Violencia y crisis climática: la doble amenaza

blogeditor · 5 de junio de 2022

Violencia y crisis climática: la doble amenaza

Cada vez es más evidente que la crisis relativa al clima y medio ambiente cuesta vidas, exacerba vulnerabilidades y, en ocasiones, actúa como motor de pugnas. Esta amenaza pone en riesgo la supervivencia de miles de personas en el mundo, pero sus efectos son más severos para aquellas que viven en una situación de especial vulnerabilidad y en zonas ya afectadas por conflictos armados o por otras situaciones de violencia.

Los impactos del cambio climático son cada día más palpables: huracanes, inundaciones e incendios; temperaturas extremas y sequías prolongadas. Fenómenos que, por ejemplo, se suman a las razones de miles de personas ya afectadas por la violencia o los conflictos armados para desplazarse a otras ciudades, fronteras o países.

En el texto “El Fondo de transición climática y medioambiental del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)”  la organización señala que, 14 de los 25 países considerados en una situación de mayor vulnerabilidad al cambio climático según el Índice de Adaptación Global (ND-GAIN) están, asimismo, afectados por conflictos armados y ninguno de ellos se encontraba entre los mayores 20 receptores de fondos de adaptación.

El CICR es testigo de que, en territorios golpeados por décadas de conflicto, como Somalia, inundaciones y sequías han forzado a las personas a desplazarse. En el informe “Cuando la lluvia se convierte en polvo”, se describe cómo en Irak las temperaturas aumentan, las lluvias disminuyen y los enfrentamientos han contaminado el agua y dañado las tierras. Entre 1950 y 1900 en esta nación se producían tormentas de arena menos de 25 veces por año; en 2013, hubo unas 300.

Guerra ➕ Cambio climático ➡ Crisis humanitaria pic.twitter.com/Cewax2gcoG

— CICR (@CICR_es) October 18, 2020

En su Balance Humanitario 2021 -2022 la delegación regional del CICR para México y América Central destacó como uno de los retos colectivos del siglo XXI buscar las formas de hacer más resilientes ante el cambio climático a comunidades ya gravemente afectadas por la violencia y la pobreza.

En América Central los huracanes Eta e Iota de finales de 2020 y otros desastres naturales generaron nuevas consecuencias humanitarias y, con ellas, dobles y triples vulnerabilidades.

📢 Hoy presentamos nuestro Balance Humanitario 2022; destacamos cinco problemáticas humanitarias más apremiantes en México y América Central.

Todas ellas requieren esfuerzos conjuntos; en el CICR seguiremos trabajando para aliviar las consecuencias humanitarias de la violencia👇 pic.twitter.com/AFxSdBLMvf

— CICR México y América Central (@CICR_DRMX) March 24, 2022

La convergencia entre los riesgos climáticos y las consecuencias de los conflictos armados y la violencia amplía brechas y limita el acceso a servicios esenciales. En paralelo, afecta la capacidad de instituciones y sociedades para brindar ayuda humanitaria a quienes más lo necesitan.

“Las crisis climática y ambiental amenazan la supervivencia de la humanidad. Todos los aspectos de nuestras vidas se ven afectados, desde nuestra salud física y mental, así como seguridad alimentaria, hídrica y económica. Si bien las crisis afectan a todas las personas, quienes menos han contribuido al problema son los más perjudicados, y la situación no hace más que empeorar”, se lee en la “Carta sobre el clima y el medio ambiente para organizaciones humanitarias, elaborada por instituciones del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que al día de hoy ha sido firmada por 229 organizaciones.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, el CICR, además de hacer énfasis en la doble situación de vulnerabilidad ante el cambio climático en la que se encuentran las víctimas de conflictos y otras situaciones de violencia, reflexiona sobre la importancia de tener en cuenta las amenazas ambientales y climáticas al momento de desplegar acciones de ayuda humanitaria.

Para el CICR el sector humanitario es esencial en los esfuerzos para superar las crisis relativas al clima y al medio ambiente, pero esto implica practicar con lo que se predica. Es decir, es deber de las instituciones humanitarias incorporar en su acción enfoques que tomen en cuenta la perspectiva climática al tiempo que integran medidas ecológicas en sus operaciones.

* Ana Langner Leyva es oficial de comunicación pública del Comité Internacional de la Cruz Roja para México y América Central (@CICR_DRMX).