Redacción Animal Político · 5 de septiembre de 2024
Con base en información de Data Cívica, en su reporte Votar entre Balas, el año electoral 2023-2024 fue el más violento en la historia mexicana. Organizaciones como México Evalúa registran 329 personas agredidas, sobre todo en el ámbito local, de las cuales 82 fueron mujeres, mismas que recibieron más amenazas y atentados en comparación con sus pares masculinos.
Con el acompañamiento a 123 mujeres en la política, en Aúna observamos que hacer política en México no es sencillo y para las mujeres resulta aún más difícil, pues además de la Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (VPMRG) se enfrentan a la violencia político-electoral que tuvo un incremento considerable durante el periodo electoral pasado. Esto se agudiza para aquellas que tienen la convicción de que la política puede transformar su contexto y mejorar condiciones para sus comunidades. A pesar de que estas características son deseables para el avance de la cultura democrática en México, hemos observado tensión y agresiones si las mujeres candidatas se enfrentan a grupos criminales y otros poderes fácticos rígidos, adversos a la alternancia política y al avance de ciertas agendas y liderazgos. Lo anterior resulta en una disminución importante en la participación política de mujeres, como ya se documentó en elecciones anteriores.
En este contexto, Aúna acompañó en este proceso electoral a 73 mujeres que buscaban obtener un cargo (nominadas Aúna), de las cuales 52 obtuvieron una candidatura. Para prevenir los altos niveles de violencia que las nominadas Aúna podrían enfrentar, y entendiendo nuestra corresponsabilidad en el proceso, diseñamos e implementamos una estrategia de corresponsabilidad de seguridad para ellas. Nuestras nominadas son mujeres de identidades diversas, pertenecientes a grupos históricamente subrepresentados.
Dicha estrategia se implementó de octubre 2023 a junio 2024 y fue posible gracias a la participación de las Coordinadoras de Capítulos y a las membresías que fungieron como Coordinadoras de Seguridad. Tuvimos reuniones quincenales durante todo este periodo para monitorearlas, así como los incidentes de seguridad que reportaron.
El objetivo general de la estrategia fue contribuir a reforzar la seguridad que las nominadas tendrían durante el año electoral 2023-2024 y constó de tres ejes:
La formación se dirigió a las nominadas y sus equipos de seguridad y comunicación. Fueron talleres en línea que tuvieron el propósito socializar información básica y concreta que les facilitara la identificación de conductas que se consideran violentas en el ejercicio de sus derechos político electorales. También se revisaron estrategias de prevención y denuncia de agresiones digitales, y la identificación de riesgos en la esfera física. Además, dimos a conocer mecanismos e instancias públicas ante las cuales se denuncian los actos relacionados con la violencia digital, física y VPMRG, así como las distintas formas de prevención, atención y posibles sanciones.
Como parte del segundo eje, desarrollamos una serie de herramientas básicas en seguridad que las nominadas podían utilizar para identificar las violencias a las que estaban expuestas, prevenir agresiones o reaccionar a ellas. Tomando como referencias herramientas similares del Instituto Nacional Electoral y de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, desarrollamos un análisis y evaluación de riesgo para mujeres candidatas, con un enfoque interseccional, que permitió identificar potenciales incidentes o agresiones. De esta manera, las nominadas podían reconocer amenazas y vulnerabilidades para priorizar y preparar cursos de acción que pretendían prevenir y aminorar agresiones, salvaguardando su integridad personal.
Paralelamente, diseñamos una guía de actuación, que dio a conocer los principales ejes de acción y autoridades competentes para reportar y solicitar atención frente a agresiones de VPMRG, físicas o digitales. Para documentar y registrar cualquier agresión, pusimos a su disposición una bitácora de hechos que sirviera para iniciar procesos ante autoridades electorales o ministeriales, según lo requirieran.
El último eje consistió en la construcción de alianzas y acuerdos de colaboración con gobierno, sobre todo con Organismos Públicos Locales Electorales y el Instituto Nacional Electoral, organizaciones de la sociedad civil y empresas, con el fin de colaborar en áreas específicas para alcanzar objetivos comunes o beneficios mutuos. Cabe destacar que fueron esenciales porque combinaron recursos, conocimientos y capacidades, creando un enfoque integral y coordinado para prevenir y atender la VPMRG y otras violencias. Además, fortalecieron la prevención, mejoraron la respuesta ante agresiones y contribuyeron a un cambio conjunto para frenar las violencias en la coyuntura electoral.
Este año fue la primera vez que implementamos la estrategia de corresponsabilidad de seguridad de Aúna con los ejes previamente descritos. Los aprendizajes más relevantes de este proceso son:
En México, a pesar de tener un marco normativo integral y flexible para atender y acompañar casos de violencia contra mujeres políticas, desde Aúna observamos una necesidad apremiante de prevenir violencias y activar mecanismos operativos efectivos y permanentes.
La VPMRG y la violencia criminal electoral socavan los derechos de participación política de las mujeres, el avance de la paridad hacia una igualdad sustantiva e, incluso, la calidad democrática de nuestro país.
Si bien entendemos que cada candidata tiene responsabilidad en su propia seguridad, es urgente reconocer que los contextos en los que viven y se desempeñan determinan, en gran medida, los riesgos y violencias a los que están expuestas. Garantizar su seguridad es una responsabilidad compartida que requiere un esfuerzo conjunto y sostenido de toda la sociedad, desde las instituciones gubernamentales, sociedad civil, iniciativa privada y la ciudadanía.
Por ello, en Aúna tenemos el compromiso de seguir acompañando a las mujeres que quieren participar en la política. Los aprendizajes del reciente proceso de acompañamiento que tuvimos son una ventana de oportunidad para continuar posicionando el tema y para seguir abriendo brecha como plataforma política que acompaña a mujeres diversas en búsqueda de una candidatura y también a aquellas que ejercen un cargo.
* Claudia Cote es coordinadora de seguridad en Aúna. Su experiencia profesional se ha desarrollado en seguridad en contextos hostiles con un enfoque de seguridad humana interseccional y justicia social. Ha trabajado en cooperación internacional y sociedad civil en América Latina y África. Claudia es politóloga y administradora pública por El Colegio de México y maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Warwick con una especialidad en seguridad física y género en contextos frágiles. Rebeca Moreno es coordinadora operativa de Aúna. Sus áreas de especialización incluyen la prevención de la violencia contra las mujeres, así como la promoción de los derechos sexuales y reproductivos. Cuenta con más de 10 años de experiencia colaborando con organizaciones feministas y de la sociedad civil en México y ha sido consultora de género y derechos humanos para instituciones públicas y agencias de Naciones Unidas. Estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales y la Maestría en Derechos Humanos en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y es Maestra en Género y Desarrollo por el Instituto para Estudios del Desarrollo de la Universidad de Sussex en el Reino Unido.