Violencia de género y democracia

blogeditor · 20 de octubre de 2020

Violencia de género y democracia

Sin mujeres no hay democracia.

Una democracia en las que las mujeres no pueden ejercer sus derechos políticos, participar libremente y en donde sus derechos humanos no son respetados, es una democracia excluyente. Puede ser una democracia representativa en la letra, pero en la práctica no lo es.

La violencia de género que se vive en México es una amenaza a las mujeres en primer lugar, pero también pone en evidencia los límites de nuestra democracia. Cuando el contexto y las condiciones amenazan la participación y presencia de las mujeres, la democracia está en riesgo.

La violencia de género tiene muchas caras:

  • La de la violencia feminicida que cobra 11 vidas diarias de niñas y mujeres por el simple hecho de ser mujeres.
  • La violencia machista que se ha normalizado y están tan arraigada en nuestra sociedad que se vive en los chistes sexistas que hacen reír a muchas personas todos los días.
  • La violencia institucional que se ejerce desde el poder y mediante la cual se recortan los presupuestos para programas prioritarios de atención a la salud y la seguridad de las mujeres o que criminaliza al movimiento feminista por manifestarse y prácticamente por existir.
  • La violencia política que impide que las mujeres participen en condiciones de seguridad en las contiendas electorales, sobre todo las locales, porque su vida y la de sus familiares va de por medio.
  • La violencia legal que se vive cuando en el sistema de justicia impera la impunidad y se revictimiza a las víctimas una y otra vez.
  • La violencia cotidiana que se ejerce sin preocupación porque matar, violar, acosar, violentar a una mujer no tiene costo alguno para quien lo hace y porque el sistema judicial acaba protegiendo a los violentadores por omisión, complicidad o corrupción.
  • La violencia social que se expresa en una lacerante realidad: la pobreza en este país sigue teniendo rostro de mujer. La pobreza, en sí misma, priva de sus derechos a quienes la viven y que en su mayoría son mujeres.

En el marco del confinamiento y la crisis sanitaria actual, todas las violencias se han combinado y cobrado la factura principalmente a las mujeres en términos de salud, seguridad física y seguridad económica.

En una democracia, el 51% de la población debería poder hacer valer su voz y presencia, pero ¿qué sucede cuando ese 51% vive amenazado todos los días tanto en su casa como en el espacio público? ¿Qué sucede cuando el Estado no le garantiza seguridad y cuando el gobierno no sólo ignora sus necesidades, sino recorta presupuestos vitales para su sobrevivencia? ¿Qué sucede cuando la herramienta más visible de ese 51% es su voz y desde el gobierno se busca silenciarla?

En un escenario democrático ideal esa mayoría debería poder ejercer su voto, hacerse escuchar, exigir rendición de cuentas a sus representantes federales y locales y cobrar la falta de respuesta y compromiso real en las elecciones.

El próximo año habrá elecciones intermedias en México. El 52% de la ciudadanía registrada con credencial para votar en México son mujeres (47, 301, 267 de un total de 91,314, 935 registrados al 9 de octubre del 2020). Como mujeres, es hora de dejar de pensar como minoría o grupo vulnerable. Las mujeres no somos un grupo vulnerable, nos pone en situación de vulnerabilidad el contexto, las condiciones de desigualdad y violencia circundante, la indiferencia y el machismo institucional.

Vale la pena recordar hoy, a 67 años de que las mujeres pudimos votar en México, que en el 2021 nuestro voto contará y que SÍ podemos hacer una diferencia para hacernos visibles ante quienes han hecho todo por invisibilizarnos.

#Tuvozytuvotocuentan

@LaClau

 

El próximo viernes 23 será la 2ª Conferencia Nacional de Legisladoras y ONGs por los DDHH de las mujeres y una vida libre de violencia para analizar el presupuesto 2021. Aquí el enlace para el registro. (El compromiso real de un gobierno con la igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres se expresa en las políticas públicas y en el presupuesto).