blogeditor · 20 de diciembre de 2021
El 16 de octubre de 2020 estaba en mi casa cuando mi hermano Gonzalo me envió un video y por un instante di por un hecho que habían tenido un accidente automovilístico, ya que observaba a mi madre caminar por la banqueta y varios vehículos estacionados; sin embargo, mi suposición era equivocada.
Un automóvil sin marcas de patrulla, con dos sujetos a bordo que no portaban uniforme policiaco, los persiguieron, acorralaron y sin presentar una orden de aprehensión se llevaron detenida a Alejandra Cuevas Moran al Reclusorio Santa Marta Acatitla, donde hoy cumple 426 días encarcelada sin haber cometido un delito.
¿Cómo llegamos a este punto?
Regresemos al pasado. Mi abuela, Laura Moran Servín, fue la pareja durante 52 años de Federico Gertz Manero, el hermano del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero. Durante más de medio siglo la vida de mi abuela y la de toda mi familia transcurrió con normalidad y cordialidad. Sin embargo, en 2015, entramos al abismo fabricado por Alejandro Gertz Manero.
En el verano de 2015 Federico tenía 82 años y mi abuela Laura, 88. Federico tenía un marcapasos, poca visibilidad y padecía una serie de condiciones de salud, por lo que mi abuela decidió contratar a dos enfermeros para que la ayudaran en la casa en donde vivían. Pasaron tres días y al notar que la salud de Federico seguía decayendo, mi abuela le llamó el 24 de agosto de 2015 a su cuñado, Alejandro Gertz Manero, quien se desempeñaba como rector de la Universidad de las Américas A. C., para expresarle la preocupación que tenía por su hermano Federico.
Alejandro le dijo que no se preocupara y que él se haría cargo de los cuidados médicos de su hermano, por lo que dispuso que ese mismo día fueran dos médicos que trabajaban para él en la Universidad de las Américas, el Dr. Hugo Mancilla Nava y el Dr. Homero Aguirre, y también agregó al equipo médico al Dr. Doctor Miguel Ángel Ceñal Martínez, para que se encargaran de la salud y del cuidado de su hermano en la casa que compartía con mi abuela.
Durante una semana, los médicos que trabajaban para Alejandro Gertz Manero le dieron medicamentos, dirigían el tratamiento y cada noche le informaban a Alejandro el estado de salud de Federico, quien estuvo acompañado por mi abuela y por las hijas del Fiscal General de la República, sobre todo por Victoria Gertz Loizaga junto a su esposo Julián Antuñano, que vivían enfrente de la casa y visitaban constantemente a Federico. En el mes de agosto su salud empezó a decaer.
El 29 de agosto de 2015, es decir una semana después de que los médicos contratados por Alejandro Gertz Manero tomaran el control exclusivo de la salud de su hermano dentro de la casa, Gertz irrumpió en la residencia de mis abuelos y junto con su abogado Juan Ramos, guardaespaldas, y un sinnúmero de individuos interrogaron a mi abuela y sin orden de cateo se llevaron documentos, tomaron fotografías y sustrajeron de forma violenta a Federico, que se encontraba en una cama hospitalaria en la sala de la casa.
– “Alejandro, ¿qué estás haciendo”- preguntó mi abuela.
– “Me llevo a mi hermano porque lo estas matando”, contestó Alejandro.
– “¿Cómo lo voy a estar matando, si tus médicos están cuidándolo, tus hijas están aquí día y noche, he compartido mi vida con el”.
– “Si te presentas tú o algún familiar en el hospital ABC de Observatorio los mandaré a arrestar”.
La última imagen que tendría mi abuela Laura de Federico, con quien compartió su vida, sería de éste gritando desde la cama hospitalaria que no quería que su hermano Alejandro se lo llevara.
El fiscal sustrajo en contra de su voluntad a su hermano el 29 de agosto de 2015 y Federico murió el 27 de septiembre del mismo año, es decir, casi un mes después. Durante ese periodo ni mi abuela, ni ningún familiar pudo ver a Federico por las amenazas de Alejandro Gertz Manero.
El fiscal denunció a mi abuela, a mi madre y a mi tía de homicidio, sin embargo nunca existieron los elementos para acreditarlo, ya que durante 5 años de juicio Alejandro Gertz Manero intentó consumar el delito que fabricó, pero la fiscalía de la Ciudad de México en 2 ocasiones dictaminó el no ejercicio de la acción penal después de analizar los dictámenes periciales, las pruebas testimoniales, la necropsia y un sinfín de evidencias probatorias. Archivaron el caso. Empero, cuando Alejandro Gertz Manero asume el cargo como el primer fiscal autónomo en la historia de México, envía el expediente a la Fiscalía Central para la Investigación de Delitos Especiales y Electorales. A mediados del 2020 la misma Fiscalía de la Ciudad de México que en dos ocasiones había determinado el no ejercicio de la acción penal, reactiva el caso, cambia de criterio y procesan a Laura de 94 años y a Alejandra Cuevas la encarcelan. A la otra hija, Laura Cuevas Moran, que desde el 2015 también fue denunciada por el fiscal, es inexplicablemente apartada del caso. Cabe señalar que Laura Cuevas Moran es suegra de Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México, quien terminó convirtiéndose en el interlocutor de la extorsión que llevó a cabo el Fiscal General de la República cuando arrestaron a mi madre.
Con el arresto de Alejandra Cuevas Moran se implantó un canal de comunicación por medio del cual el fiscal decidió que la única persona con la que hablaría de este asunto sería con Alfredo del Mazo, quien junto a Fernando Díaz, esposo de Regina Castillo Cuevas, hija de Laura Cuevas, trasmitiría las exigencias ilícitas del fiscal:
Nada de lo que exigió el Fiscal le correspondía, sin embargo ante la desesperación de tener a mi madre encarcelada y el terror de mi abuela de que pudiese tomar represalias adicionales en contra de mi madre en prisión, se le hizo entrega de lo que exigió.
La zozobra nos llevó a marcarle por teléfono a Alejandro Gertz Manero y dejar el canal de comunicación con Alfredo Del Mazo para entender qué buscaba. ¿Por qué le estaba haciendo esto a mi familia? ¿Cómo era posible que tuviera a mi madre presa sabiendo que es inocente?
Alejandro Gertz Manero contestó el teléfono y en esa conversación que tenemos en nuestro poder, el fiscal nos exige a mí y a mis hermanos un documento por escrito en donde “reconozcamos nuestra responsabilidad directa o indirecta del caso, porque si hay uno de tus hermanos que crea que es víctima no hay nada de qué hablar”. Es decir, el funcionario más poderoso en la procuración de justicia, con mi madre ilegalmente encarcelada y con mi abuela extorsionada, nos exige un documento para auto incriminarnos y meternos a la cárcel.
En la misma conversación, Gertz Manero también nos pide que nos reunamos con el subprocurador Juan Ramos y nos dio su celular. 48 horas después, mis hermanos Ana Paola y Gonzalo Castillo Cuevas llegaron a la FGR, presentaron sus identificaciones, subieron el elevador, les indicaron que esperaran en la oficina de Juan Ramos y cuando el subprocurador llegó, lo primero que preguntó fue: “¿Dónde está el documento por escrito que les pidió el Dr. Gertz Manero?”. Mis hermanos junto a quien era en ese momento nuestro abogado le dijeron que no traían ningún documento por escrito. El subprocurador se enojó y la reunión concluyó.
Con mi madre encarcelada, tuvimos que iniciar nuevamente el juicio que ya se había llevado a cabo y en el que se había demostrado la inocencia de las tres mujeres acusadas por el Fiscal General de la República, pero ahora con mi madre de 68 años viviendo en una celda rodeada de secuestradoras, homicidas y también de muchas mujeres que no deberían estar presas, pero el ciclo permanente de miseria las deja abandonadas por sus familias, por los abogados de oficio y por la sociedad.
La defensa de mi madre apeló el Auto de Formal Prisión, dictado el 19 de octubre de 2020 por la Jueza Sexagésimo Séptimo Penal de la Ciudad de México. Pasaron los meses, entre plazos medievales y las chicanadas movilizadas por el poder del fiscal, cuando finalmente llegó la sentencia del magistrado de la Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, que para sorpresa de cualquier abogado confirmó el Auto de Formal Prisión a pesar de las incontables violaciones, entre ellas que mi madre contaba con un amparo y una suspensión jurídica que prohibía su arresto. Por ello, la defensa interpuso un Juicio de Amparo para mi abuela y mi madre.
La sentencia de la Juez Federal Quinto de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México detalla el sinnúmero de irregularidades cometidas en el proceso. Entre las más notorias, el magistrado de la Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, solo contestó 4 de los 28 agravios que presentamos, y de esos cuatro, 2 los estudió parcialmente, evitando analizar las pruebas que presentamos.
La Jueza de Amparo también destaca la falsedad de que mi madre era garante accesoria y que supuestamente faltó cuidado con la salud de Federico, porque en ninguno de los puntos se puede encuadrar a mi madre como la garante de Federico o que tuviera una responsabilidad de su cuidado; mi madre no vivía en la casa con mi abuela, el absurdo.
Para la Jueza de amparo la motivación y fundamentación fue deficiente y aludió a las incongruencias y contradicciones de Alejandro Gertz Manero, sus hijas y yernos, además de dejar clara la violación que incurrió la Sala Penal al infringir el principio de legalidad de los artículos 14 y 16 de la Ley Fundamental.
Al ganar los amparos, el fiscal Gertz los impugnó, pero no solo como “particular” sino a través del Ministerio Público adscrito a la FGR. ¿Cuál es el interés de la federación en mi abuela y mi madre? Ninguno, pero cuando Gertz Manero te persigue, la ley se extingue.
Ante la impugnación de los amparos, el caso de mi madre sube al Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal y el 8 de noviembre de 2021 el Consejo de la Judicatura nos envía un correo electrónico confirmando nuestra audiencia por videoconferencia con los tres magistrados, antes de que deliberaran la posible y muy factible libertad de mi madre, ya que esta fabricación es insostenible y ya habíamos ganado los amparos. Sin embargo el mismo lunes por la noche me llega un correo electrónico cancelando la audiencia y también la deliberación del caso de mi madre:
“En comunicado del Secretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el mismo día de hoy, el Pleno de dicho alto tribunal, a solicitud de Alejandro Gertz Manero, resolvió ejercer la facultad de atracción para conocer de los amparos en revisión 176/2021 y 177/2021 del índice de este tribunal colegiado y en razón de ello requirió que este órgano colegiado suspenda inmediatamente el dictado de las resoluciones, que como es de su conocimiento, estaba programada para el próximo jueves 11 de noviembre en curso”.
El fiscal sabía o sospechaba que le darían la libertad a mi madre. En cuestión de horas, pidió la atracción del caso a la SCJN.
Ha pasado más de un mes, y la SCJN no ha dicho una sola palabra sobre este asunto, no se tiene conocimiento de cual será la ponencia de la Ministra o Ministro que llevará a cabo la revisión de dicho asunto y no omitimos señalar que lo anterior ya causó una afectación a las garantías y derechos establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los tratados internacionales en materia de derechos humanos, en este caso de mi madre, Alejandra Cuevas Moran.
La violación respecto al ejercicio de la Facultad de Atracción por la SCJN se encuentra materializado en el artículo 123 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, que establece las reglas y los términos que a continuación se mencionan:
V. Dentro de los diez días siguientes a la fecha en que se hubiere admitido la atracción, el expediente se turnará a la o el ministro relator que corresponda, a efecto de que en un término de treinta días formule el proyecto de sentencia que deba ser sometido a la resolución de la Sala correspondiente.
Por lo anterior, es clara la afectación a los derechos de nuestra madre, por lo que hemos solicitado que de inmediato se dé respuesta a esta solicitud. Son seis escritos los que hemos presentado y el silencio ominoso de la SCJN nos tiene muy preocupados, ya que hemos sido testigos del poder absoluto de Alejandro Gertz Manero.
Hace unos días promovimos juicio político en contra del Fiscal en la Cámara de Diputados y a la fecha solo 2 representantes han expresado la barbarie jurídica y humana perpetrada por Alejandro Gertz Manero, El miedo que le tiene el poder legislativo a Gertz es notable.
Este caso rebasa el ámbito privado: estamos hablando de la procuración de justicia del país. Nosotros, como muchos mexicanos, hemos vivido en carne propia la debilidad de las leyes, la desaparición del estado de derecho y hemos constatado que los códigos son letra muerta cuando un funcionario con poder doblega la ley a su conveniencia y logra que desde policías hasta ministerios públicos cometan delitos para lograr su misión: el encarcelamiento de una mujer inocente y mantenerla como rehén, ya que teme que mi abuela después de pasar 52 años con su hermano pueda tener más información, como el estado de cuenta de casi 8 millones de dólares en un paraíso fiscal en Panamá del banco suizo Julius Baer, que presenté en la Unidad de Inteligencia Financiera, tanto al doctor Santiago Nieto Castillo como al licenciado Pablo Gómez.
El móvil de la persecución de Gertz Manero en contra de mi familia es esconder el patrimonio monumental que tiene, por lo que no le ha importado violar los derechos humanos de una mujer inocente y utilizar a la FGR para delinquir.
Esta situación le puede ocurrir a cualquiera. Si piensas que la ley, el abogado, el código te servirá de algo, te equivocas. Los funcionarios aplastan a quien decidan con el poder absoluto que tienen y por esta razón nos compete a todos la defensa de la procuración de la justicia, porque hoy es mi madre, pero mañana puede ser tu hija.