Rubén Aguilar · 23 de septiembre de 2011
Cristina Rivera Garza
Editorial Tusquets
México, 2011
pp.319
Es la historia de la realidad y las fantasías de dos mujeres que son una: Marina Espinosa, ama de casa, y Xian, su alter ego, que lleva una vida libre y misteriosa que ella misma no conoce, pero va construyendo. Una vive de la otra y para la otra. Un hecho fortuito, Marina atropella a Rodrigo Salas en un accidente de tránsito, es la circunstancia que abre la posibilidad del desdoblamiento de Marina y su encuentro con Xian.
La vida aburrida y anodina que comparte junto a su marido, el médico Horacio Oligochea, cambia de repente. Ella se refugia en un viejo hotel de la ciudad donde investiga sobre su otro yo. En esa búsqueda se acompaña de Rodrigo Salas. Se da entonces, a la tarea de reescribir su vida a partir de la construcción de Xian. ¿Quién es quién? ¿Existe Mariana o Xian? ¿Cuál es la verdadera? ¿Cuál quiere ser?
El viaje a lo desconocido, al personaje que ahora es, ocurre en espacios de la ciudad que ella no conocía, pero que ahora le es propio. Es parte de su nueva identidad. Camina por sus calles, se hospeda y come en ellos. Uno de esos lugares es el café de chinos Verde Shanghai, que se convierte, a partir de la relación con su dueña, en el túnel, en la entrada a la cueva, que le permite desconectarse de su realidad, de ser Marina, para vivir a Xian.
En su búsqueda Marina reconstruye la memoria de su vida, pero no la propia de la nostalgia de algo que ya vivió sino de una vida, de una memoria, que pudo haber sido y que al imaginarla, la hace realidad. Ella también es Xian. Llega un momento en que ya no queda claro quién crea a quién. ¿Es Marina la que crea a Xian o es esta la que crea a aquella? ¿De quién es la memoria, de quién la historia?
La otra Marina, Xian, es de origen chino. En la narración hay una reconstrucción del mundo de los chinos en la gran ciudad, en las calles de Dolores, del centro Histórico de la Ciudad de México. A la autor el tema le importa. En entrevistas ha dicho que su interés viene de haber nacido y vivido en el norte del país, zona de una importante presencia china con una historia de integración, pero también de persecución y violencia.
Más allá de su interés por el tema, lo chino resultaba relevante, para su historia. En el imaginario nacional lo más lejos, lo más otro, es precisamente lo chino. En el lenguaje común con frecuencia se dice: “no entiendo nada, está en Chino”. Es un estereotipo, que funcionaba para la novela. Marina en su búsqueda, en saber quién es, se enfrenta a lo totalmente otro, que es Xian, una china. No hay nada que antes las pudiera ligar.
Comentario: Es una novela de estructura compleja que resulta difícil de leer. La escritura es racional. Pienso existen dos textos: el de la historia propiamente tal, y el de la búsqueda profunda, el enfrentamiento al verdadero yo, de un persona. El problema no es el de las identidades distintas de Marina y Xian, el desdoblamiento de una en la otra. El punto es quién soy yo. Ese es el dilema de Marina Espinosa. ¿Cuántos lo saben? ¿Cuántos viven sin responder nunca a esa pregunta?
La extraña, la no yo, que ahora también soy, le permite conocerse a sí misma y saber también de sus posibilidades más allá de toda convención social. Ella experimenta que puede estar por encima de estas. Se puede determinar por sí y no sólo por las circunstancias. En la búsqueda del yo, de la identidad propia, un día, eso está a la mano de cualquiera, se puede cruzar el límite y encontrarse de pronto en otro espacio y en otra realidad. A partir de la misma, por la vía del contraste, de lo que no soy y he sido, puedo, entonces, saber quién soy, de que estoy hecho y hasta dónde puedo llegar.
La autora en ésta novela incluye, es parte de ella, su primer libro de cuentos, La guerra no importa (Joaquín Mortiz), publicado en 1987. Son, al igual que su personaje, dos libros, pero en realidad es uno sólo. Eso hace todavía más difícil la estructura y también la lectura. No es una obra menor. La autora se anima a la reflexión compleja. Es un texto que indaga y propone. Es una obra original. No es un texto que se proponga agradar sino que busca invitar a pensar. La obra me intrigó e interesó. Pienso que esa es la intención de la autora.