Redacción Animal Político · 1 de julio de 2024
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021, en México 1 de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia obstétrica. En 2014, Cristina vivió este tipo de violencia en un hospital público y, debido a la falta de atención médica oportuna, su hija falleció a los pocos días de haber nacido.
Con el acompañamiento de GIRE presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de la entidad en donde ocurrieron los hechos y ésta emitió una recomendación en la que reconoció las violaciones a los derechos humanos de Cristina y de su hija, así como el derecho a la reparación integral.
Se inició el proceso correspondiente ante la Comisión local de víctimas, pero debido a la falta de respuesta en 2017 se solicitó a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas que atrajera el caso y en 2023 emitió el plan de reparación integral por violaciones a derechos humanos a favor de Cristina y su familia. Como parte de las medidas que conforman dicha reparación, este año recibieron una disculpa por parte de las autoridades responsables.
Desde GIRE reconocemos el camino que Cristina ha recorrido en su lucha por el acceso a la justicia. A casi 10 años de lo ocurrido continúa exigiendo el cumplimiento de la reparación integral y, en este sentido, desea compartir las siguientes palabras para evidenciar que, desafortunadamente, las historias de violencia obstétrica son una realidad que ocurre frecuentemente en nuestro país; también espera contribuir a la sensibilización y reflexión sobre este tema con la esperanza de que hechos como los que vivieron ella y su hija no se repitan.
Hola, soy Cristina.
Quiero decirle a mi hija que estoy cumpliendo la promesa que le hice antes de entregarla al lugar en donde hoy descansa en paz, de que su nombre no quedaría sólo en su acta de defunción.
Fueron muchos años de dolor y sufrimiento, pero quiero que sepan que no somos “rumores de pasillo”, que sí somos reales, y que estamos tan cerca de todos cuando pasa un suceso tan lamentable como el mío. Entre las personas que se encuentran en el hospital se cuenta “que sucedió algo” o “que falleció tal persona”, pero al final no se enteran si fue cierto ni cómo sucedieron los hechos. Y tampoco hay una estadística 100 % exacta que lo reafirme, ya que muchas personas no levantan su voz, tal vez por miedo a represalias o porque esa es su decisión, simplemente tomar a su criaturita y dejarlo todo así. Es por eso que les hago una atenta invitación a no dejarnos como un simple rumor de pasillo, ya que tenemos nombres y apellidos.
Por ello, deseo compartirles mi experiencia: fue mi primera vez en el hospital y la última, ya que no me quedó una buena impresión, me costó mucho trabajo retomar mi vida, ya que fue muy difícil asimilar todo el sufrimiento por el cual pasó mi bebé.
En los documentos que recibí se menciona que pasó nueve horas sin medicamento. Eso es algo que desgarra mi corazón, por mencionar algo de todo lo que tuvo que pasar.
Tardé tiempo en regresar al hospital, ya que me generaba mucho enojo por lo que sucedió con mi hija.
Entiendo que por su profesión, como personal médico tienen que dejar de lado las emociones, pero lamentablemente en ocasiones dejan también la empatía y la humanidad. Qué triste que algunos utilicen su profesión para humillar y herir a los demás y no para ser mejores en lo que nos desempeñamos, porque cuando acudimos a dar a luz, ellos son los únicos que pueden aliviar nuestro dolor. El obrar bien o mal está en nosotros, así como hacer lo que nos corresponde. Como menciona Aristóteles en Ética a Nicómaco: “si está en nuestro poder obrar cuando es bello, lo estará también cuando es vergonzoso…”.
Lo que viví fue como un huracán que pasó por dentro de mí. Sé que tengo todos mis órganos, pero aún no sé dónde están, porque todos pueden ver lo que pasa desde afuera, pero jamás dimensionan el daño que nos causan, rompen nuestra vida y nuestro entorno, porque a pesar de que le he llorado todos los mares, mi pecho no descansa, y como madres jamás volvemos a ser las mismas.
En mi visita por el hospital pude ver que algunas personas siempre están de malas; tal vez están cansadas o tuvieron un mal día y entiendo que no se puede hacer más de lo humanamente posible cuando existe falta de material y el suficiente personal capacitado para cubrir las necesidades de tantas mujeres, ya que no todo depende del personal médico, esto depende de una gran estructura.
El Estado está obligado a garantizar la salud de su población, ya que es un derecho que todos tenemos. Comprendo que es difícil mejorar un sistema, pero si todos ponemos de nuestra parte realizando lo que a nosotros corresponde en algún momento todo será diferente.
Sé que no soy el primer caso y lamentablemente tampoco seré el último, pero con llegar hasta este punto, y de esta manera, aporto mi granito de arena para marcar un cambio y me doy por bien pagada.
Algo más que me gustaría compartir es que cuando acudí a neonatos a ver a mi hija, se sigue un procedimiento excelente, pero lamentablemente la persona en turno estaba en su celular y cuando sonó la máquina de un bebé no tuvo tiempo de seguir el protocolo, y sin usar guantes tocó varias partes del cuerpo del bebé, por lo cual me pregunto: ¿eso no genera infecciones en ellos?
Quise compartirles un poco de todo lo que pude ver, ya que fueron varias cosas, que por pequeñas que parezcan, hacen una gran diferencia.
Entiendo que habrá opiniones a favor y otras en contra, pero el que no lo veamos no quiere decir que no está pasando.
Espero que por medio de mis palabras se den cuenta de lo que hemos sufrido varias de nosotras, y que lo que vivimos mi hija y yo no le suceda a otras personas.