Redacción Animal Político · 8 de mayo de 2025
En el entorno económico en México circulan varios mitos que han hecho mucho daño al país durante años, conceptos y narrativa que justifican la precariedad laboral, que normalizan la pobreza que se produce desde el sistema laboral, que pretenden eternizar las graves fallas de nuestro sistema laboral como si no hubiera alternativa.
En 10 años de existencia, que cumplimos este mayo, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza ha demostrado que en México la pobreza tiene sus raíces principales en el sistema laboral. Aprendimos que es urgente desmitificar, clarificar confusiones y confrontar falacias, a fin de derribar los obstáculos reales a la revalorización del trabajo y su cumplimiento como un derecho humano.
Así surge ROMPEMITOS: Evidencias para enfrentar las raíces laborales de la pobreza, una serie de contenidos que irán desmenuzando durante las próximas semanas una a una las nociones erróneas, presentando datos y con evidencia bien documentada y enfocada para confrontar ideas erróneas con efectos nocivos reales, pues producen pobreza y frenan la economía.
En síntesis, hay tres ideas muy difundidas que hacen mucho daño:
Durante muchos años se pensó que pagar poco permitía ser competitivos en la economía global, se enseña en las escuelas que el trabajo es una mercancía y que su precio se fija por la ley de la oferta y la demanda, que el trabajo es un recurso más (los “recursos humanos”). Además, hay quien sigue pensando que el ajuste al salario mínimo tiene efectos inflacionarios.
Una confusión muy frecuente, que considera que desempleo es lo mismo que desocupación. Lo cual se difunde como “dato duro” sin mayor análisis y circula como “verdad” en ambientes de análisis económico, mesas financieras e incluso entre líderes empresariales y por supuesto políticos.
Una confusión que invisibiliza que millones de personas potencialmente productivas están excluidas del trabajo y que están listas y necesitan trabajar.
Esta confusión afecta a las mujeres, que ni siquiera pueden salir a buscar trabajo porque están en su casa, en labores de cuidado sin remuneración, y también a muchos jóvenes que supuestamente “no quieren trabajar”.
Esta confusión circula ampliamente en el ambiente político y los gobiernos, por eso se busca la solución en medidas de simplificación de trámites o regímenes fiscales. Pero en realidad son trabajos precarios, sin seguro social, sin servicios de salud ni derechos laborales. Una confusión que además considera que estos trabajos sólo son callejeros o de changarros, cuando también se multiplican en grandes empresas transnacionales o en el gobierno.
Estas nociones erróneas son la base de narrativas muy difundidas. Algunas tienen fundamentos institucionales en leyes, otras son “máximas” de las escuelas de negocios, algunas son decisiones de políticas públicas, otras más son prejuicios muy difundidos.
Frente a las condiciones actuales del país, romper mitos es urgente, pues tienen efectos directos en decisiones del gobierno y del sector privado que afectan al mercado interno, el cual urge fortalecer ante la imposición de barreras a las exportaciones y ante la inminente renegociación del Tratado Comercial con EEUU y Canadá.
Durante las próximas semanas, al menos hasta conocer las nuevas cifras de pobreza, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza realizará diversas acciones por el derecho al trabajo digno: