Vidas para leerlas

blogeditor · 13 de junio de 2014

Vidas para leerlasVidas para leerlas

Guillermo Cabrera Infante

Editorial Alfaguara

Madrid, 1998

pp. 294

 

 

La cuarta de forros recoge una cita del autor: “Fue Plutarco (46-120 d.C.) que vivió largo y tendido, quien acuñó la frase Vidas Paralelas como título y como lema y como una visión de la historia. Vidas para leerlas es, desde el título, una variación paródica sobre un tema de Plutarco, el primer historiador que basó sus historias en el chisme de salón y los rumores de la corte, las vidas hechas paralelas por Plutarco no sólo han adquirido popularidad (todavía se lee a dos mil años de su muerte) sino que han sido modelo para Shakespeare en su poesía dramática, han servido para hacer cine (Julio César, Antonio y Cleopatra) y todavía interesan esas vidas, vividas como historia. Nada querría yo más que mis modestas vidas sean para leerlas y para conmemorar a estos hombres y mujeres que nacieron y vivieron y murieron, como todos los hombres, en la adversidad pero también en la diversidad”.

La obra presenta, a manera de pequeñas biografías, la vida de personajes clave de la literatura cubana. Como efecto de la nueva vida cultural impuesta por la Revolución algunos quedaron relegados, otros fueron perseguidos, unos dejaron el país y unos más se integraron al proceso. Una parte de estas personas son marginales, muchos homosexuales, que vieron rotas sus vidas y sus carreras con el triunfo revolucionario de diciembre de 1959.

[contextly_sidebar id=”4f2d3efb0911e6a8916cb9d1e32ad72a”]Con agudeza inteligente y profunda, pero a la vez con cariño y amor, da cuenta de los hombres y las mujeres de las letras cubanas que cuando triunfa la Revolución están en plena madurez productiva. En las semblanzas, de los distintos personajes, están presentes sus fobias, sus amores, sus intrigas, sus odios, sus venganzas y todos los pequeños detalles que construyen la vida diaria.

El autor hace un repaso de las vidas de Lezama Lima, Calvert Casey, Lydia Cabrera, Enrique Labrador, Nicolás Guillén, Carlos Montenegro, Antonio Ortega, Reinaldo Arenas, Néstor Almendros, Lino Novás, Alejo Carpentier y Federico García Lorca, en su paso caribeño.

Cabrera Infante es un crítico de la Revolución Cubana a la que se incorporó en los primeros años. En ese tiempo ocupa cargos importantes en el nuevo aparato cultural. En el texto pone el dedo en la llaga y encuentra siempre la manera de señalar la incongruencia, desmitologizar a las figuras, para ponerlas en su real dimensión.

Para el autor haber colaborado con la Revolución es un defecto, una claudicación, pero en su caso no es nada. No hay ninguna autocrítica. El español de Cabrera Infante es francamente exquisito. La lectura de sus textos siempre resulta un placer. Las frases son cortas, concisas y también exactas y precisas.

 

@RubenAguilar