Violencias, conectar saberes para cambiar la historia

blogeditor · 24 de agosto de 2020

Violencias, conectar saberes para cambiar la historia

Desde el Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana CDMX, en alianza con múltiples actores, hemos reunido en tres eventos a más de 100 voces comprometidas con la construcción de la paz, provenientes del activismo, la investigación académica, la docencia y el periodismo. Más de una centena de historias de especialización, lucha y resistencia que nos permiten concluir, sin resquicio de duda, que el Estado mexicano se coloca cada vez más lejos de cumplir con una de las funciones que formalmente le dan sentido a su existencia: la seguridad ciudadana.

Se publica este texto cuando aún no termina el tercero de estos eventos: las Jornadas por la seguridad ciudadana, otras voces, otras miradas, cuyos seis conversatorios asociaron la política hegemónica de seguridad enfocada en el uso de la fuerza y la militarización, a la exclusión social, el dominio de los intereses económicos sobre la protección de la vida, las violencias de género, las violencias contra las mujeres, las violaciones graves a los derechos humanos, la articulación entre el Estado y la delincuencia organizada, la criminalización de la población migrante, la depredación del medio ambiente, el despojo de los recursos naturales a manos del capital y las violencias contra los pueblos indígenas.

La ruta del Estado mexicano no va por la construcción de procesos de cambio que transformen las causas profundas de las violencias, así demostrado principalmente a través de la consistente marginación de la sociedad, y en particular de las víctimas, tanto de la definición del problema, como de la construcción e implementación de las vías de solución. La condena al fracaso de la política de seguridad hegemónica está en su fundamento mismo, al no haber sido diseñada para abrazar la participación social.

Nuestras Jornadas por la seguridad ciudadana nos confirmaron que la ruta del Estado mexicano más bien reproduce formatos de interdependencia con intereses económicos y poderes criminales que hacen imposible construir una seguridad que auténticamente ponga en el centro a las personas, en especial las más lastimadas, excluidas y silenciadas. Asómense, por ejemplo, a nuestra mesa denominada Extractivismo, militarización y violencia en México, donde se exponen hallazgos de la investigación que avanzan en la demostración de terribles escenarios de interdependencia que alinean a los poderes del Estado, los empresariales y la delincuencia organizada en el control de territorios, con fines combinados de despojo, depredación y extracción de rentas desde múltiples mercados criminales.

Nuestros eventos enseñan la profundidad de las problemáticas estructurales que reproducen las violencias, mientras la narrativa oficial persevera en la reducción de la inseguridad a un problema, ya sea de delincuencia organizada o bien de pobreza, anulando las posibilidades de construir sólidos diagnósticos multidimensionales, con enfoques locales e hiper locales diferenciados, que den paso a políticas multi agenciales, a su vez, como anoté, acompañadas por las poblaciones intervenidas.

Ha sido ampliamente documentada la ruta del Estado. Pero también hemos documentado la explosiva evolución de los saberes, las experiencias, las resistencias, las luchas y las propuestas que la sociedad viene haciendo a favor de la seguridad ciudadana, de cara a las violencias y de la manera como el Estado las reproduce. Nuestro enfoque entonces ha variado. El cambio de la historia pasa por la articulación de esos saberes sociales. Si otro mundo es posible, será a través de la construcción de coaliciones sociales amplias en torno a agendas comunes. Lo que aún nos falta por aprender es cómo tejer conexiones duraderas entre el activismo, la investigación académica, la docencia y el periodismo.

La debilidad en la articulación entre estos saberes, es la fortaleza que permite al Estado reproducir una política de seguridad que lo que mejor hace es, justamente, reproducirse a sí misma.

Aprender a conectar, el reto.

@ErnestoLPV