no pueden seguir nombrando a los árbitros. La transformación que prometieron no se trata de cambiar las caras, sino las reglas.

Para el nombramiento de titulares del poder judicial y los órganos autónomos necesitamos una reforma constitucional que garantice convocatorias públicas y abiertas con criterios de selección claros, objetivos y transparentes. Las ternas deberán ser integradas por los perfiles mejor calificados y elegir por sorteo. Que estos cargos no sean definidos por el voto del partido mayoritario sino por la suerte, incentivaría a que las y los legisladores integren las ternas con perfiles competentes e imparciales.

La mafia del poder seguirá hasta en tanto se designen árbitros que desempeñen sus funciones con libertad, independencia y legitimidad, fiscalizando y limitando efectivamente al poder.

@PaolaSAEB