Veinte años es mucho

blogeditor · 19 de octubre de 2016

Veinte años es mucho

Then you better start swimmin’ or you’ll sink like a stone
For the times they are a-changin’.

Bob Dylan

 

Nada, nada, nada de que veinte años no es nada (ni que sutil la mirada, bla, bla, bla). Estos veinte años han sido meses, semanas y días de gran intensidad. En LEXIA estamos celebrando nuestros primeros veinte años y queremos hacer partícipes a nuestros lectores en Animal Político de un recuento alegórico que muestra lo mucho que ha pasado en este tiempo.

En este lapso hemos sido testigos, y en varias ocasiones protagonistas, de notables cambios en la sociedad mexicana, aunque también es cierto que en algunos aspectos seguimos dando vueltas sobre nuestro propio eje, mareados y hartos.

Escuchamos con frecuencia que en México no pasa nada y cuando pasa… no pasa nada.  Como veremos a continuación esto no siempre es verdad, pues, aunque seguimos arrastrando viejos problemas e incluso enfrentamos nuevos, gran cantidad de situaciones hoy son diferentes que en 1996.

En nuestro equipo preferimos la sabiduría de Dylan (“mejor empieza a nadar o te hundirás como una piedra”) y dejamos atrás la de Fidel Velázquez (“el que se mueve no sale en la foto”).  Nos gusta caminar sin parar y nunca nos quedamos petrificados. Estos veinte años han estado moviditos. Va un rosario de botones para ilustrarlo:

  • Cuando fundamos este proyecto, el PRI era partido hegemónico (dominaba todo: las cámaras, el DF, la Presidencia) nuestro primer paso fue asesorar a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas que ganó el DF y luego lo haríamos con Vicente Fox que inauguró una nueva era democrática. Al paso del tiempo hemos dado consultoría a actores políticos de los principales partidos e incluso a ciudadanos y candidatos independientes. Hoy la pluralidad política es una rotunda realidad.
  • Hace veinte la identidad gráfica de nuestra Marca País era un vivo retrato del “amigo country” con un logo añejo coloreado como un desaliñado sarape de Saltillo. Hoy nuestro logo expresa la esencia de un país orgulloso de sus raíces y a la vez con la mirada puesta en la conquista del futuro. Solo un trabajo bien hecho como el realizado en 2005 para generar esta identidad de marca es capaz de sortear dos tsunamis sexenales caracterizados por la nefasta tara del borrón y cuenta nueva.
  • En aquel tiempo la imagen de calidad de las películas mexicanas y del talento fílmico local era percibido como algo marginal, así empezamos nuestro trabajo con la banda cinematográfica nacional dándoles insights sobre el tipo de historias y tratamiento que conectarían con el gran público. La primera peli en que participamos fue Todo el Poder, la segunda Amores Perros y luego vendrían más de 15 hasta nuestros días. Los éxitos de este movimiento han desbordado nuestras fronteras y se ilustran en los muchos Premios Óscar ganados por nuestros artistas en Hollywood.
  • En 1996 dábamos los primeros pasos del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, entonces seguíamos pidiendo que nos trajeran chicles y chocolates los amigos o parientes que visitaban el norte. Hoy nos da orgullo haber trabajado en la internacionalización de marcas mexicanas, no solo en los Estados Unidos sino a lo largo y ancho de toda América y pronto una de ellas nos dará la oportunidad de penetrar en el mercado chino. Hemos ayudado a empresas familiares a dar el paso y atender con éxito al gran mercado latino o también hemos encontrado la forma de retar en el mismísimo New York a marcas de inmigrantes italianos con pastas de gran calidad hechas en México.
  • Hace veinte años las familias mexicanas concentraban su mirada en unos cuantos canales de televisión abierta, hoy, primero por la diversificación generada con la televisión de paga y luego por la micro segmentación de las audiencias propiciada por las poderosas y omnipresentes redes sociales es fundamental ayudar a los medios a encontrar a sus públicos. Y esto puede lograrse de manera contra intuitiva como lo logramos con la revista MOI de Martha Debayle, uno de los pocos casos contemporáneos de éxito de un medio impreso. El reto ahora es conectar a los productores de contenido (audiovisuales, sonoros, impresos, web, etc.)  con sus públicos en una dinámica interactiva que logre generar vínculos emocionales duraderos. Tal es el caso de Animal Político, un concepto claro de periodismo inteligente, serio, plural, crítico y responsable.
  • Hace veinte años vivíamos en contextos donde muchos sectores de la sociedad eran poco tomados en cuenta: niños, adolescentes, indígenas, campesinos, etc. En estas dos décadas hemos generado una serie de estudios y fuentes sindicadas de referencia que permiten entender mejor sus sentimientos, temores e ilusiones. Los niños y su mundo; los teens y la etnografía virtual; las nuevas clases medias; oportunidades en la base de la pirámide; los signos de belleza para la mujer mexicana; las nuevas narrativas del campo mexicano; el Liberal salvaje (sueños y aspiraciones de los mexicanos) hasta llegar a retos tan complejos como entender a la App Generation (nacidos en el siglo XXI).

De acuerdo: la historia es el periodismo de la evolución. Es claro que desde una mirada astronómica somos un nanosegundo en el conteo del tiempo sideral, pero bueno ¡es nuestro tiempo y vale!

La idea de este texto es invitarte a que hagas un ejercicio de memoria y juegues a recordar lo más importante que te ha pasado en los últimos 20 años, claro, si es que ya habías nacido en 1996.

Gracias a todos nuestros lectores y a Animal Político por ofrecernos este generoso espacio donde periódicamente compartimos insights y tendencias sobre nuestra sociedad… Keep walking.