WhatsApp: #Posmecaigo… Telegram: #Posyotambién

blogeditor · 27 de febrero de 2014

WhatsApp: #Posmecaigo… Telegram: #Posyotambién

Por: Raúl Méndez (@rulwolf)

 

“La suerte sólo visita a los laboratorios que están preparados”

Bruno Latour

 

En esta vida hay que estar preparados para todo, hasta para el éxito repentino. El pasado 22 de febrero WhatsApp, la reciente compra de Facebook por 16 mil millones de dólares, sufrió una caída que inhabilitó a este servicio de mensajería instantánea por unas horas. En acciones de pánico en todo el mundo se buscaban medios alternos de comunicación y la plataforma de Telegram Messenger no resistió el ritmo de 100 altas por segundo.

En aquel aciago día, millones nos quedamos mirando el relojito de WhatsApp que indica “mensaje enviándose”, para ver en qué bendito momento se transformaba en la reconfortante palomita que indica “enviado” y esperar a que posteriormente se clonara y aparecieran las ansiosas dos palomitas que indican “la otra persona ya vio tu mensaje y te ignora”.

En LEXIA contamos con un amplio conocimiento del comportamiento del público online y hemos detectado que en esta era digital, la virtualidad nos da seguridad en el mundo. En Internet no están sólo meros contactos sino nuestros nichos de pertenencia, nuestros referentes con los que apuntalamos la realidad. De este modo, dejar de conversar genera ansiedad y tensiones. Esto se pudo comprobar con las reacciones de los usuarios ante la suspensión de WhatsApp.

[contextly_sidebar id=”a05c9945dc23487731206ab7d0cf12d5″]Unos segundos, “¡maldito Telcel, Movistar, Iusacell…!”,  un minuto, “¡‘che internet!”, tres minutos, “¿qué tranza weeee?”, diez minutos después se pensaba en terribles conspiraciones: en Venezuela decían que el gobierno de Maduro había bloqueado el servicio para evitar la comunicación de la oposición, en México se rumoraba que era parte de la estrategia con la que habían capturado al Chapo Guzmán, y que incluso Zuckerberg había tirado a propósito su reciente compra.

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Fue entonces cuando muchos buscaron en Telegram Messenger una opción. Este software desarrollado apenas el año pasado (¡una eternidad en la era Big Data!) tiene como principal característica la privacidad y, como buen competidor, había estado buscando incrementar su penetración entre los usuarios. No obstante, nada previno a los hermanos Durov, creadores de este servicio, del intento masivo de migración hacia su plataforma tras la caída repentina de WhatsApp y, dicho en una palabra, colapsó.

¿Qué pasaría si de pronto el Papa, el Vaticano y todos los servicios católicos desaparecieran y los más de 80 millones de católicos en México decidieran asistir los templos evangélicos? ¿Y si el América, los Pumas, el Cruz Azul y otros equipos de Primera División fueran abducidos por extraterrestres y todas las porras quisieran trasladar su euforia a las gradas del Necaxa? -este necaxista cruza los dedos-. ¿Qué haría el Canal del Congreso con 20 puntos de rating?

Nos la pasamos más tiempo previniendo un futuro calamitoso -ahorros para accidentes, desempleo, almacenamiento de víveres para la escasez global, refugios anti bombas- que imaginando acciones para cuando se presente la oportunidad de éxito. Nuestro estoico pesimismo -decía Marco Aurelio que convenía pensar siempre en el peor de los escenarios- nos hace creer que la vida es cruel y le encanta burlarse de nosotros.

No se puede dudar de que es más probable que hoy termine en el hospital a que gane la lotería -mucho más si, de hecho, no he comprado un boleto-, pero no sólo hay que juntar bellotas para el invierno, o acumular para cuando lleguen las vacas flacas, también hay que ejercer el ingenio y la prospección para momentos de oportunidad.

Se cuenta que en una ocasión Napoleón confundió a un soldado y le dijo “Buenas tardes General”. Aquel sorprendido hombre pudo haber corregido al Espíritu Absoluto montando a Caballo (Hegel dixit) y decirle que se había confundido y que sólo era un subordinado. Pero aquel soldado contesto: “¿de cuál tropa Señor?”, inmediatamente fue ascendido.

En la ciencia se le llama “serendipia” a esos momentos de suerte donde por alguna razón se realiza un descubrimiento o se tiene una oportunidad de implementar una teoría, modelo o fórmula. El antropólogo Bruno Latour ha dicho que sólo aquellos laboratorios que tienen la infraestructura humana, científica y  de recursos, como era el laboratorio de Louis Pasteur, pueden aprovechar la oportunidad de la suerte. La vacuna y otros descubrimientos de casualidad, en realidad tienen detrás el esfuerzo para cuando la buena fortuna sonriera.

Como país tenemos muchas opiniones sobre el futuro de México, algunas buenas, otras malas, unas pesimistas, otras optimistas, pero hace falta pasar a las acciones, tener una actitud alerta en busca constante de oportunidades. Mis clientes no aumentan exponencialmente todos los días, una manzana no cae en la cabeza de Newton a cada momento, pero cosas así sí llegan a ocurrir y es más probable que ocurran si las estamos buscando.

Si hoy el éxito personal, laboral, de tu empresa, de tu gestión política tocara a tu puerta, ¿colapsarías o estarías preparado?

 

 

* Raúl Méndez Yáñez es Investigador Insighter de Innovación y Desarrollo en LEXIA y licenciado en Antropología Social con especialidad en cultura por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Cuenta con estudios de hermenéutica y semiótica en el Seminario Teológico Presbiteriano de México. Desde 2009 desarrolla y coordina proyectos antropológicos y etnográficos sobre transformación cultural.