Vacuna contra covid: necesitamos mercadotecnia

blogeditor · 1 de septiembre de 2021

Vacuna contra covid: necesitamos mercadotecnia

Suena una notificación de WhatsApp; es uno de mis primos escribiendo en el grupo donde nos compartimos memes. Esta vez es para compartirnos el enlace del Facebook de la Secretaria de Salud con toda la información de la segunda dosis de la vacuna contra el covid.

La mayoría de nosotros vivimos en la periferia de la ciudad de Puebla, donde lugares como Cholula y alrededores se han vuelto buenas opciones si buscas tranquilidad y en algunos casos cierta vida hipsterosa.

Como en la primera dosis, asisto al mismo punto de vacunación en una población situada en la carretera Federal México Puebla. En contraste con los puntos de vacunación de la ciudad donde se ven interminables filas de personas en pleno sol, yo llego con toda calma a formarme atrás de dos personas para recibir las instrucciones de llenado del formulario. Una vez que lo hice, me invitan a pasar al pequeño recinto al aire libre donde están muchas sillas vacías bajo una lona improvisada y al frente un par de doctores con su hielera azul.

Al no haber nadie más esperando me llaman, me descubro el brazo y la doctora me dice: – ¿no va a tomar foto?, a lo que respondo: – ¿se puede?, inmediatamente percibo una sonrisa bajo el cubrebocas por la forma que hacen sus ojos, y me responde: –claro que se puede, necesitamos mercadotecnia, para que la gente venga y se vacune. Acto seguido, tomo mi celular y grabo un video donde se puede ver cómo se me reinicia el disco duro con la sorpresa del piquete, me mandan a sentar al fondo con unas 6 o 7 personas que están esperando su comprobante. Un enfermero grita instrucciones: -en caso de malestar darse un baño y tomar paracetamol.

Se siente un ambiente pacífico y amigable, sin embargo, no todos en la zona asistieron al llamado, o al menos eso me chismeó días después un brigadista que estuvo apoyando.

Mientras espero el comprobante y los 15 minutos recomendados por si hay alguna reacción, scrolleo mi muro de Facebook que es un buen escaparate de opiniones diversas; tíos, vecinos, amigo, primos, grupos de la colonia, excompañeros de trabajo, todos aportando al tema de las vacunas desde diferentes perspectivas.

En muchos casos veo fotos y videos iguales al mío en el momento de la vacuna con frases como: “si no tomaste foto no te hace efecto”, “gracias a Dios por la vacuna”, “logré vacunarme” y sobre esas publicaciones una extensa variedad de interacciones que van de la felicitación a la pregunta obligada: ¿Qué sentiste?, ¿te hizo efecto la anterior? Tsss, ya te pusieron el chip, ¿trae saldo? ¿Dónde te vacunaste? ¿A poco ya están poniendo la segunda dosis?

Mis conocidos de Ciudad de México hablan del panda Pandemio y mencionan que están listos para bailar mientras esperan, en ese momento volteo a mi alrededor para poner atención al entorno, la unidad médica rural solo cuenta una bocina que hace sonar música variada con un volumen moderado y ya, ni botarga, ni baile, ni monitores, ni disfraces… ni personas. Entonces resonó en mi cabeza el comentario de la doctora: “necesitamos mercadotecnia”

Después de la anécdota vienen las reflexiones.

Según los informes que presenta el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, apenas el 38% de los poblanos de 18 años o más ya recibió al menos una dosis de la vacuna. La Secretaria de Salud del gobierno de Puebla reporta que 1,768,349 personas han completado el esquema de vacunación en una población de 6,583,278 habitantes. A nivel nacional, somos el estado más rezagado en vacunación contra COVID19, atrás de Chiapas y Veracruz.

Aquí están los contrastes y los fenómenos sociales, mientras las noticias nos inundan con los fabulosos indicadores de vacunación de la Ciudad de México, otros estados y particularmente pequeñas comunidades se están quedando atrás. Es entendible que las grandes metrópolis tengan prioridad y premura en vacunar por la concentración de gente, pero lo cierto es que el virus está en todos lados y vacunar a todos es parte importante de una política de salud pública.

En muchos casos, no es un tema de falta de vacunas, la realidad es que las vacunas llegan a donde tienen que ser aplicadas, incluso en estas regiones han llegado antes que a la ciudad. Quienes no llegan son los pobladores para vacunarse por diversos factores que van desde los miedos e inseguridades por posibles reacciones, la poca difusión de las fechas y requisitos, pero sobre todo la baja digitalización de estos perfiles que, si no se enteran por el “face” del pueblo, por la comadre chismosa o por el sobrino que le sabe al internet para imprimir el papel que te piden, ¡nomás no llegan!

En su lugar vemos gente de otras colonias o municipios con comprobantes de domicilio prestados logrando vacunarse antes de la fecha que les tocaba en un lugar diferente al que declararon en el prerregistro porque la ansiedad es grande y la habilidad de burlar al endeble sistema es el pan de cada día en la vida de algunos mexicanos. Y no los juzgo. Estamos acostumbrados a resolver lo que la autoridad no resuelve, porque para muchos el gandallismo es un mecanismo de supervivencia.

No dejo de pensar en la frase de la doctora –“necesitamos mercadotecnia”. Tal vez si se tratara de homologar y adaptar los mecanismos de difusión de casos de éxito como la Ciudad de México, otro gallo cantaría.

Si el objetivo es que la gente acuda a vacunarse en Puebla y el resto de los estados rezagados, se les debe motivar, informar y en algunos casos ayudar. Un carro de perifoneo, una tambora afuera de la unidad médica, módulos de impresión gratuita del comprobante, publicidad boca a boca con los representantes de calle o de colonia serían tácticas pertinentes. Aunque se entiende que esto requiere de presupuesto, debería formar parte de la estrategia de comunicación estatal y federal.

Lo que está en nuestra cancha y que estoy segura ha sumado a este proceso son las publicaciones en redes sociales. A pesar de que pareciera absurdo, con esas publicaciones de gente vacunándose con lágrimas en los ojos, conmovida, emocionada, disfrazada, etc., se ha logrado motivar a otros a inocularse.

Si estás leyendo esto y subiste tu foto a redes, te felicito. Tal vez no has sido consciente, pero la exposición de tu individualidad ha sumado directa o indirectamente al bien común, y eso es todo un logro en estos tiempos pandémicos.

* Paulina Cebada Díaz (@paw_cediz) es gerente de proyectos en @LexiaGlobal. Sus amigos creen que cuando platica con ellos es porque está haciendo un estudio de mercado.