Redacción Animal Político · 4 de febrero de 2024
Xóchitl Gálvez, candidata del Frente a la presidencia de la república, es una mujer claridosa. Buena parte de su carisma político proviene de su manera directa de decir las cosas. Tras formalizar la alianza opositora en Sinaloa, rodeada de “Alito” Moreno, Jesús Zambrano y Marko Cortés, dijo: “Yo quiero reconocerle a Héctor Melesio… tu ánimo se nota, tu gente, tus seguidores son gente entrona y juntos lo vamos a lograr para bien de Sinaloa, porque Sinaloa merece más, México merece más”.
Héctor Melesio, el hombre al que Xóchitl se refiere estaba ahí, chiveado por los elogios de la panista mientras Alito lo abrazaba efusivamente. La razón de su presencia es que el Frente que Xóchitl encabeza en lo nacional decidió aliarse en Sinaloa con un partido local, el Partido Sinaloense (PAS), fundado y liderado formalmente por Héctor Melesio Cuén Ojeda. Oriundo de Badiraguato y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, “El Maestro” Cuén se ha aliado lo mismo con el PRI, con Nueva Alianza, con el PAN, con Morena en la pasada elección y ahora con el Frente integrado por PRI, PAN y PRD en el estado. Su más grande ambición es ser gobernador de Sinaloa, así me lo dijo personalmente. Y opera todos los días, por arriba y por abajo, para conseguirlo.
El Partido Sinaloense es una anomalía en el sistema político sinaloense. Fue fundado en 2012 a partir de la asociación civil “Cuenta Conmigo”, cuya base inicial fue la cúpula de la burocracia universitaria. Hoy, ese partido controla los recursos, la estructura, la academia y la comunicación de la máxima casa de estudios de Sinaloa.
No es una afirmación exagerada, es una realidad innegable. Le doy datos:
De 2012 a 2022 el PAS afilió al 63 por ciento de la nómina activa de la UAS, que asciende a 180 millones de pesos mensuales. Seguro hoy ese dato ha crecido. De hecho, con entre 7 y 8 mil millones de pesos anuales de presupuesto, la UAS representa el segundo presupuesto más importante de Sinaloa, solo después del Gobierno del Estado.
Desde que Cuén Ojeda fue rector y hasta 2022, la UAS generó serios problemas financieros. Acumuló un déficit de mil 835 millones de pesos y cada diciembre tiene que solicitar un rescate extraordinario al gobierno para cumplir con las últimas quincenas y el aguinaldo. Esos rescates oscilan entre los 400 y los 600 millones de pesos.
Además, en 2022 el gobierno del estado encabezado por Rubén Rocha Moya, también exrector de la Universidad, decidió apoyar a la UAS para que liquidara un adeudo con el SAT de 3 mil 500 millones en impuestos. Ese adeudo se generó durante las gestiones de los rectores del Cuenato.
Con una ley orgánica a modo y a pesar de su situación económica, la UAS paga 73 días de aguinaldo a sus funcionarios administrativos. Y en la última década su nómina ha crecido en 40 por ciento a pesar de que su matrícula estudiantil ha crecido 11 por ciento. La mayor parte de ese incremento está en el personal de confianza; de hecho la UAS tiene más “coordinadores” que maestros o profesores investigadores.
Cuando fue rector, Cuén Ojeda cambió las reglas para elegir a las autoridades universitarias y consolidó la figura de un Consejo Universitario integrado por funcionarios, maestros y alumnos universitarios; dos tercios de ese consejo se encuentran afiliados al Partido Sinaloense que ha impuesto a todos los rectores posteriores a Melesio Cuén: Víctor Corrales, Juan Eulogio Guerra Liera y Jesús Madueña Molina.
Hoy, 9 de cada 10 funcionarios de la Universidad son pasistas y son quienes deciden el rumbo y sobre los dineros de la UAS. De hecho, los fundadores del partido ganan en promedio 38 por ciento más que los empleados de la UAS que no lo son. Muchos de ellos han sido candidatos del PAS a puestos de elección popular.
De manera paralela a la cooptación de la universidad, el nepotismo de la familia Cuén sobre ella se ha consolidado: en la UAS laboran todos sus hijos, hermanos y sobrinos con sueldos de directores y coordinadores, lo que les ha permitido acumular un patrimonio de 123 millones de pesos en propiedades. De hecho, en febrero de 2023, la Unidad de Inteligencia de la Fiscalía anunció que investigaba a la familia Cuén por probable enriquecimiento inexplicable.
Su primogénito, Héctor Melesio Cuén Díaz, fungió como director de Bienes e Inventarios de la universidad, la misma posición desde la que su padre escaló a la rectoría, y ahí realizó compras irregulares, a sobreprecio y sin licitar a sus empresas, las de su cuñado y las de otros funcionarios de la misma universidad. Tan solo en 2022 en Noroeste documentamos más de 634 millones de pesos de compras de esa naturaleza.
Hoy, tanto el rector Madueña Molina como el exrector Guerra Liera y sus respectivos comités de compras enfrentan casi una decena de procesos judiciales ante la Fiscalía de Sinaloa por diversos delitos de corrupción. Fueron separados del cargo y son defendidos por el equipo jurídico uaseño. Siete meses después de iniciados los procesos, los acusados han logrado diferir 21 audiencias con argumentos que van desde enfermedades, ausencias, despido de abogados hasta accidentes automovilísticos. Cuén Jr. decidió contratar los servicios de Julio Hernández Barros, quien fuera abogado de Rosario Robles para su defensa, y pagarle con recursos de la UAS.
Además, la estructura de comunicación de la UAS se usa todos los días para defender a Cuén y atacar y denostar a sus críticos y a todo aquél que señale los abusos en la universidad. Hay evidencia, también, de que desde números de teléfono del PAS se han pagado campañas de desinformación y desprestigio en Facebook para atacar a periodistas, académicos y adversarios políticos del cuenismo. El mismo Cuén demandó a la activista Tere Guerra, así como al columnista Luis Enrique Ramírez, asesinado en Culiacán.
A pesar de las acusaciones de corrupción, el evidentemente enriquecimiento de él y su familia, su intolerancia y amenazas a sus críticos, así como la expoliación sostenida de la UAS, a los líderes políticos de la oposición en Sinaloa: Roxana Rubio del PAN, Paola Gárate del PRI y Oner Lazcano del PRD, así como a los empresarios que empujan y patrocinan el Frente en Sinaloa, no les importó aliarse con Cuén. Dicen que les importa construir “contrapesos”, pero en realidad aprovechan que el PAS pondrá estructura y dinero para la próxima elección. Dos cosas que no tienen.
Cuando estuvo en Sinaloa, Xóchitl evadió la pregunta de nuestra reportera sobre la situación de la Universidad, en lugar de fijar postura prefirió contestar con un lugar común a favor de la educación.
Asumo que Gálvez no sabe nada de lo que acá escribo. Porque de saberlo y ser congruente no habría consentido la alianza con el PAS. No sabemos si ganará pero, a juzgar por las encuestas que conocemos, se ve muy difícil. Mientras ella pone el pecho, la partidocracia ya se repartió las posiciones privilegiadas que dejará la derrota. O tal vez lo sabe y de verdad piensa que Sinaloa merece más de lo que la trayectoria de Melesio Cuén representa.
Pero eso ya no importa, la elección aún no sucede y El Maestro Cuén ya aseguró su impunidad: el PRI lo colocó en la quinta posición de la lista plurinominal como diputado federal. Tendrá fuero y podrá preparar su proyecto para el 2027.