blogeditor · 2 de agosto de 2022
Con el objetivo de abonar a la transformación de diversos marcos normativos que verdaderamente posibiliten la prevalencia de una perspectiva de derechos humanos en la visión de la migración y la protección internacional que se tiene en México, diversas organizaciones defensoras de derechos humanos de Honduras, Guatemala, Estados Unidos, Ciudad Juárez, Chiapas y la Ciudad de México a partir de 2022 hemos estado impulsando visitas con personas legisladoras y sus equipos técnicos del Congreso, a espacios en donde se puede observar la dinámica migratoria y los principales retos que se enfrentan en puntos emblemáticos del tránsito migratorio por México.
Este fue el caso de la visita realizada del 21 al 23 de junio a la Ciudad de Tapachula, Chiapas, en donde fuimos partícipes de distintos intercambios entre una diversidad de actores de la sociedad civil, autoridades encargadas de la infancia y la adolescencia, autoridades responsables de la garantía de derechos de las personas migrantes y sujetas de protección internacional, agencias de Naciones Unidas y Academia, todo ello en derredor de tres ejes consensados: la securitización de las fronteras y de las labores de control migratorio; la no detención por razones migratorias, y el acceso a derechos indistintamente de la condición migratoria de las personas. Bajo estos temas, se reflexionó también el fenómeno migratorio desde las distintas intersecciones y situaciones específicas que enfrentan niñas, niños y adolescentes, mujeres, personas LGBTTIQ+, personas sujetas de protección internacional, y como es que este tipo de contextos les colocan en una mayor vulnerabilidad ante un fenómeno tan básico para la humanidad como lo es migrar.
Algo que vale la pena destacar de estas visitas es que se priorizó realizar visitas a los lugares en donde permanecen y se asiste a las personas en contexto de movilidad en puntos estratégicos de Tapachula, Ciudad Hidalgo, Huixtla y Huehuetán, pero adicionalmente se procuraron diálogos respetuosos con las personas migrantes y sujetas de protección internacional, experiencias desde las cuales las personas al compartir sus vivencias situaron en la mesa de la reflexión el impacto que tiene la actual política migratoria y de asilo de México en la vida cotidiana de ellxs, sus familias y todas las personas que por distintas razones han llegado a este país; políticas que, en palabras claras, parecen no respetar ni garantizar la dignidad humana, sino que promueven contextos hostiles, llenos de incertidumbre y de violencia sistemática y sistémica en contra de las personas por el simple hecho de no ser nacionales mexicanas.
Sin duda esta visita quedó marcada por experiencias como la compartida por una familia hondureña conformada por tres niñxs y adolescentes y dos adultos, en la que una de las niñas al tener ella afectaciones neuronales ha debido de enfrentar retos mucho mayores a los que otra cualquier persona que ha llegado a México ha tenido que enfrentar, situación donde a pesar de que la familia claramente tiene necesidades de protección internacional y no puede regresar a su país, su situación simplemente no ha sido tomada en consideración por parte de las autoridades competentes para posibilitarles viajar de manera segura a una entidad de la República en donde ella pueda recibir la atención especializada que requiere y permanecer en México por cuestiones humanitarias.
Si bien son importantes los esfuerzos que realizan de manera conjunta autoridades, organizaciones de la sociedad civil y agencias de Naciones Unidas con la finalidad de dignificar las condiciones de vida de la población en movilidad, estas acciones pueden llegar a ser insuficientes si no se avanza en la transformación estructural de la política del Estado mexicano en materia migratoria, sobre todo si no se visibilizan las corresponsabilidades entre los tres niveles de gobierno y la importancia del trabajo interinstitucional, no solo del INM y de la COMAR, sino de las distintas instituciones y entidades dedicadas a garantizar derechos básicos como la salud, la educación y el trabajo para las personas en contexto de movilidad.
Algunos de los retos más importantes que se observaron durante esta visita y que resultan importantes de impulsar en el nuevo periodo legislativo del Congreso de la Unión son:
Desde el Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria (GTPM), junto con el grupo de Trabajo Humanitario de Ciudad Juárez y el Grupo de Acción contra la Detención de Personas Refugiadas, continuaremos impulsando esta serie de reflexiones y actividades ahora en Ciudad Juárez, donde en el mes de septiembre revisaremos los siguientes ejes de reflexión: la situación de los espacios humanitarios de acogida para las personas en contexto de movilidad, la situación de niñas, niños y adolescentes, la política migratoria y de asilo binacional entre los gobiernos de México y de los Estados Unidos, y finalmente el contraste entre una política de seguridad nacional versus seguridad humana. Visitas a partir de las cuales pretendemos seguir impulsando el intercambio con distintos actores para construir una política migratoria en esencia, más digna y humana.
* Melissa A. Vértiz y Ximena Suárez, Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria (@GTPM_MX).