blogeditor · 19 de noviembre de 2021
México es un país joven, con un gran porvenir por delante. Nuestras esperanzas residen en 20.8 millones de niñas y niños, así como en 21.7 millones de adolescentes 1. Todos ellos son, aunque suene trillado, el presente y el futuro de México, por lo tanto, tenemos el deber involucrarlos y prepararlos para participar activamente en la vida democrática del país.
Sin embargo, las voces de los infantes y los jóvenes pocas veces son escuchadas para detectar y solucionar los problemas, las carencias, las marginaciones y las discriminaciones que afectan su vida diaria y su desarrollo como personas. Dichas circunstancias son factores que se convierten en condicionantes para el goce, el ejercicio y la protección de sus derechos, libertades e igualdades.
Adicionalmente, las políticas públicas, las leyes y las instituciones, que han sido concebidas para trasformar y erradicar los contextos de opresión, son diseñadas e implementadas desde una visión de adultocentrismo 2 que, lamentablemente, omite tomar en cuenta las opiniones, o bien, que sustituye la visión y las expresiones de los párvulos y los adolescentes.
Dicha situación ha ocasionado que se acreciente el distanciamiento, se prolongue el descanto y se avive la apatía, entre niñas, niños y adolescentes con la democracia, los asuntos públicos, los gobiernos, las autoridades y las instituciones, debido a que nuestros infantes y nuestros jóvenes se sienten olvidados, ignorados, rezagados y desentendidos.
Una luz en medio de la oscuridad
Con la finalidad impulsar la participación de niñas, niños y adolescentes en los asuntos públicos y en la vida democrática, el Instituto Nacional Electoral implementa, desde hace 21 años, la Consulta Infantil y Juvenil. Este ejercicio participativo tienes tres finalidades: i) revertir la exclusión en los procesos de formación y ejecución de las decisiones públicas; ii) conocer, atender y solucionar las necesidades y las carencias y iii) sustituir la visión del adultocentrismo de las políticas públicas.
La Consulta Infantil y Juvenil es el espacio por excelencia para recolectar, procesar y difundir las opiniones y las expresiones de niñas, niños y jóvenes a lo largo y ancho del país. Sus resultados tienen una representatividad a nivel nacional, regional, estatal y municipal. Lo anterior posibilita que el diseño de políticas públicas, leyes y decisiones judiciales se realice a través de la mirada de niñas, niños y adolescentes; o bien, que las acciones políticas, legislativas y jurisdiccionales puedan ser revisadas y corregidas para tomar en cuenta su voz y su visión.
Un poco de historia que comenzó en 1997
Para poder visualizar los esfuerzos, así como el trabajo que el Instituto Federal Electoral/Instituto Nacional Electoral ha hecho en favor de niñas, niños y adolescentes, de 1997 a 2018 se han llevado a cabo ocho Consultas Infantiles y Juveniles que han posibilitado la participación de 27.3 millones de niñas, niños y adolescentes (ver gráfica 1). La asistencia promedio es de 3.4 millones. Sobresale la consulta de 2018 en donde se registró un incremento de 86 puntos porcentuales con respecto al 2015 y que se erige como el mecanismo consultivo de máxima participación.
Para lograr la participación de los 27.3 millones de niñas, niños y adolescentes, en 2018 se instalaron casi 122 mil casillas en los 32 estados y en los 300 distritos (ver gráfica 2). En cada Consulta Infantil y Juvenil se instalaron un promedio de 15,247 casillas y en cada una de ellas se recibió una media de 224 opiniones. Las casillas fueron instaladas por 180 mil voluntarios y fueron supervisadas por las juntas locales y las justas distritales del INE.
En las Consultas Infantiles y Juveniles de 1997, 2000, 2003 y 2012 las casillas fueron ubicadas en plazas, centros deportivos, parques de diversiones y escuelas. En cambio, en 2006 y 2009 fueron instaladas exclusivamente en los centros educativos públicos y privados. En 2015 se ubicaron en parques, centros comerciales, zoológicos, balnearios, cines, ferias, centros deportivos y museos; asimismo, se utilizaron las casillas itinerantes para recabar las opiniones en centros de rehabilitación, hospitales, comunidades indígenas y casas hogares.
En 2018 se introdujeron cuatro innovaciones. Primero, se instalaron casillas en escuelas públicas y privadas. Segundo, se colocaron casillas en los Módulos de Atención Ciudadana del INE. Tercero, las opiniones de infantes y jóvenes fueron recabadas en la boleta en papel y en la boleta electrónica. Cuarto, se utilizaron casillas itinerantes para recabar opiniones en las caravanas migrantes.
Las Consultas Infantiles y Juveniles se han organizado en torno a temáticas específicas que permiten conocer los problemas y las carencias que afectan el goce, el ejercicio y la protección de derechos, libertades e igualdades de la niñez y la juventud (ver tabla 1). Aparte de las preguntas temáticas, estos ejercicios consultivos favorecen la obtención de información como asistencia a la escuela, integración del núcleo familiar, discapacidades, empleo infantil, pertenencia a un grupo vulnerable, hogar y actividades domésticas.
Para la definición de la temática, la elaboración de las boletas y el diseño del plan operativo de las Consultas Infantiles y Juveniles, el INE ha contado con la colaboración de múltiples instituciones (nacionales e internacionales, públicas y privadas) que se han desempeñado como aliados estratégicos. Estas alianzas han enriquecido y potencializado los alcances, los contenidos y los resultados del mecanismo consultivo (ver tabla 2).
Por otra parte, en la Consulta Infantil y Juvenil de 1997 solo existió un solo tipo de boleta. En los ejercicios participativos del 2000, 2003, 2012, 2015 y 2018 se han utilizado tres tipos de boletas; éstas fueron diseñadas para tres grupos etarios: 6 a 9 años, de 10 a 13 años y de 14 a 17 años. En los mecanismos consultivos de 2006 y 2009 las boletas se diseñaron por grado escolar: 1 a 3 de primaria, de 4 a 6 de primaria y de 1 a 3 de secundaria, y se excluyó a los jóvenes de preparatoria.
A partir de la Consulta Infantil y Juvenil de 2012, las niñas, niños y jóvenes que por alguna razón no podían leer y escribir tuvieron la oportunidad de participar expresándose mediante un dibujo que realizaron en las hojas de expresión gráfica. Desde 2015, las boletas utilizadas en los mecanismos consultivos se han traducido a diversas lenguas indígenas como maya, otomí, náhuatl y purépecha. A partir de 2012, se han puesto a disposición de párvulos y jóvenes boletas en braille. Por último, desde 2018 se diseñaron las boletas electrónicas para ser utilizadas en celulares y tabletas.
A lo largo de 21 años la Consulta Infantil y Juvenil ha pasado por diversos senderos y por múltiples determinaciones para facilitar e incentivar la participación de niñas, niños y adolescentes. En 3 ocasiones se realizó a través de la modalidad de elección (1997, 2006 y 2009), mientras que en 5 oportunidades se efectuaron en modalidad de consulta (2000, 2003, 2012, 2015 y 2018).
Se han variado las fechas de celebración de la jornada consultiva. En 1997, 2000, 2003, 2012 y 2015 se recabaron las opiniones en un solo día. En los ejercicios consultivos de 2006 y 2009 se recolectaron expresiones durante 5 días y en 2018 se recopilaron opiniones durante 9 días.
En las consultas de 1997, 2000, 2003 y 2015 la jornada de participación se llevó a cabo el mismo día de la jornada electoral federal. Si bien esta fecha permitía una jornada de votación familiar, la consulta era opacada y subordinada por las elecciones federales.
Por lo anterior, se decidió realizar las jornadas consultivas del marco del proceso electoral en 2006 fue en junio, en 2009 en marzo y en 2012 en abril; sin embargo, el predominio de las elecciones federales continuó supeditando a la Consulta Infantil y Juvenil. Es por ello que en 2018 se decidió celebrar la jornada consultiva en el mes de noviembre; esta decisión permitió que el ejercicio participativo tuviera un espacio individual para la organización y la difusión. Con ello, se eliminó el predominio de las elecciones federales y se dotó a la Consulta Infantil y Juvenil de mayor visualización.
Habichuelas mágicas
La participación de niñas, niños y adolescentes no son olvidadas, archivadas o ignoradas. Las opiniones son procesadas por un grupo de expertos y recopiladas en un informe. Dicho documento de resultados es entregado al gobierno federal, a los gobiernos estatales, al Congreso de la Unión, a las legislaturas estatales, a la SCJN, y a los tribunales de justicia estatales.
La entrega del informe de resultados tiene como principal finalidad que los gobiernos, los legisladores y los jueces conozcan de primera mano los problemas, las carencias, las marginaciones, las discriminaciones y las necesidades de la niñez y la juventud. A su vez, se tiene el propósito de incidir en el diseño y la implementación de políticas públicas, leyes y decisiones jurisdiccionales para limitar y erradicar los contextos de opresión de párvulos y adolescentes.
Algunas acciones que han derivado de los informes de resultados de las Consultas Infantiles y Juveniles son programas de rescate de espacios públicos, políticas públicas a favor de las infancias trans, protocolos judiciales con perspectiva de género, sentencias con lenguajes sencillo, programas de solución de conflictos mediante la cultura de la paz, entre otras.
La nueva, nuevecita, Consulta Infantil y Juvenil 2021
Todo, sí todo, el mes de noviembre será el mes de la Consulta Infantil y Juvenil 2021. Durante 30 días niñas, niños y adolescentes tendrán la oportunidad de expresar su opinión. Esta decisión se tomó tanto para cuidar la salud de los participantes y sus familias, puesto que la pandemia del SARS-CoV-2 aún no ha terminado, así como para impulsar un mayor involucramiento de los párvulos y los jóvenes.
En esta ocasión, el tema de la consulta versará sobre el cuidado del planeta, el bienestar y los derechos humanos. Este tema fue decidido por 8,396 niñas, niños y adolescentes que participaron en un sondeo en línea. Para ello, tuvieron que elegir algunos temas de una lista, pero también hicieron sus propias propuestas. Este proceso fue conducido por el Programa de Investigación sobre Infancia de la UAM Xochimilco en colaboración con el INE.
El sondeo del tema, los contenidos de la boleta y el plan operativo fue diseñado por el INE con la colaboración con Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública, Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, Pacto por la Primera Infancia, Save the Children México, Red por los Derechos de la Infancia en México, Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas del CIDE, Virtual Educa e Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
Se aplicarán las buenas prácticas de las consultas pasadas, tales como: ubicación de las casillas en diversos espacios públicos, uso de la casilla itinerante, casillas en espacios públicos y en centros educativos públicos y privados, boletas en papel y electrónicas, hojas de expresiones gráficas, casillas en los Módulos de Atención Ciudadana del INE, uso de boletas braille y tradición de boletas en lenguas indígenas.
Ha sido una tradición del INE que en cada Consulta Infantil y Juvenil se instrumenten una serie de innovaciones técnica y organizacionales para mejorar, consulta tras consulta, la participación de niñas, niños y adolescentes. Para este mecanismo participativo se encuentran:
Así que, si niñas, niños y adolescentes quieren participar desde casa en la Consulta Infantil y Juvenil 2021, pueden acceder desde este enlace.
También, si consideras que es más ilustrativo que ellas y ellos asistan a una casilla, puedes consultar este enlace para localizar la casilla más cercana a tu domicilio.
Por último, en todas las casillas se aplicará un protocolo de protección a la salud diseñado para que niñas, niños y adolescentes. Entre las medidas destacan: el uso obligatorio de cubrebocas para voluntarios, infantes, jóvenes, familiares y acompañantes; si alguna persona que acuda a la casilla no lleva cubrebocas se le proporcionará uno; sana distancia de 1.5 metros entre las personas que estén en la casilla; desinfección frecuente manos con gel antimaterial; limpieza frecuente de superficies; y, desinfección de objetos personales, material utilizado y mobiliario en casilla. Puedes acudir con la certeza de que en las casillas se cuidará la salud de hijas e hijos.
Tan tan…
La participación en Consultas Infantiles y Juveniles estimula en niñas, niños y adolescentes el desarrollo de habilidades para el ejercicio de una futura ciudadanía. También, genera una valoración positiva sobre la democracia, ya que produce un sentimiento de inclusión en los procesos y en los mecanismos de la toma de decisiones sobre los asuntos públicos. Asimismo, permite que las autoridades, los gobiernos, los legisladores y los jueces tengan insumos desarrollados desde una perspectiva de infantes y jóvenes para el diseño y la implementación de políticas públicas, leyes y sentencias. En pocas palabras, la Consulta Infantil y Juvenil fomenta la vida democrática.
* César Hernández González (@ZezarHG) especialista en Derechos Humanos, Democracia y Elecciones.
2 Es la relación asimétrica que busca sostener las relaciones económicas y de poder de personas adultas hacia la niñez, las personas jóvenes y personas adultas mayores.